¡Iván estate quieto! |
|
27-10-2004 14:48
Por: Trysler
|
|
 |
Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/949159/ |
Historia que relata lo peligroso que puede resultar crear progenie, y no tener ningún recipiente para que el chiquillo calme su primer frenesí sin causar graves estragos.
Tras nada más y nada menos que medio año de partida, que son el equivalente a tener como personaje a un antiguo de mas de trescientos años, seguramente a todo jugador de vampiro le surja la idea de que ya va siendo hora de crear algún que otro chiquillo, acto que no implica demasiada dificultad, pero todo se puede complicar si el chiquillo no encuentra nada más que echarse a la boca que al propio sire, o, a falta de éste, ir vagando por la ciudad en frenesí liándola.
Pues sí, exacto eso es lo que me ocurrió a mí, pero empecemos por el principio:
Iván llevaba siendo mi ghoul durante mas de cincuenta años, así que como premio a sus servicios, y por que tenía ya ganas de crear progenie, ya de una vez me dispuse a abrazarle.
Para que después no hubiese problemas me tuve que patear toda Transilvania hasta encontrar a un príncipe que me lo permitiese, ya que mi Sire había sufrido una muerte repentina tras una discusión conmigo. Al llegar a Hermanstad (lo sé, lo he escrito mal) me fui a presentar ante el príncipe, un Ventrue llamado Oto, recientemente apodado por mi Otis (como cierto personajillo del Half Life) para cachondearnos de él el resto de jugadores.
El condenado de Otis parecía indeciso a la hora de permitirme abrazar a Iván, y me comentó que tenía ciertos problemas con una tropa de Tzimisces que estaban deseando verle muerto (los mismos a los cuales yo también estaba deseando ver muertos, y ellos a mí, por matar a su líder), así que tenía ya suficientes problemas como para que yo viniese a molestarle. Tras decir esto, yo le dije que para empezar ya tenía trescientos años, que me había cargado al líder de la tropa de Tzimisces, y que si el quería yo podía ser su guardaespaldas; al oír mis palabras estuvo de acuerdo, pero para comprobar mi eficacia como guardaespaldas me trajo al suyo propio, un tipo enorme, forrado con una armadura, y arrastrando un espadón casi más grande que él para que luchásemos a muerte, si ganaba sería su guardaespaldas si no... La muerte.
A pesar de no tener armadura, yo tenía mi fiel hacha, y era un buen luchador (clan Gangrel, cómo no), aparte de ser ya de una generación bastante buena (6º. hummmmmm, sireeeeee) así que acepté seguro ya de mi victoria.
Empecé a gastar sangre como un coche viejo gasolina para subir la fuerza y destreza.
-Primer turno, le acierto, tirada de daño de dieciséis dados... Dos éxitos.
-Le toca, me da de refilón, pero me da... Seis éxitos de los cuales no absorbo ninguno.
-Me curo del todo y le doy, cinco éxitos, y encima me los absorbe todos.
-Me da, pero no me hace nada.
-Le doy... ¡¡¡TRECE ÉXITOS!!!. Reventón del tipo, y esparcimiento de tripas en masa.
Después de comprobar mis dotes para el combate, el príncipe Otis (alucinando, no todos los días ves a alguien reventar) ya me dejó abrazar de una vez a Iván, pero con la condición de que fuese lejos de él para evitar convertirse la primera comida del chiquillo.
Me llevé a Iván al monte, y allí le convertí. Éste pasó largo rato vomitando, como todo vampiro recién convertido, y cuando acabó, el condenado de él clavó sus ojos inyectados en sangre sobre mí (el monte entero para él solito, y me ataca a mí, manda huevos).
Decidí huir convertido en murciélago, y el condenado de él decidió que ya que no podía cogerme a mí, pues bajaría a Hermanstad, así que volando le adelanté, y me puse delante de él para agarrarle, e impedirle cometer una atrocidad, pero claro, como él estaba en frenesí fue él quién me agarró a mí y comenzó a dejarme seco, hasta que yo también entré en frenesí.
En este punto ya se montó la gorda. Dos tipos en frenesí, con los atributos físicos primarios, los dos con el mérito corpulento (para quien no lo sepa, da un nivel más de salud, pero pesas ciento cincuenta kilos).
Tras una batalla tipo Neo vs Smith, yo, debido a que era el sire me impuse a Iván, y tras sacudirle un par de tortas le dejé seco hasta que entró en letargo por falta de sangre, justo antes del amanecer, así, que una vez que recuperé la razón (y me vi con más pelo de lo normal debido al defecto de mi clan) cavé a toda velocidad un agujero donde enterré lo que quedaba de Iván, y entonces justo ya cuando salía el sol también me enterré yo (Protean 3).
A la noche siguiente, tras desenterrarme, fui directamente a Hermanstad, me colé en una cuadra, y convencí a todas las vacas de que me siguiesen, las llevé al monte, y las fui amarrando en torno al lugar donde estaba enterrado Iván. Una vez preparado todo, le desenterré y le di una pequeña cantidad de sangre, para acto seguido convertirme en murciélago y contemplar desde el aire la orgía de sangre que montó el Iván con las vacas.
Una vez que bajé y volví a mi forma original, por fin terminó el abrazo más largo de toda la historia, nada más y nada menos que un día y dos noches.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|