Los Primeros Días. Capítulo III


Relatos

10-06-2003 19:34
Por: Gandalf_Mithrandir

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/306964/

Os narro el origen de Elfos, Enanos y Hombres

Capítulo III: Las tres razas


Al mismo tiempo que los Dioses daban los últimos retoques a sus tierras, allá en Nethuns, la vida se fue abriendo camino en Nortia. Los microorganismos evolucionaron con rapidez y pronto aparecieron animales de toda clase, destacando sobre todos ellos los Simios Dorados. Eran unas criaturas de una altura de unos dos metros, fuertes y rápidos. Tenían un espeso pelaje dorado que les cubría todo el cuerpo. A pesar de que eran totalmente capaces de caminar sobre sus dos patas traseras, la mayoría del tiempo usaban sus musculosos brazos parta ayudarse a andar. Su alimentación básica eran las hojas de los árboles y determinadas hierbas, aunque tampoco despreciaban un poco de pescado.

Pronto, los Simios Dorados se fueron organizando y llegaron a crear una verdadera jerarquía. El jefe de los clanes al principio era el miembro más fuerte del grupo, aunque no tardaron en modificar el sistema y el líder pasó a ser el más inteligente. Con el tiempo, el jefe también empezó a respaldarse de varios consejeros, siempre elegidos entre los más ancianos del clan.

Los Simios Dorados se apresuraron a construir grandes ciudades, con bellos, espléndidos y maravillosos templos. Desarrollaron un espectacular comercio entre los distintos clanes y, poco a poco, se fueron extendiendo por todo Nortia, al mismo tiempo que iban evolucionando y dando lugar a otras razas.

La primera raza que surgió de ellos fue la de los Elfos. Altos, nobles y bellos, poseían todavía parte de la magia que tenían sus antepasados. También conservaban el don de la inmortalidad, y sólo podían morir si se les mataba o si se cansaban de la vida. Los Elfos escogieron como hogar los espesos bosques de Nortia y allí vivían en paz y armonía con la Madre Natura, modificándola lo mínimo para satisfacer sus necesidades.

La segunda raza que surgió de los Simios Dorados fue la de los Enanos. Eran de baja estatura, aunque fuertes y resistentes. A diferencia de los Elfos, los Enanos no habían heredado de los Simios Dorados ni la magia ni la inmortalidad, pero podían llegar a vivir muchos años. Esta noble raza decidió instalarse en el interior de las más grandes montañas, trabajando la roca y creando impresionantes minas.

La tercera y última raza fue la de los Hombres. Aunque su aspecto físico recordaba a los Elfos, no eran tan nobles ni como los Elfos ni como los Enanos. También habían heredado de los Simios Dorados el poder de la magia, pero para dominarla necesitaban muchos años de estudio y sólo algunos podían emplearla, como los Maestros o los Magos. El mayor inconveniente que tenían era su corta vida, cuya duración estaba en torno a los setenta años. Los Hombres empezaron a construir grandes ciudades y se fueron extendiendo por todo el continente. Su orgullo, codicia y afán expansionista hicieron que los reinos de los hombres fueran cada vez más grandes, pero todavía no sentían sobre ellos el poder del Mal, por lo que durante muchos años vivieron en paz.

Éstos eran tiempos de paz y armonía, y entre las tres razas surgieron lazos de amistad. Los Elfos enseñaban a los Maestros y Magia, los Enanos vendían minerales a los hombres, y los humanos comercializaban con los productos que fabricaban. En esos tiempos todo era bueno, y nadie podía imaginarse los acontecimientos que se sucederían años después.

Porque Ithil, desde su puesto en los Mundos Superiores, observaba atentamente los sucesos que se desencadenaban en la Tierra, y el odio hacia Färnmil y hacia los diez Dioses iba en aumento.

 

La huella
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