Oscuridad, eso es todo lo que veo: una mancha borrosa y negra mal extendida ante mis ojos. Me quedé ciego cuando tenía veintitrés años y ni siquiera recuerdo cómo sucedió.
Nada aparta los fantasmas y temores de nuestro corazón y nuestra mente como la fe ilimitada que reside en aquello en lo que creemos y confiamos ciegamente.