Noche de Tormenta I y II


Batallitas

12-06-2003 01:24
Por: Drizzt`

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/310939/

Las dos primeras entregas sobre un grupo muy bien avenido.
Elric III el enano, Tovak el mago e Ilekam el picaro se aventuran en una antiguo dungeon para rescatar a su compañera Arianna a sacerdotisa, echa cautiva por un Nigromante. Mientras Aldaron el elfo, ultimo componente del grupo recorre el bosque con otro objetivo relacionado.


techLas dos primeras entregas sobre un grupo muy bien avenido.Elric III el enano, Tovak mago e Il
Esa noche una tormenta rugia desde las montañas augurando malos presagios. El fuerte viento golpeaba con una fuerza descontrolada los arboles, que se agitaban como si fueran ramitas a punto de partirse.

Los tres compañeros se internaron en silencio en la cueva. La figura mas baja, de talla sensiblemente inferior a un hombre, se agacho y hurgo en su bolsa de viaje. El enano intentaba encender una antorcha, y tras un par de minutos de esfuerzos infructuosos y un sin fin de maldiciones, el hombre embozado en una tunica pronuncio una palabra de poder arcano. Al instante la entrada de la cueva se ilumino con una luz procedente de una esfera de metal. A pesar de su reducido tamaño, apenas el de una canica, esta ofrecia tanta o mas luz que cualquier antorcha.
-Podrias haberlo hecho antes -comento el enano bruscamente.
-No queria de ningun modo querido amigo, privarte de la gloria de proporcionarnos algo de luz-comento divertido el hombre de la tunica -Ademas, aprendia tu extenso vocabulario en cuanto a maldiciones-señalo mordazmente, con expresion divertida en los ojos.

El otro componente del reducido grupo ahogaba su risa con la palma de una mano.
-No olvidemos a que hemos venido -tercio.

De inmediato el semblante de los tres amigos se ensombrecio ante la perspectiva de lo que debian hacer. Su compañera habia sido secuestrada, y ellos la iban a rescatar, lisa y llanamente.
-Siempre soy el blanco de vuestras bromas -insistio tozudo el enano mientras emprendia la marcha hacia las entrañas de la montaña.
Los dos hombre intercambiaron una mirada divertida y sigueiron tras los pasos del enano.
-Eso no es cierto Elric -señalo el mago- tambien nos reimos de Aldaron.
Elric III, mas conocido entre sus amigos de aventuras, simplemente como Elric, se giro violentamente haciendo que los dos hombres casi tropezaran con su robusto cuerpo. Puso los brazos en jarras y lanzo una furibunda mirada a los dos hombres.
-El elfo -señalo Elric mas que enfadado- no hace caso de vuestras pullas.

Acto seguido, se dio la vuelta nuevamente y encabezo la marcha. Los dos amigos, entre sorprendidos por la forma de actuar de su compañero y medio divertidos por la respuesta, aguantaron las risas. No asi la sonrrisa que afloro a sus bocas.
-Y no se da cuenta de que precisamente estos arrebatos son lo que hace que nos metamos mas con el que con Aldaron -comento por lo bajo el mago.

Ilekam puso una mano encima del hombro del mago, le sonrrio ampliamente.-Esperemos que no se de cuenta por nuestra diversion -comento en voz baja- pero no estoy tan seguro, de que nuestro paticorto amigo no lo haga alguna vez por que es lo que esperamos de el -añadio.
-Preguntale a Tovak por que el NO tiene la tunica mojada cuando nosotros SI estamos empapados -dijo Elric con un tono de suficiencia.

Ilekam hizo ver que no hacia caso al enano, pero no pudo por menos que echar una mirada de soslayo aTovak. En efecto su tunica estaba bien seca, sin ningun rastro de humedad, en tanto el y Elric estaban calados hasta los huesos por la lluvia. El mago sin el menor atisbo de humildad se limito a encogerse de hombros, ante el comentario.
-Es por las propiedades magicas inherentes de la tunica -aclaro- me mantiene seco.

Tanto Elric como Ilekam no acabaron muy convencidos por la aclaracion, pero no dijeron nada. Su amigo era bastante reservado en muchas ocasiones, y los dos prefirieron no ahondar mas en el asunto.

Continuaron avanzando por el angosto tunel con la unica compañia de sus pensamientos. Descendieron lentamente lo que parecio ser durante horas. Elric avanzaba cauteloso, el mundo de los tuneles no le resultaba desconocido. Casi toda su vida habia vivido bajo tierra. Hasta que la desgracia se cernio sobre su pequeño clan y fueron explusados de su hogar. Apenas unas medio centenar de enanos sobervivieron al ataque de los miles de goblins. Desde ese aciago dia, el enano viajaba por la region como aventurero ocasional. Eso cambio el dia que conocio a Ilekam y le salvo la vida de un linchamiento. Aun se preguntaba por que demonios tuvo que hacerlo. A partir de entonces trabo amistad con el picaro, no tanto con el mago que era su amigo ni con el elfo montaraz. Pero con el tiempo habia prendido a apreciarlos y valorarlos. Resultaban buenos compañeros. La debilidad de su corazon duro como una piedra, estaba secuestrada. Se llamaba Arianna, y el enano haria todo lo posible por rescatarla. Sin darse cuenta acariciaba amorosamente a "Matilda" su hacha de guerra, pensando en como reduciria la talla de esos bastardos con ella en cuanto el y los demas dieran con ellos.
Ilekam hizo detenerse al enano.
-Mira alli -dijo señalando una abertura unos metros mas adelante.
-Avanzaron cautelosos, sin decir palabra, el picaro tomo de la mano de Tovak la canica luminosa y se interno por la estrecha abertura mientras sus amigos le esperaban pacientemente en silencio. Al cabo de un rato Ilekam surgio de nuevo y les hizo un gesto para que le siguieran.
-Procurad no hacer ruido -les dijo mientras dirijia una mirada a toda la parafernalia de metal que llevaba Elric- Mas adelante tendremos que escalar un poco, pero este tunel nos lleva a la sala que vio Tovak en la bola de cristal, a juzgar por la descipcion que dio.
-¿Entonces este es el lugar? -pregunto ansioso Elric
-Eso parece.
-Pues no perdamos tiempo -dijo el enano con una mirada de odio en sus ojos- ¡Adelante! Solo espero que el elfo tenga tiempo de sobra para hacer su trabajo.
-Lo tendra, confia en el -se apresuro a decir el mago, consciente de que todo lo que hicieran alli seria inutil si Aldaron no lograba cumplir su parte del plan.

Continuaron avanzando unos minutos hasta llegar a una pared derrumbada. A unos siete metros por encima se perfilaba un saliente , detras de el, una brecha en la roca. Ilekam escalo el primero con presteza, y desde arriba les tendio una cuerda. Despues Tovak se atrevio a subir ayudado por la cuerda y finalmente Elric con casi todo el equipo de campaña del grupo a sus espaldas, subio con algunas dificiltades, mientras rezongaba frases sobre que los ennaos no estaban hechos para andar imitando a los monos. Una vez arriba se despojaron de los elementos que creian que no les harian falta, y estar mas preparados y ligeros, para cuando se presentaran los inevitables problemas.

Se introdujeron por la brecha de la pared. Esta daba al nivel del suelo de una sala enorme. La sala estaba sorstenida con columnas tan gruesas como un arbol centenario, y el techo se cernia a unos doce metros ligeramente avovedado. La luz de su bola "magica" no conseguia alcanzar los limites de las paredes restantes. Comenzaron a caminar en silencio entre los cascotes y suciedad, pegados a la pared para evitar posibles emboscadas. Las armas prestas. Elric en cabeza, con Tovak detras y el picaro Ilekam cerrando la marcha.


techLas dos primeras entregas sobre un grupo muy bien avenido.Elric III el enano, Tovak mago e Il
Elric solo sentia el bullir guerrero de venganza en su sangre, y no vio venir la amenaza. De repente una parte desconchada del muro, y con una grieta grande sobre sus cabezas, se vino abajo. Elric maldijo entre dientes mientras se erguia de entre una nuve de polvo y cascotes. Tovak mas agil se aparto a tiempo de un salto. La grieta era ahora bastante mas grande, y desde la oscuridad ago emergia.
-Por las barbas de...aaaaaarrrrgggg -la exclamacion del enano se convirtio en un grito de dolor cuando una garra en forma de pinza le atrapo por la cintura y comenzo a apretar.

El picaro giro sobre si mismo hacia la izquierda, mientras con un unico movimiento mas parecido a una paso de baile que a una situacion de lucha, desnvaino su espada corta y golpeaba en una pata a la critura.

La sorpresa hizo que el pescador cavernario aflojara su presa un momento. Eso fue todo lo que Elric necesitaba para fianzarse sobre sus regordetas piernas, y aferrar fuertemente el hacha con ambas manos. Por detras de el, Ilekam ya daba una voltrereta hacia atras para esquivar agilmente la otra garra del monstruo. Tovak, una vez repuesto del momento de confusion, dejo caer la canica que reboto en el suelo y fue rodando lentamente hacia la pared. Mientras con expresion serena alzo una mano y pronuncio las palabras de un conjuro. El rayo azul que salio de su dedo extendido no fallo su objetivo, y golpeo al monstruo en su cuerpo oscuro quitinoso, levantando una pequeña nube debido al calor producido al quemar la carne. El pescador cavernario se quejo con un aullido leve.
-Mioooooo -grito Elric mientras le golpeaba una y otra vez en su cabezota, abriendo una brecha enorme y salpicando todo de sangre, trozos de armadura quitinosa y masa encefalica.

Solo cuando el monstruo se hubo derrumbado a medio salir, del agujero infecto del que procedia, Elric dejo de golpearle con su hacha. Despues examino con ojo experto los daños en su cota de mallas. Una vez satisfecho y comporabando que no estaba dañada, ni el mismo tampoco, excepto por una contusion que le doleria unos dias, se planto delante de sus amigos balanceando a Matilda.
-¿Que? ¿Nos vamos? -dijo mientras se giraba decidido a seguir adelante como si tal cosa.

Por detras de el, Tovak se atrevio por fin a recoger la canica luminosa, y echar un ultimo al bicho muerto. Tanto el como Ilekam se encontraban aturdidos con la demostracion de poder que era capaz de esgrimir su bajito amigo. Ilekam seguia al mago, silencioso como un gato. No dejaba de pensar algo: -¡Pero que bestia es!
Y volvio a sentir respeto por su amigo mientras se hacia la promesa de no hacerle enfadar en unos cuantos dias.


En la oscuridad de la noche azotada por un viento terrible, una figura se movia veloz entre los aboles. Hacia un rato que habia dejado de llover. Aldaron solo estaba concentrado en una cosa. No perder el rastro. Llevaba toda la tarde corriendo en pos de su presa, no dejaria que se escapase. El era uno con el bosque, podia ver en la noche casi tan bien como de dia. Siguio corriendo un rato mas con el arco colgado del hombro. Trapaba y se movia sobre los arboles con la agilidad de un felino, cuando le hacia poder ir mas deprisa sin arriesgarse a caer por el viento.
Solo deseaba que Ilekam y los demas hicieran su parte, por el bien de su amiga. Ya sentia a su presa cerca, podia casi olerla. Cogio su arco largo en la mano, mientras su expresion seria no cambiaba un apice. La caza iba a concluir, por primera vez desde que empezo a seguir el rastro se permitio una leve sonrrisa, en cuanto diviso la presa. Iba a ser divertido. Entorno algo los ojos y tenso los musculos de su esbelto cuerpo. Alli subido a una rama alta, camuflado, observo pacientemente.



NOCHE DE TORMENTA II

Demabulaban por las galerias mas alla de la sala donde habian acabado con el pescador cavernario. Habian descubierto que se trataba de de un templo o capilla, pues descubrieron una serie de bancos destrozados tanto por la accion de una lucha, como por el paso del tiempo. Tambien habia un altar, dedicado sin duda a alguna oscura deidad largo tiempo olvidada. La marcha la encabezaba Elric con paso decidido. El picaro iba detras de Tovak con gesto serio, cerrando la pequeña comitiva.

Ilekam no podia dejar de pensar en lo que Tovak les habia contado despues de escudriñar durante varios dias su bola de cirtal. Segun el mago, habia una serie de galerias principales infestadas de gran trasgos. El sabia muy bien de lo que esas perversas ciraturas eran capaces. No solo eran terriblemente malvados, sino que ademas eran inteligentes. Por norma eran mas altos y fuertes que un hombre, llegando a medir casi dos metros. Solo sus puntiagudas orejas y su oscuro pelaje, junto con la expresion cruel de sus salvajes facciones les diferenciaban de un humano.

Con gesto ausente se acaricio el cuello por encima del pañuelo que siempre llevaba anudado alrrededor. Siempre que recordaba el suceso de aquella tarde, le picaba la cicatriz que tenia de recuerdo. Jamas olvidaria los dias de cautiverio pasados en manos de esa maligna raza. Ni las noches de tortura, hasta que se aburrieron, y verlo bailar colgando de una soga les parecia lo suficientemente divertido. Con un movimiento de cabeza se obligo a apartar esos sombrios pensamientos de su mente, y concentrarse en el presente.
-¡Mirad! -señalo el picaro- ¿Lo veis?
-¿Ver que? -pregunto Elric
-El suelo bajo tus pies. ¡Enano cabezon! -replico Ilekam mostrandoles con un gesto de la palma de su mano el suelo donde se encontraban.
-¿Que le pasa al suelo?
-¡Oh! Solamente que antes nosotros ibamos dejando huellas de pisada alla por donde ibamos, arrastrando el polvo acumulado por los años, y ahora no.
Esto significa que por aqui pasa gente de forma regular. Estamos cerca -sentencio.
Deberia adelantarme algunos metros por delante e inspeccionar los tuneles.
-Pasa gente -dijo Elric- O esos malditos gran trasgos. ¡Oh si! lo olvidaba.
El enano saco de su zurron un tubo hermetico para guardar pergaminos. Lo abrio y vacio el contenido en su mano. Un papel y un trozo de carboncillo. Desenrrollo el papel y sus amigos pudieron comprobar que estaba repleto de casillas. Elric marco una "equis" en la primer acasilla. Volvio a enrrollar el papel, y lo metio junto con el carboncillo en el tubo hermetico. Despues guardo este otra vez en el zurron.


techLas dos primeras entregas sobre un grupo muy bien avenido.Elric III el enano, Tovak mago e Il
Lo sdos hombres fijaron sendas miradas cargadas de incerdulidad sobre su compañero.
-¿Que os pasa?¡Pareceis un par de bobos mirandome asi! ¿Estais enamorados de mi o que? -pregunto con impaciencia.
-¿A que se debia eso? -se atrevio a inquirir Tovak.
-¡Ah! Se trata solo de una idea nueva que me ha ocurrido -aclaro con una sonrrisa en los labios- Es un muertometro, sirve para llevar la cuenta de las bajas. Habia pensado en un abaco -continuo con gesto ausente- Pero no consegui que el vendedor me explicase muy bien como se utiliza. Es muy complicado -termino sin darle mayor importancia.

Tovak comtemplaba a su amigo con absoluta incredulidad con los ojo scasi desorbitados. Ilekam, en cambio comenzo a sonrreir ante la ocurrencia del enano. No dejaba de pensar algo: <> Aun asi se atrevio a preguntarle algo a su amigo.
-Elric, querido amigo. ¿Estas seguro que tu madre no te dejo caer de cabeza cuando eras pequeño?
-Muchas veces, por supuesto -contesto el enano- ¿Como crees si no que conseguimos tener la cabeza tan dura?

Tovak no podia mas. Ignoraba si el enano habla en serio o se trataba de algun tipo de broma. Elric se habia girado y no podia verle la cara para alcanzar a discernir la verdad. El enano sonrreia de oreja a oreja entre las sombras.
Una vez mas, el enano y el mago se alegraron de la eficacia del picaro en el arte del siguilo. Ilekam habia regresado de su excursion con nuevas interesantes. Les informo que a partir del punto donde se encontraban, los tuneles de mas alla se ensanchaban hasta los seis metros. Aunque el techo seguia manteniendo los tres metros escasos como hasta ahora, excepto en las habitaciones o salas, donde ascendia hasta casi el doble. Asi mismo les habia hablado de la existencia de unas mazmorras bajando por una estrecha escalera que iba adar a un pasillo. En las paredes del pasillo se encontraban las puertas de madera de las celdas. Habia oido por lo menos media docena de gran trasgos alli abajo. Tambien les informo que con total seguridad los monstruos tenian varios cautivos.
-¡Maravilloso! -exclamo Elric- Tal vez consigamos algo de ayuda extra, y solo por seis de esos bichos apestosos hijos de una perra.
-Lo dudo mucho -le replico el picaro- No conozco casi su lengua y apenas entendi algo, pero creo que se puede tratar de Melnac, el comerciante de aceite y su gente. Hacia dias que deberian haber llegado a la ciudad. Por lo visto ya conocemos la razon del retraso. Conoces tan bien como yo a Melnac. Es un avaro y no se gasta su preciado oro en profesionales, solo tienen la pinta de soldados. ¡Nada mas!
-¡Bah! No les necesitamos. Nosotros solos nos bastamos ¿Verdad Tovak? -apunto el enano en tono despectivo.
El mago dirigio una falsa mirada destinada acomplacer a su amigo.
Tovak no estaba tan seguro. No les habia contado toda la verdad a sus compañeros de aventuras. Si por el mismo fuese dejaria a su suerte a la sacerdotisa.

Temia que Jhurgen el Nigromante estuviera mas alla de sus posibilidades. Pero por la remota probabilidad de hacerse con el grimorio del mago, estaba mas que dispuesto a correr el riesgo. A Tovak le habia costado mucho esfuerzo conseguir la informacion de que disponian; y oro tambien. Lo que el mismo no pudo averiguar, lo hizo otro mago en su lugar. Le habia costado una pequeña fortuna, pero lo consideraba una buena inversion, ya que de ese modo sus amigos le tendrian por mas poderoso y serian menos propensos a jugarsela, en tanto les necesitase. Ademas no podia dejar de pasar por alto el hecho de que por esto le deberian alguna clase de favor. Cosa que el taimado mago procuraria de recordarselo a su debido tiempo.

Descendieron en silencio por las escaleras que conducian a las celdas. Ilekam saco una daga de su funda y con la otra mano sotenia su espada corta.
-¿Preparados? -pregunto con voz seria. Sus amigos asintieron al unisono. -Bien, hagamoslo en silencio -comento con una mirada de soslayo al mago.
El combate fue rapido y sucio. Tovak lanzo un cojruro de silencio a la base de las escaleras. Eso impediria que cualaquier sonido del combate llegase arriba y pudiera ser odio por otras criaturas.

Un Ilekam agil como un gato en un tejado, se lanzo a la carrera. Recorrio unos metros del pasillo y se lanzo a las piernas del primer enemigo rodando junto a el e incorporandose con el impulso. Al sorprendido gran trasgo no le dio tiempo a ver venir el golpe del hacha que termino con su vida, menos aun a ver como la daga del acrobata salia volando para acabar hundida en la garganta de su compañero.

Habian consumado el factor sopresa, pero dos enemigos yacian muertos. Quedaban seis mas. Cuatro gran trasgos estaban sentados en taburetes jugando a los dados en una desvencijada mesa de madera. Miraron sorprendido al hombre y al enano. Ignoraban como habian llegado hasta alli, pero no le simportaba, solo veian a dos compañeros asesinados y se apresuraron a desenvainar sus sables. Mientras otros dos tomaron posiciones defensivas paradar tiempo a los demas a unirse al combare. Elric estaba decidido a no darles esa oportunidad. Se lanzo a la carrera en una feroz carga, y antes de que el primer enemigo tuvieratiempo siquiera de levantar su arma para detener el golpe de hacha, esta le habia secionado el brazo a la altura del hombro, y preparo el escudo para la inevitable respuesta de su compañero.

Ilekam saco otra daga y la lanzo con punteria, clavandosela al gran trasgo en el brazo que sostenia el arma, mientras corria hacia su amigo. Esa accion permitio que para cuando los demas estubieran encima de ellos Elric ya rematase al infortunado.

Un rayo azulado cruzo el tunel y acerto en el pecho a una de las criaturas, esta se desplomo con un olor a carne quemada alli donde habia sido golpeada.

Ilekam desvio una estocada dirigida a su cabeza y penso <<¡Que mania les ha dado a todos con mi cuello!>> Pero no perdio el tiempo, y con un golpe bajo mientras daba un paso atras, rajo el vientre del gran trasgo, que inutilmente intentaba detener la caida de sus visceras al suelo. A su lado Elric asesto un golpe ascendente en la entrepierna de otra de las criaturas. Mientras su cota de mallas absorbia el impacto del sable del ultimo enemigo. Golpeo con el escudo en la cara del unico gran trasgo que quedaba en pie, este reculo con la nariz sangrando profusamente. Dudo un instante, eso fue todo lo que Elric necesito para acertar en su desprotegido cuello. Una cabeza salio rodando sin emitir sonido alguno.


 

Edad oscura: Inquisidor
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