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Pues ya voy por el cuarto
CAPÍTULO 4º: Visita a Remulón
Ya vencidos sus enemigos, los valientes hombres se fueron a dormir a sus respectivas habitaciones. Al día siguiente, Jhon Smith y Tanin tendrían que partir en una nave espacial para intentar solucionar el problema y crisis que estaban atravesando, así que tendrían que estar descansados y frescos para un viaje de tal envergadura e importancia.
En sus sueños, Tanin volvía a ver a Carl, los remulianos oscuros, el ataque contra éstos y el robot. Ya tenía tres claves: los remulianos oscuros, el ataque y el robot, que sería Mutator. Entendía más ahora el sueño, pero no entendía qué hacía allí Carl.
Pasaron ocho horas de noche y, a las siete y media, todos se levantaron al sonido de “El Gran Despertador”. Todo el mundo fue a desayunar al gran comedor de la fundación. Tomás estaba sentado en uno de los cantos de la mesa como presidente, mientras que Tanin estaba en el otro canto, como capitán supremo de la Unión Estelar. Desayunaban café colombiano, croitsans, naranjada y tostadas.
Después de haber tomado el desayuno, Jhon y el remuliano se dirigieron al hangar donde su vehículo para el inmenso y extremadamente importante viaje. Tomás les acompañó para darles algunas instrucciones.
-Haced todo lo que tengáis que hacer – les dijo-, todos los gastos estarán pagados, no lo dudéis.
-Gracias, señor –respondió Jhon.
-Bueno, gracias –también agradeció Tanin-, pero tenemos que marcharnos, tenemos que resolver esto cuanto antes.
-Si descubrís algo importante no dudéis en regresar a la Tierra. Esa información puede ser de vital importancia para vencer a los remulianos oscuros.
-Claro, señor –dijo el alienígena.
Jhon y Tanin subieron al navío estelar y se acomodaron en sus asientos. Pulsaron una serie de botones que provocaron que el puente de mando se iluminase. Una serie de aparatos y de botones se iluminaron con distintas luces. Tanin apretó los botones y el generador central de la nave se conectó con un ruido sordo. Los dos compañeros se abrocharon los cinturones de seguridad y, por último, Smith bajó una palanca con la que la nave se empezó a elevar. Ahora ya sólo faltaba conectar los propulsores, de lo que se encargó también Jhon. En pocos segundos la nave estaba fuera de la atmósfera terrestre. El remuliano entró en el hiperespacio, conectó el piloto automático y se retumbó en su asiento. El terrestre se dirigió a Tanin:
-¡Eh!¿Adónde iremos ahora?
-Pienso que deberíamos ir a mi planeta, Remulón.
-Y, ¿por qué? –preguntó Jhon.
-Necesito coger algunas cosas: provisiones y armas.
-¿Armas? –inquirió el humano.
-Sí –contestó Tanin-, tengo que coger mi FULMINATION.
-¿Qué es eso?
-Es un arma creada por mí –respondió el remuliano-. Es aún más potente que el propio Remaker 2000. Siguieron los dos amigos hablando hasta que penetraron en el sistema de Kugtain, en donde se encontraba el planeta Remulón. Tanin desconectó el hiperespacio y vieron un extraordinario grupo de planetas. En el sistema en el que estaban se veían muchos planetas distintos entre sí, que iban del más azul (el planeta Grove, un planeta gélido cuyas temperaturas llegaban a los 300º bajo cero) al más rojo y resplandeciente (el planeta Gurk, el planeta más caliente y llameante de toda la Galaxia del Norte). Ahora, lo que tenían que hacer era dirigirse al planeta Remulón, un planeta de color verde, amarillo y azul, lo que indicaba que había grandes desiertos, vegetación y también bastante agua.
No tardaron mucho en encontrar el astro y, allí, les fue enviada una señal para que se identificasen. Tanin dio su nombre y su apellido (Mcmorth) y, con eso, les enviaron otra señal que indicaba que podían entrar en el planeta. El remuliano así lo hizo y aterrizó la nave en un pequeño poblado. En ese lugar había nacido el capitán supremo de la Unión Estelar. El pueblo estaba formado por casas parecidas a las antiguas casas de paja de la Tierra. El suelo era amarillo y todo el lugar estaba rodeado de hierba.
Tanin bajó del vehículo y se dirigió a una de las casas. De ésta salió una joven remuliana que, sin duda, era su mujer. Le dio un beso y se metieron juntos en la cabaña de paja. Un poco más tarde ambos salieron de la chabola y se reunieron con Jhon. El remuliano llevaba a cuestas una gran mochila. De ella extrajo una pistola láser llena de esparadrapos y de elementos de otras pistolas entre las que se podían contar un Remaker 2000 o un Expong 10. Tanin se volvió a Smith:
-Bien –dijo-, esta preciosa remuliana es mi mujer, Alisia –luego se volvió a su mujer-, y éste es mi compañero, Jhon Smith.
-Tanto gusto –dijo el humano estrechando la mano de la remuliana.
-Lo mismo digo –contestó Alisia.
-¿Cómo van las cosas por aquí? –preguntó con interés su marido.
-Todo como siempre –dijo la joven remuliana-. Bueno, tengo cosas que hacer ahora, os dejo solos.
Una vez que su mujer se hubo marchado, Tanin se dirigió al humano y le dijo:
-Te tengo que contar algunas cosas sobre este curioso planeta que son muy importantes.
-Dispara.
-En primer lugar, si quieres ir a dar una vuelta con esas espléndidas motos a reactor que ves allí, sigue siempre los indicadores de los caminos. No te internes nunca, como lo digo, NUNCA, en los bosques. ¡Puede ser muy, muy peligroso!, ¿entiendes?
-Vale.
-En segundo lugar –continuó el remuliano-, habrás notado que te sientes más ligero, ¿no es así?
-Sí –contestó Jhon-, no sé por qué será.
-No son imaginaciones, lo que pasa es que la gravedad en este planeta es más baja que en la Tierra. Aquí serán unas 4,5 Kg. o algo así.
-Ya.
-Bien –dijo Tanin-, ya es tarde, vámonos a dormir.
Así lo hicieron todos. Tanin tuvo de nuevo sus extraños sueños, mientras que Smith dormía perfectamente. La noche pasó rápida y sigilosa. Durante la noche, el remuliano soñó que Carl le mataba. El alienígena se despertó empapado en sudor. Jadeaba del miedo que tenía a tener de nuevo el mismo sueño. Maldijo entre dientes a Carl y miró que no hubiera despertado a su mujer. Menos mal, no lo había hecho. Un poco más tranquilo, Tanin se recostó sobre el colchón y volvió a dormirse.
Al día siguiente, Jhon Smith, capitán segundo de la Unión Estelar, decidió dar una vuelta en una de las motos a reacción que le había indicado Tanin. La moto era muy sencilla de usar y el humano no tuvo problemas en manejarla. A 500 Km / H, Jhon iba observando el hermoso paisaje. Siguió leyendo los carteles colocados en los caminos para guiarse por el planeta. El humano continuó con esta tarea hasta que descubrió que el camino bordeaba una gran montaña. A su frente había un bosque. Observó que al otro lado continuaba el camino. “Tanin dijo que no me internase en los bosques”, pensó, “, pero por que pase rápidamente con la moto no me va a pasar nada”. Y así lo hizo. El humano se internó en el bosque. Para más seguridad aumentó la velocidad de su vehículo. El terráqueo iba con la moto por un claro del bosque cuando, de repente y del rugoso suelo, surgieron unos enormes tentáculos que atraparon y sumergieron bajo tierra a Jhon.
Mientras, en el pueblo, Tanin tenía que buscar, tras tres horas de su marcha, al humano para irse. Tenían cosas importantes que hacer, por lo que tendría que haber llegado hacía bastante tiempo. Uno de sus amigos del colegio en el pasado le dijo que Smith había ido a dar una vuelta con una de las motos. Tanin cogió un busca-rastros y fue a buscar al humano con otra moto.
Al llegar al lugar donde Smith había ido al bosque, el remuliano perdió el rastro del humano, no lo podía encontrar. Se quedó boquiabierto cuando encontró su rastro internándose en el bosque. El remuliano siguió la pista hasta el claro del bosque donde Jhon había sido atacado y enterrado. “Esto es la marca de un Trust”, pensó, “Tengo que continuar”. Pegó un tiro láser al suelo con su poderosa FULMINATION y se formó un gran agujero por el que se introdujo el extraterrestre.
El túnel estaba lleno de pasadizos fabricados por el propio Trust en persona. El remuliano sacó de su cinto la FULMINATION y avanzó. Había un hedor allá abajo que le provocaba náuseas. En un hueco divisó los huevos de la criatura, que hedían bastante peor que el resto de la cueva. El suelo era gelatinoso y estaba lleno de babas que el monstruo dejaba cuando se desplazaba. En un mal paso cayó y se empapó con la saliva del monstruo. Tanin lanzó una maldición y continuó.
Continuó explorando el túnel durante bastante tiempo hasta que llegó a un agujero en la pared. Penetró por él y allí, en una esquina, vio a Jhon atado con una especie de tela de araña. Se acercó a él e intentó hablarle, pero estaba desmayado. Lo desató y, cuando se volvió para marcharse, algo se abalanzó sobre él. Se dio la vuelta de nuevo y se encontró, cara a cara, con el Trust. Tanin le iba a disparar, pero la criatura lo agarró con un tentáculo y el arma le cayó de las manos. Jhon recuperó el conocimiento y con horror vio lo que pasaba. Extrajo de su cartuchera su arma y disparó.
Aunque le hizo poco, el impacto lastimó lo suficiente al monstruo como para que soltase al remuliano. Éste cayó al suelo y se vio obligado a esquivar los golpes de la criatura para poder escapar con vida. En una de sus volteretas, Tanin alcanzó a coger la FULMINATION. Sólo tenía una oportunidad para acabar con aquella cosa, así que tenía que apuntar directamente a la cabeza de aquel horroroso animal.
Así lo hizo, y el rayo láser impactó directamente en la gigantesca cabeza del Trust, que estalló. El impacto del rayo provocó que el todo el túnel comenzara a temblar.
-Rápido –le gritó Tanin a Jhon-, esto va a explotar.
Empezaron a correr en dirección a la salida. Justo cuando la cueva iba a estallar, saltaron al exterior. Los dos amigos se echaron al suelo, fatigados, y observaron como el túnel se derrumbaba. Jhon Smith se incorporó y se dirigió al remuliano:
-Siento lo que ha pasado.
-No importa –respondió Tanin-, todo el mundo tiene equivocaciones de vez en cuando.
-Gracias, Tanin.
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