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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/962341/ |
La octava maravilla vuelve a la gran pantalla.
Cuando un joven neocelandés llamado Peter Jackson vio una película de los años treinta en blanco y negro significó mucho más que el típico entretenimiento del viernes noche; de hecho, cambió su vida.
El cineasta recuerda: “La primera vez que vi “King Kong” en la televisión en Nueva Zelanda, debía tener ocho o nueve años. Me impactó tanto, quedé tan impresionado, que decidí entonces que quería convertirme en realizador de cine. Pensé: ‘Quiero hacer películas, quiero hacer cine como “King Kong”. Fue algo tremendo para mí”.
El hecho de que la película “King Kong” le convirtiera es otra prueba de la imaginación de Peter Jackson, incluso a tan temprana edad. Esta obra maestra de RKO, rodada en 1933, fue totalmente innovadora para la época al usar una mezcla de efectos visuales totalmente nuevos (animación stop-motion o fotograma a fotograma, proyecciones sobre pantallas de fondo, decorados pintados en paneles múltiples de vidrio, miniaturas detalladas) que permitió contar la fantástica historia de un simio gigante capturado en la selva de una isla olvidada y llevado a la ciudad de Nueva York. La película batió todos los récords nacionales de taquilla, recaudando 1,75 millones de dólares en la época, lo que permitió a RKO evitar la bancarrota. El estudio reestrenó el largometraje periódicamente hasta los años cincuenta. En 1991, “King Kong” fue incluida en el Registro de Películas Nacionales por el Consejo de Salvaguarda de Películas Nacionales de la Biblioteca del Congreso. El significado cultural de esta historia mítica sigue alimentando la imaginación de historiadores, artistas y guionistas de cine, a pesar de que hayan transcurrido más de siete décadas desde su estreno.
Las imágenes de esta velada se quedaron grabadas en la mente de Peter Jackson, y tres años después decidió hacer realidad su sueño. Empezó a preparar su versión del clásico de 1933. Su madre contribuyó con una vieja estola para cubrir el cuerpo del gorila hecho de alambre y rellenado con trapos que se convirtió en una figura de animación stop-motion. La aguja del Empire State estaba hecha de cartón pintado (sólo un lado, ya que el otro nunca se veía). El skyline de Nueva York era una sábana pintada (más robada que donada ya que su madre nunca se enteró para que sirvió la sábana).
Desgraciadamente, no llegó a terminar la película, aunque la figura de King Kong, la maqueta del Empire State y la sábana todavía existen. Pero Peter Jackson no se olvidó de la idea.
Philippa Boyens, la colaboradora habitual del director, nos dice: “Creo que para muchos cineastas, y no sólo para Peter, la primera película de “King Kong” representa un hito en el que el cine intenta alcanzar lo imposible y consigue algo extraordinario. La idea de llevar un gorila gigante a Nueva York es realmente brillante. En mi opinión, sigue siendo un tema actual, atractivo para el público”.
Nos trasladamos hacia delante en el tiempo. El director ya ha triunfado con diversas películas, sobre todo con la inventiva y aclamada “Criaturas celestiales” (nominada a un Oscar al Mejor Guión) en 1994.
En 1996 volvió a ocuparse del mítico simio. Esta vez, su obsesión le empujó a escribir un guión. Peter Jackson nos dice: “El primer guión de 1996 era muy al estilo Hollywood, una historia de aventuras con mucha acción, diálogos cortos, frases divertidas y situaciones hilarantes”.
Pero el mercado había dado la bienvenida a “Mi gran amigo Joe” y a “Godzilla”, y Universal prefirió esperar, a pesar de la desilusión del director. En vez de “King Kong”, rodaría un ambicioso proyecto que le ocuparía durante varios años, la trilogía de El señor de los anillos.
Para conseguirlo, Peter Jackson reunió a un enorme equipo artístico y técnico en su Nueva Zelanda natal y decidió rodar las entregas a la vez (le llevó más de 16 meses de los que estuvo rodando 274 días) convirtiéndose en el primer cineasta en completar semejante hazaña. La primera entrega, “La comunidad del anillo”, se estrenó en 2001, “Las dos torres” en 2002 y “El retorno del rey” en 2003.
Incluso antes de recibir los premios con los que fue galardonada la última parte, la idea de rodar una nueva versión de “King Kong” se apoderó de él nuevamente. Después de dar vida a una de las mayores obras literarias de fantasía y aventuras, el director optó por algo muy diferente al guión de 1996.
Director & Reparto
Peter Jackson hizo historia con la trilogía de “El señor de los anillos”, convirtiéndose en la primera persona en dirigir tres largometrajes simultáneamente. “La comunidad del anillo”, “Las dos torres” y “El retorno del rey” fueron galardonadas con un sinfín de premios en todo el mundo, entre los que destacaremos diecisiete Oscar, doce BAFTA y cuatro Globos de Oro.
De las tres, “El retorno del rey” fue la que más reconocimientos le aportó: tres Oscar (Mejor Guión Adaptado, Mejor Director y Mejor Película), dos Globos de Oro (Mejor Director y Mejor Película Dramática), tres BAFTA (Mejor Guión Adaptado, Mejor Película y el Premio del Público), un Premio del Sindicato de Productores y un Premio del Círculo de la Crítica Neoyorquina.
Anteriormente ya había sido aclamado por la película de 1994 “Criaturas celestiales”, nominada por la Academia al Mejor Guión. Otras películas suyas son “Agárrame esos fantasmas”, protagonizada por Michael J. Fox; la animación para adultos “El delirante mundo de los Feebles”, y “Braindead: tu madre se ha comido a mi perro”, ganadora de dieciséis premios internacionales de ciencia-ficción, entre los que destacaremos el Saturno. También codirigió el documental “Forgotten Silver” que fue presentado en varios festivales.
Nacido en Nueva Zelanda el día de Halloween de 1961, empezó muy pronto a rodar películas con la cámara de Super 8 de sus padres. Abandonó los estudios a los 17 años y, después de comprarse una cámara de 16 mm, empezó a rodar un corto cómico de ciencia-ficción que tres años más tarde se había convertido en un largo de 75 minutos titulado “Mal gusto”.
Colabora habitualmente en los guiones y en la producción con Frances Walsh que, además de ser su socia, también es su mujer. Colecciona objetos de la I Guerra Mundial y se enorgullece de ser el propietario de un avión de combate Sopwith Camel.
Naomi Watts fue nominada a un Oscar a la Mejor Actriz por su papel en “21 gramos” de Alejandro González Iñárritu, con Sean Penn y Benicio del Toro. Fue galardonada por su interpretación con el Premio a la Mejor Actriz de las Asociaciones de Críticos de Cine de Los Ángeles, del Sureste, de la Zona de Washington D.C., y de San Diego. Fue nominada a Mejor Actriz por la SAG, los BAFTA, la Asociación de Críticos de Cine y Televisión y la Academia de la Prensa Internacional. La película se estrenó en el Festival de Venecia 2003 donde ganó el Premio del Público a la Mejor Actriz; el Festival Internacional de Cine de Palm Springs le concedió el mismo premio.
Fue muy aclamada por su trabajo en la controvertida película de David Lynch, “Mulholland Drive”, estrenada en el Festival de Cannes 2001 y por la que ganó el Premio a la Mejor Actriz de numerosas asociaciones de críticos entre las que destacaremos la Sociedad Nacional de Críticos de Cine. Además, el Consejo Nacional de Críticos le concedió el Premio a la Mejor Primera Interpretación Femenina de 2001; la Convención ShoWest 2002 la nombró Estrella Femenina del Mañana y fue galardonada con el Premio a la Mejor Actriz Novel del Festival de Hollywood 2002.
La actriz no ha parado de trabajar y tiene varias películas que se estrenarán próximamente, entre ellas “The Painted Veil” de John Curran, con Edward Norton.
El año pasado pudimos verla en numerosas películas: “Ya no somos dos” con Laura Dern, Peter Krause y Mark Ruffalo (que también era productor); “El asesinato de Richard Nixon” con Sean Penn y Don Cheadle; “Extrañas coincidencias” de David O. Russell, con Jude Law y Dustin Hoffman. Hace poco la hemos visto en “Stay” de Marc Forster, con Ewan McGregor y Ryan Gosling, y en The Ring 2/La señal 2, la secuela de la taquillera “The Ring/La señal”. Además, ha protagonizado y producido la película independiente “Ellie Parker “que se estrenó en el Festival de Sundance 2005.
En 2003 protagonizó la producción de Merchant-Ivory, “Le Divorce” con Kate Hudson, Glenn Close y Stockard Channing. En 2002 protagonizó “The Ring/La señal” de Gore Verbinsky. Otras películas suyas son “Funerarias S.A “y “Ned Kelly (Comienza la leyenda)”.
Nació en Inglaterra y se trasladó a Australia a los 14 años donde empezó a estudiar arte dramático. Su primer papel importante fue en la película de John Duigan, “Flirting”.
Para la pequeña pantalla, ha protagonizado la película para televisión por cable “The Outsider” de Randa Haines. Ha trabajado en “The Wyvern Mystery” para la BBC, con Derek Jacobi; en “The Hunt for the Unicorn Killer” para NBC; “Persons Unknown” para HBO; “Timepiece” con James Earl Jones; y en la miniserie australiana “Brides of Christ”.
Jack Black ha trabajado en numerosas películas, pero fue catapultado a la fama por su interpretación del empleado sarcástico en la tienda de música de John Cusack en “Alta fidelidad”. El papel le valió un Premio Blockbuster al Mejor Actor Secundario y una nominación al Premio de la Comedia Americana. A continuación fue el coanfitrión con Sarah Michelle Gellar de los Premios de Cine MTV 2002. El programa tuvo la mayor audiencia que jamás había conseguido una ceremonia de entrega de premios de MTV y fue el más visto del año en la televisión por cable.
En septiembre de 2003 demostró su poder de atracción colocando en el primer puesto a la película “School of Rock/Escuela de rock”, producida por Scott Rudin y dirigida por Richard Linklater a partir de un guión de Mike White. La película recaudó 80 millones de dólares en Estados Unidos. El actor fue nominado a un Globo de Oro a la Mejor Interpretación Masculina en una Película Musical o Cómica.
En abril de 2004 coprotagonizó con Ben Stiller la película de Barry Levinson, “Envidia, producida por DreamWorks. También fue la voz de Lenny en la película de animación “El espantatiburones” con Will Smith, Angelina Jolie, René Zellweger y Martin Scorsese. Estrenado en octubre de 2004, el largometraje recaudó 160 millones de dólares sólo en Estados Unidos.
Sus seguidores también le conocen en su faceta de vocalista del grupo cómico de rock-folk Tenacious D, que fundó con su amigo Kyle Gass. Lanzaron su primer álbum, “Tenacious D”, en 2001 con la discográfica Epic Record y no tardó en convertirse en disco de oro. La banda protagonizó una serie de variedades para HBO que se emitió en 1999. Asimismo, acaban de terminar de rodar su primer largo, “Tenacious D in: The Pick of Destiny”.
Otras películas suyas son el éxito de los hermanos Farrelly, “Amor ciego”, en la que interpretó su primer papel protagonista con Gwyneth Paltrow, y “Orange County/Colgado, pringado y sin carrera” (2001), dirigida por Jake Kasdan a partir de un guión de Mike White, coprotagonizada por Colin Hanks.
También trabajó en “Tres idiotas y una bruja” (2001) con Jason Biggs y Steve Zahn, y en la producción independiente “Jesus’ Son” (2000) con Billy Crudup. Debutó en la película de Tim Robbins “Ciudadano Bob Roberts”.
Completan el reparto Adrian Brody (“El Pianista”), Thomas Kretschmann (“El Pianista”), Colin Hanks (“11.14. Destino Fatal”), Jamie Bell (“Billy Elliott”) y Andy Serkis (“El Señor de los anillos”).
Sinopsis
Estamos en 1933. Ann Darrow, una actriz de vodevil, como muchos neoyorquinos durante la Depresión, no encuentra trabajo. No está dispuesta a bajar un escalón y convertirse en actriz de variedades. Estudia las pocas opciones que le quedan mientras deambula por las calles de Manhattan. Empujada por el hambre, intenta robar sin éxito una manzana del puesto de un frutero. Por suerte, la rescata el cineasta Carl Denham.
Al parecer, este hombre de negocios, cineasta y aventurero también es un ladrón, pues acaba de robar la única copia de su última e inacabada película delante de los ejecutivos de la productora cuando le han amenazado con retirar los fondos. Dispone de unas pocas horas para reunir a su equipo y embarcarlo a bordo del vapor “S.S. Venture” para poder acabar su película, una mezcla de acción y documental. Aunque todos creen que el barco pondrá rumbo a Singapur, Carl Denham espera encontrar y rodar un misterioso y legendario lugar, la isla Calavera.
Por mala suerte, la actriz principal le ha dejado plantado. Su desesperada búsqueda de una actriz de la talla 36 (ya tiene el vestuario) le ha llevado hasta Ann. La joven actriz no está muy dispuesta a embarcarse en semejante aventura, pero cambia de opinión cuando se entera de que Jack Driscoll, un dramaturgo muy de moda, es el autor del guión. La cantidad que le da su amigo Carl por inventarse aventuras es mucho más elevada de lo que suele cobrar por una obra de teatro.
Con la nueva protagonista y el nada convencido guionista a bordo, el “barco cinematográfico” de Carl Denham sale del puerto de Nueva York y pone rumbo a un destino que nadie había previsto.
Conclusión
Decepcionante. Era de esperar que desde que se empezaron a oír los primeros rumores acerca del metraje de “King Kong”, uno se planteara que su mayor inconveniente fuera la duración de la película y la recreación en ciertos pasajes de la historia que lastraran el ritmo de la película. .
A la película le sobra metraje por todos lados. Todas las escenas de acción son tan innecesariamente largas y buscan siempre rizar el rizo tratando de dejar boquiabierto al espectador con un derroche de medios hasta ahora pocas veces visto en el cine actual, que acaban logrando el efecto contrario y más que encandilar acaban “empalagando”. A veces la mayor virtud de un director es la contención en la puesta en escena.
Se suponía que una de los principales porqués del remake era llevar la historia de un gran clásico de la cinematografía pasada a las nuevas generaciones, a base de efectos especiales y poder llevar la propuesta original hasta cotas inimaginables en 1933 gracias a la tecnología digital. Escenas como la de la estampida de los dinosaurios, la lucha entre el gorila gigante y los tiranosaurios, o el pozo de las arañas (sin duda la mejor escena de acción de la película y una de las más terroríficas del año) están demasiado dilatadas. Toda la espectacularidad que se les presupone pierde muchísima fuerza por el exceso de metraje. En cierta medida, recuerda a esas interminables escenas de la horrenda “Matrix Reloaded”, donde se nos insistía desde la butaca del director que lo que estábamos viendo era el colmo de la espectacularidad, mientras uno no paraba de bostezar en la butaca.
Otro grave problema de la cinta es el nuevo gusto adquirido por el director Peter Jackson, por recrearse demasiado en ciertos detalles y en realizar según qué planos de cara a la galería. No se puede cargar a una película de 3 horas de duración (volvemos a lo excesivo de su metraje), con infinidad de supuestos planos emotivos, que quedan muy bonitos para las fotos de promoción y de postal, pero no hacen más que decelerar la trama principal e indicar la nulidad del realizador al saber elegir cuando hacer especial hincapié para emocionar al espectador.
Y hablando de la realización del Sr Jackson, en esta película, se describe como inusitadamente torpe para un realizador que ha sido capaz de emocionarnos en un contexto tan fantástico como el de la Tierra Media. El neozelandés abusa de la cámara lenta mucho más que ya hiciera en la famosa trilogía del anillo (algo que particularmente a mi nunca me molestó en aquella) para recrease en diferentes escenas y un uso casi irracional de efecto estroboscópico, en todo el pasaje de los nativos, que destroza por completo, uno de los que iba a ser mejores pasajes y más terroríficos pasajes de la película. Suspenso para la labor del ex orondo cineasta en las labores de realización.
Por supuesto, que no todo es malo en “King King”. La primera hora inicial es soberbia. La recreación de esa Nueva York de la Gran Depresión es majestuosa, gracias a su ritmo pausado y al buen uso del sentido del humor. Es sin duda la mejor parte de la versión de Jackson y la que más amplia y mejora al original del año 33. Porque esta nueva versión del gran simio cuando mejor funciona es cuando menos recursos hay dispuestos en pantalla. Así sale muy beneficiada la relación entre Kong y la actriz Ann Darrow, interpretada fabulosamente por la actriz australiana Naomi Watts, que protagonizan las mejores escenas de la película y las emotivas, como la magnífica escena de Central Park. Si en vez de apostar por el “ruido” y la espectacularidad se hubiera centrado en la emotividad del relato, la película hubiera ganado muchísimos enteros.
Otra de las cosas en las que parece haber acertado de pleno el equipo de producción de la película es en la elección del reparto. Naomi Watts, demuestra que es una más que digna heredera de Fay Wray, y sería una gran injusticia que no la viéramos nominada a los Oscar en la próxima ceremonia como mejor intérprete. Su belleza gélida y su ternura irradian un aura especial en cada plano que aparece, demostrando que no sólo es una de las mejores actrices de su generación sino que del panorama actual.
Como gran acierto también se erige la elección de Jack Black, como alter ego del propio Peter Jackson y como una suerte de Orson Wells lunático y emprendedor, que daría lo que fuera y pisaría hasta su propia madre con capaz de perseguir su sueño, que es ni más ni menos que rodar una película.
Aunque mis palabras dejen denotar cierto grado de decepción, que lo hay, no cabe duda que “King Kong” es una película de visionado obligatorio en una sala de cine. Un espectáculo sin igual y sin comparación en el cine actual, que sin embargo carece del sentimiento, que no de la pasión empleada, y de la contención necesaria para haber entrado por la puerta grande en el Olimpo de las grandes películas de la historia.
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