Con leer el título casi todo el mundo sabrá a qué me refiero, pero si alguien ha permanecido sin internet, sin prensa y con la tele apagada en la última semana (cosa que le honraría), relataré los hechos desde el principio.
Si mis palabras fueran una crítica, una piedra que se lanza, mi mano apuntaría hacia atrás, a mi frente, pero como soy un pozo que no acaba, dudo que se llegue a oír el agua.
El Refugio rescató a Cisne, una perra sin musculatura en el cuello por haber permanecido atada durante años, y ahora Teresa y Antonio, una pareja madrileña la han adoptado. Cisne no puede levantar la cabeza por no tener los músculos tensores del cuello desarrollados.