Toda violación de la Mascarada tiene sus consecuencias, pero a veces salen peor parados los que participan en la caza de sangre que aquéllos a los que se busca exterminar.
En mitad de una fuerte perturbación estratosférica, un inmenso pecio espacial imperial ha aterrizado sobre la superficie de Gorgona Caróntida, en la zona de operaciones del capítulo de las Hidras de Hierro. Un escuadrón comandado por el sargento Víperus ha sido destacado en busca de un trasporte ligero estrellado no muy lejos de la zona del siniestro principal
Ésta es mi primera batallita. En ella recreo el enfrentamiento con El Bibliotecario Errante, otro novato del mundo de Warhammer 40.000, escenario de Games Workshop en el que nos introdujimos a través de la misión número 6 del Batalla por Macragge: “Purgar a los alienígenas”
Este relato sólo es apto para mayores de 18 años. Aun siendo mayores de edad, es fácil que acabéis con lesiones cerebrales irreversibles. Avisados quedáis.
En lugar de escribir un artículo centrado en este tema, he elegido mostraros hasta qué punto se puede meter la pata.
Sin embargo, los errores que he descrito no dependen de fallos de interpretación del reglamento, ni de cierta inmadurez en estas lides, ni de nada similar.
Dependen de su propia naturaleza, por desgracia. Y ocurren más a menudo de lo que cabría esperar.