El Imperio del Mal(10)


Relatos de Ciencia Ficción

29-07-2004 12:24
Por: Gandalf_Mithrandir

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/799995/

Un combate estelar

Capítulo 10º: Intentado entrar en la nave alienígena.

relato, imperio del mal
Tanin había decidido que era el mejor momento para atacar a los remulianos oscuros. Pensaba que ahora estarían entretenidos en guardar la nave de Mutator. Así, montados en su caza, y acompañados por más miembros de la Unión Estelar, Jhon y Tanin salieron de la Tierra y se acercaron a la nave alienígena. La nave-caza de los dos compañeros era un biplaza en el que uno pilotaba y el otro se encargaba de disparar. El remuliano preparó los visores para apuntar bien en el espacio. La nave se acercaba al vehículo estelar de los remulianos oscuros, que estaba allí en frente, a cien kilómetros de ellos. No había salido todavía ningún caza enemigo de él. Parecía ser que aún no se habían dado cuenta de su presencia. El remuliano pensó en atacar directamente a la nave alienígena, pero después se le ocurrió que sería inútil, ya que aquel vehículo era demasiado grande y poderoso. Sólo podían esperar a que salieran de una maldita vez sus enemigos de ese maldito armatoste. Tanin bostezó y se tumbó en su asiento.

***

Mutator llegó a junto su amo Engendrus, quien echaba chispas por los dedos de ira. El líder de los remulianos oscuros le miró tembloroso, temiendo a que su amo le hiciese algo.

-Amo –dijo-, vengo a disculparme. Yo...

-No debes disculparte, Mutator –dijo Engendrus interrumpiendo a su subordinado-. La culpa fue de esos soldados tan burros. ¡Mirar que salir de sus escondites...!

-Gracias, señor.

-Pero ya tuvieron su merecido pereciendo bajo los rayos láser de los humanos.

Las puertas automáticas del cuarto del amo Engendrus se abrieron de par en par. Por ella entró un soldado que hizo una reverencia a su señor y después se le quedó mirando.

-¿Qué quieres? –le preguntó su malvado amo.

-Señor –contestó el guerrero-, hemos sido informados de que estamos siendo atacados por la Unión Estelar.

-¿La Unión Estelar? –exclamó Engendrus-. Me halaga. Es una unión que sólo va a por los peores peligros del universo, ¿y tengo el privilegio de enfrentarme a ella? ¡Guau, ¿verdad?!

-Tiene razón, señor –dijo Mutator-, es un auténtico privilegio. ¡Ja, ja, ja, ja!, ¿verdad, soldado?

-Exactamente –dijo el otro con una sonrisa diabólica dibujada en los labios. Después se dirigió a su señor-. Amo Engendrus, ¿qué hacemos con ellos?


relato, imperio del mal
-Pues no lo sé. No sé si somos dignos de la Unión –al oír esto, el soldado y Mutator se rieron a carcajadas-. Bueno, si nos lo pide, no podemos decir que no a esa invitación. Sería de mala educación, ¿no es cierto?

-Claro que sí –respondió Mutator.

-Pues, si nadie está en contra, creo que debemos prepararnos para el ataque.

***

Tanin estaba descansando tranquilamente en su silla de disparo, en espera de que los remulianos oscuros les atacasen. En ese momento, se fijó que las compuertas de una parte de la gran nave nodriza se abrían. De repente, por ellas salieron cientos de cazas enemigos. Parecía ser que la batalla iba a empezar. Tanin conectó el cañón energético de su nave, donde también estaba Jhon, pilotándola. Hubo un momento de silencio entre ambos grupos, que fue destruido por el ruido atronador de los rayos de los remulianos oscuros. La batalla había empezado.

relato, imperio del mal
Jhon pilotaba entre numerosas naves enemigas, mientras que Tanin se encargaba de destruirlas. Pero los malvados monstruos no se dormían en los laureles, sino que empezaron a disparar a diestro y siniestro. Muchos de los humanos murieron cuando sus cazas fueron alcanzados por los tiros de sus enemigos. No paraban ni un momento de salir por medio de aquella compuerta cientos de ellos. Las naves de los dos bandos se cruzaban entre sí, y algunas veces se neutralizan mutuamente. Los fotones invertidos de los remulianos oscuros acababan con numerosos aliados, pero los humanos y otras criaturas seguían resistiéndose al poder de los monstruos. Tanin se encontró con uno de sus enemigos y fue a destruirlo, pero era un mago pilotando su nave. El remuliano recibió un mensaje desde el vehículo de su enemigo, un mensaje que le hizo estremecer.

-¡Vaya, Tanin! –decía el mensaje-, parece que sobreviviste a Mork. Pero ya ni tienes refugio para escapar de mis tiros. ¡Ahora te voy a matar, cerdo!

“¡Es el que me derribó en la órbita de Mork!”, pensó Tanin, “. Aún encima es un muy buen piloto. Es un reto bastante difícil”. Hubo un duro enfrentamiento entre los dos enemigos. Jhon esquivaba los rayos del remuliano oscuro, mientras que Tanin se encargaba de dispararle. El monstruo era muy bueno esquivando y disparando. Era un combate muy difícil. El malvado ser le disparaba continuamente sus fotones invertidos. Uno de estos rayos, al ser esquivado por Jhon Cage, dio de lleno en otro caza enemigo, que se desintegró. La batalla, no obstante, continuaba. El remuliano oscuro seguía acosando en el sistema solar. Les perseguía como una molesta mosca, sin darles un sólo momento de respiro. Así pues, el monstruo seguía enfrentándose a ellos. Tanin disparaba sus poderosos rayos láser, y el remuliano oscuro respondía con sus fotones invertidos. El capitán de la Unión Estelar fijó el visor en la nave enemiga y ajustó la velocidad de los rayos haciendo una serie de cálculos. Entonces miró con desprecio a la nave enemiga mientras que apretaba el botón de disparo y unos rayos, rapidísimos, salieron del cañón energético. El proyectil se estrelló contra el caza enemigo, que estalló en miles de pedazos.

Ahora tendrían que enfrentarse a las demás naves de remulianos oscuros que no paraban de salir por aquellas compuertas de la nave nodriza enemiga, que empezó también a realizar pequeños disparos. ¡Estaba acumulando potencia para volar La Tierra pos los aires! Al descubrir esto, Tanin se sobresaltó. De repente se le ocurrió un plan. Podrían entrar en la nave por medio de esa compuerta. Le dijo a su compañero su idea, y éste aceptó. Tendrían primero que abrirse camino entre los horribles monstruos que pilotaban esas grandes naves. No sería difícil, ya que los remulianos oscuros eran muy tontos, pero había muchos de ellos, con lo que la tarea no resultó demasiado fácil al final. Tuvieron que disparar cientos de veces por el peligro a ser aniquilados por los remulianos oscuros. Aún encima salían más enemigos de la nave nodriza alienígena. Había montones de ellos circulando por ahí, y no podían dejar solos a los humanos a manos de los horribles soldados a los cuales se enfrentaban. La batalla era muy difícil. Se comunicó a sus compañeros.


relato, imperio del mal
-Compatriotas –dijo-, estos malditos quieran destruir La Tierra. Yo y Jhon queremos detenerlos, pero no queremos dejaros. O sea, que cuando nos metamos dentro, vosotros tendréis que volver a vuestro planeta.

El mensaje fue enviado por un transmisor que había en cada nave aliada que estaba presente en la contienda. En la pantalla del caza de los dos compañeros apareció un “sí, señor” como respuesta al mensaje que había enviado Tanin. Ahora lo difícil sería entrar en esa maldita fortaleza sin ser alcanzado por ningún maldito fotón invertido de ningún maldito remuliano oscuro.

Jhon Cage se acercaba a la compuerta de la que salían innumerables naves espaciales enemigas. Tanin disparaba sus rayos láser con su poderoso cañón energético hasta que, milagrosamente, consiguieron atravesar las puertas y llegar al hangar. Descubrieron incrédulos que ya no había más naves allí, por lo que aterrizaron en el lugar. Salieron de él, con sus armas a en la mano y se pasearon por un pasillo estrecho, intentando buscar la fuente de energía para desconectar el cañón de fotones invertidos de aquella nave nodriza alienígena.

 

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