El Imperio del mal. Capítulo 3


Relatos de Fantasía

18-02-2003 15:34
Por: Gandalf_Mithrandir

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/206417/

Sigue la historia, capítulo tercero

CAPÍTULO 3º: El ataque de los remulianos oscuros


techSigue la historiaCAPÍTULO 3º: El ataque de los remulianos oscurosAl día siguiente, a las
Al día siguiente, a las ocho y media de la mañana, Tanin se levantó de su lecho. Se sentía mal, tenía una extraña sensación de peligro. Tras vestirse, asistió a una nueva reunión para decidir los nuevos miembros de la Unión. El presidente eligió varios miembros para la Unión Estelar, procedentes de múltiples planetas. En cuanto al violento Carl Washington, le expulsó de por vida de la organización.
Una vez acabada la reunión, el remuliano se fue a descansar, ya que estaba agotado. No lo entendía. Los remulianos sólo estaban en ese estado cuando algo inminentemente malo iba a ocurrir. Tanin temía que la presencia de los remulianos oscuros apareciese en la Tierra. Se dirigió a los hangares para ver cómo preparaban las nave-cazas espaciales. Allí veíase el tipo de energía que utilizaban y las armas disponibles. Jhon había dormido perfectamente y estaba feliz por la expulsión de Carl. Tenía ganas de pasear y divertirse por ahí y bailar hasta el amanecer. Pero sabía que tendría que acostarse temprano, ya que al día siguiente tendría que partir en una nave junto con Tanin. Este vehículo ya estaba siendo preparado para el gran viaje, que tenía el fin de desbancar a Mutator, líder de los remulianos oscuros. Con respecto a Carl Washington, nadie lo había visto aquel día, viernes. No había ninguna alma que supiera dónde se había podido meter. Aunque nadie le echaba de menos, todos estaban extrañados ante su no presencia en la fundación. Que fuera expulsado de la Unión Estelar, no significaba que tuviera que abandonar el edificio, no le podían obligar a ello. Era una gran ciudad y podía actuar como le placiese en ella, a menos que cometiera algún acto delictivo. Además, el viernes era el día de marcha, y Carl nunca se perdía una sola juerga.
Tanin, mientras, se había acostado, pero pronto fue atormentado por extraños sueños en los que veía un extraño robot, los remulianos oscuros y Carl. ¿Qué haría Washington en sus sueños?¿Por qué aparecería mezclado con los remulianos oscuros? Y... ¿qué sería ese extraño robot? El remuliano no entendía el sueño. Era muy extraño. En ese sueño podía ver también un ataque de los monstruos a unos cazas y, en uno de ellos, estaba él. Tanin se despertó con horror al verse luchando contra esas diabólicas criaturas. Tenía la cara llena de sudor. Intentó dormirse de nuevo, pero tenía demasiado miedo de volver a tener aquel mismo sueño, el cual le horrorizaba. “¿Qué me pasará?”, Pensó, “¿Qué significara este extraño y espantoso sueño? Es horroroso, me espanta, no lo quiero volver a tener”. Dio vueltas y vueltas en su lecho, pero no podía dormirse. “Un paseo me vendría bien”, pensó, “Sí, es lo que debería hacer”.
Así, Tanin se levantó de la cama, se vistió y se marchó a dar una pequeña vuelta. Ese sueño le aterrorizaba. Sospechaba que algo malo iba a ocurrir. No sabía lo que era, pero sospechaba que se trataba de un ataque de los remulianos oscuros. En el paseo, comenzó a meditar sobre su gran pesadilla. Era el sueño más raro que había tenido jamás. Nunca había sufrido tanto con un simple sueño. Eso era lo que más le extrañaba.
Estaba así Tanin, absorto en sus pensamientos, cuando, de repente, una luz descendió del cielo. En medio de la luz se formó la figura del robot con el que había soñado. “Una pieza del rompecabezas”, pensó Tanin. El robot se acercó al alienígena y dijo con voz metálica:
-Es un placer verte de nuevo, Tanin.
-¿De nuevo?¡Pero si no te conozco!
-Ya lo creo que me conoces. Pero no vengo en son de paz, vengo a matarte.
Las puntas de los dedos de las manos del robot se abrieron y empezaron a echar electricidad al remuliano. Éste se empezó a electrocutar. La descarga cesó unos instantes pero, unos segundos después, continuó.
-¿No te sientes eléctrico, Tanin?¡Ja, ja, ja, ja, ja!
La descarga se volvió a detener y continuó nuevamente, pero esta vez Tanin tuvo la buena fortuna de esquivar las descargas. Sacó de su cinto un Remaker 2000, la pistola láser más potente del universo, y disparo al engendro metálico. Desdichadamente, el láser no produjo ni un solo rasguño al robot.
-¿Ahora me vienes con lásers? Pues yo también.
Los dedos del cyborg dispararon lásers que tuvo que esquivar espectacularmente el remuliano. Las descargas eléctricas vinieron tras este ataque. Todo parecía perdido hasta que Tanin vio un cubo lleno de agua, seguramente perteneciente a la señora de la limpieza. Entonces supo lo que debía hacer.
-¡Ven a por mí, saco de tornillos! –aulló furioso.
-¡Idiota remuliano!¿Acaso quieres que te fría? Pues si eso quieres, te ayudaré.
El androide se preparó para una nueva descarga, pero en ese momento, Tanin le arrojó el agua del cubo. La electricidad se volvió contra la propia máquina, que empezó a retroceder.
-¡Maldición! –dijo-, ¡menos mal que tengo un superblindaje, porque si no ya estaría frito!¡Compatriotas!¡Tele transportación!
La misma luz de antes se llevó al robot, envolviéndolo como había ocurrido previamente. Tanin se quedó mirando el lugar donde había estado la luz que había traído ese poderosísimo robot que le había atacado.
-Dijo que lo conocí –dijo-. Deber de ser Mutator. Aún recuerdo cuando me peleé contra él en el pasado. Fue una batalla muy dura, y me venció. Pero después mi padre lo devolvió a la zona oscura, aunque ello le haya costado la vida.
Tanin miró al cielo para ver si divisaba algo extraño, pero no lo consiguió. Súbitamente empezó a correr hacia la Fundación Tomás “O Ferreiro”. Debía contar lo que había sucedido. Allí, en la sala de radares, se encontraban el presidente y varios hombres. Sus caras parecían muy preocupadas y sobresaltadas. Tanin se acercó a Tomás con sumo cuidado, por el aspecto que presentaba el hombre. Al final, se decidió a hablar:
-Señor –dijo-, ha ocurrido algo muy importante.
-Sí, ya lo sé. Ya sé que hay algo en el espacio.
-Pero no sabe que un indestructible robot me atacó.
-Debe de haber salido de ese objeto.
-Sí, pero debe de ser, en mi opinión, Mutator.
-¿Quién es ese Mutator? –preguntó Tomás-, ¿y en qué te basas para que sea esa persona o cosa?
-Mutator es el líder de los remulianos oscuros –comenzó a decir Tanin y, en ese momento, el presidente se sobresaltó-, y pienso que es él porque ese robot me dijo que le conocía, y el único enemigo que tuve fue Mutator, con el que me enfrenté.
-Entonces hay que ponerse en marcha enseguida. Hay que preparar las nave-cazas cuanto antes.
Todo el personal se preparó para marchar al combate contra los remulianos oscuros. Jhon Smith también fue llamado para pilotar uno de los vehículos. “Otra pieza del rompecabezas”, pensó Tanin al recordar la parte de su sueño en la que se veía a sí mismo combatiendo contra sus antagonistas en una de esas naves. Las naves fueron recargadas con sus determinadas baterías. Todo estaba preparado para la defensa del planeta Tierra. Tanin subió a uno de los cazas. Conectó los visores, las armas y el volante. También se ajustó el asiento a su gusto. Todos estaban colocados y acomodados en sus respectivas nave-cazas espaciales. Ahora sólo podían esperar a que los remulianos oscuros les atacasen para iniciar el contraataque que debería salvar a la Tierra. Tanin divisó algo luminoso en el cielo que estaba descendiendo. Esta luz cayó encima de una de estas naves. Los efectos no se hicieron esperar: el vehículo empezó a brillar con una luz que iba cambiando de color, antes de que el transporte espacial se desintegrase.
-¡Son fotones invertidos! –exclamó Tanin-, ¡son ellos!
Todas las naves despegaron y enseguida salieron del planeta al encuentro de los transportes espaciales enemigos. Unos pocos minutos más tarde una gran batalla espacial había comenzado. Los “buenos” disparaban sus lásers, mientras que los “malos” respondían con sus fotones invertidos. Detrás de las naves enemigas se podía divisar la gran nave nodriza culpable de la desgracia del planeta Chaos. Allí Mutator había ordenado absorber la energía de toda la Tierra con el cable que había acabado con la energía de Chaos. Así lo hicieron y el cable, después de salir de la nave nodriza, se dirigió al planeta.
Smith iba disparando y esquivando lásers. Cuando una nave enemiga se le cruzó en el visor, él puso el punto de mira en ella y después disparó. Alcanzó de lleno al vehículo, el cual explotó. El que mejor estaba disparando era Tanin, que ya llevaba 10 naves destruidas. “Son demasiadas”, pensó, “Tengo que mejorar lo que estoy haciendo”. Entonces subió la velocidad de su T-3000, su nave, y se cruzó con tres naves enemigas, a las cuales destruyó.
Tanin seguía venciendo naves de los remulianos oscuros cuando, de repente, se fijó en el cable que se acercaba al planeta y que provenía de la gran nave espacial. Enseguida comprendió que era un absorbedor de energía y que quería absorber la energía de la Tierra para llevarla a su generador central. Sin pensarlo dos veces, ajustó su visor e intentó disparar al cable. Lo hizo, pero falló el tiro. “Maldita sea”, pensó, “es muy difícil”.Ajustó aún más el visor, pero volvió a fallar.
Mientras, la batalla seguía. Smith había derrotado a 30 enemigos, pero aún quedaban muchos. Eran demasiados para sólo aquellos aliados. Una de las naves de los remulianos oscuros alcanzó a una de las de la Unión Estelar, que se desintegró. Aquellos entes habían matado ya a muchos buenos y amables hombres con hijos. Parecía que la batalla iba a terminar con la victoria de los remulianos oscuros, sólo los podía salvar un milagro.
Tanin hacía cálculos y más cálculos para ajustar el visor con los que apuntar al cable absorbedor de energía, pero no los daba hecho, no lo conseguía. El remuliano apuntó al cable para destruirlo. “Ahora o nunca”, pensó desesperadamente. Y disparó. El rayo láser alcanzó al cable, destruyéndolo.
En la gran nave nodriza, un soldado informó al malvado Mutator sobre daños que habían alcanzado al vehículo. El fuego de la explosión avanzó por el cable hasta llegar al generador central de la nave. Los fallos que provocó necesitarían arreglos, con lo que el líder de los remulianos oscuros ordenó retirarse a las nave-cazas enemigas y pronto la nave nodriza despareció en el hiperespacio. Los cazas aliados volvieron a la Tierra y allí celebraron la victoria.

 

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