La batalla por el bosque de Drakwald IV Final


Batallitas

10-02-2006 18:21
Por: Davidelgnomo

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/963472/

Turnos 5 y 6 y conclusiones de la gran batalla a 10,000 puntos por bando entre Grimgor y Archaón.

Primera parte del informe: http://www.ociojoven.com/article/articleview/961941/
Segunda parte del informe: http://www.ociojoven.com/article/articleview/962746/
Tercera parte del informe: http://www.ociojoven.com/article/articleview/963058/


Turno 5 orcos y goblins:


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Los jinetez de lobo de al lado del bosque comenzaron una trifulca después de ver al gigante destruir a los bárbaros acerca de cómo todos ellos podrían haber echo lo mismo de habérselo propuesto. El kaudillo orco negro en serpiente alada se lanzó sobre los khornegors por la retaguardia. Al otro lado del bosque los goblins que tripulaban el karro recuperaron la compostura y se encararon de nuevo hacia la manada de bestias. La dotación del lanzapinchoz que había frente al karro continuó huyendo y abandonó el campo de batalla. Los goblins del lanzapinchoz de la otra colina, en cambio, lograron controlarse y dejar de correr. Lo mismo hicieron los guerreroz orcos para enfrentarse a la manada de bestias y los goblins nocturnos. Uno de los fanáticos cayó al suelo como un plomo después de sufrir un paro cardíaco mientras que otro de ellos destrozaba a dos ungors. Para terminar las muertes, un tercero destrozó a dos goblins nocturnos en el centro del campo de batalla.

El gran jefe goblin utilizó su anillo para proyectar un rayo de energía verde contra los guerreros del caos elegidos, pero la resistencia de los seguidores de Tzeentch salvó al que recibió el impacto. Morko volvió a bendecir al ejército orco gracias a la petición del gran chamán goblin nocturno, que destapó como el hechicero más poderoso del campo de batalla cuando carbonizó a dos centigors con un rayo de energía verde e invocó a Gorko para que aplastase al carro de tuskgors de la colina. Tras ello Gorko se fue y los centigors huyeron. Wurrzag estaba empezando a encontrar molesto al goblin nocturno, y se preguntó porqué no lo habría transformado en garrapato. Su irritación le impedía concentrarse, y su hechizo de movilidad fue dispersado fácilmente. Fue el chamán orco zalvaje el que volvió a invocar a Gorko. El dios pisó al carro de guerreros del caos, pero increíblemente el vehículo salió indemne. Gorko, avergonzado, dejó el campo de batalla. El gran chamán goblin no logró que el dios piel verde volviera aunque lo llamó repetidamente, ni tampoco que transportase a los regimientos orcos al combate.
Los goblins del karro de lobos que se encontraban en la retaguardia de los guerreros del caos dispararon sus arcos a los elegidos con el resultado de una abolladura en una de las espléndidas armaduras.

El engendro del caos que combatía con los snotlings continuó con su masacre particular, aunque parecía haber infinitos pieles verdes en miniatura. Los guerreros del caos que acababan de llegar al combate acabaron con cuatro goblins nocturnos, mientras que la bestia de Nurgle y los goblinoides no causaron baja alguna. Los pieles verdes huyeron y fueron aniquilados por unos guerreros del caos que continuaron corriendo hasta atravesar un fanático al que no pudieron esquivar. El enfermo goblin nocturno acabó con tres de los guerreros del caos. El jefe orco zalvaje desafió a Archaón, aunque no duró ni un segundo en cuanto comenzó a recibir los golpes de Matarreyes. Era tal el poder de U’zuhl que Archaón se hirió a si mismo sin poder evitarlo. Los orcos zalvajes perdieron la ceguera que les daba la locura y temieron por su vida, pero era demasiado tarde. Archaón acabó con todos y cada uno de los pieles verdes cuando estos huyeron. El caudillo hombre bestia desafió al gran jefe goblin en cuanto sus unidades se enzarzaron. El piel verde aceptó sólo para ser machacado a golpes por el gor. Por su parte los khornegors empuñaron sus hachas acabando con cuatro de los jinetez de lobo. La cosa habría acabado en tragedia para los goblinoides de no llegar en ese momento el kaudillo orco negro por detrás, acabando con uno de los hombres bestia. El gigantesco reptil alado devoró a otros dos y el combate quedó incierto.

Turno 5 caos:

La presencia cercana del gigante que había destruido al señor del caos atemorizó a la manada de bestias al mando del caudillo, que se vio vencida por el terror por segunda vez y se alejó del monstruo. Estaba escrito, Gorthor tenía que acabar con el señor de la guerra orco. Lanzó su carro contra los orcos negroz secundado por el carro de guerreros del caos. la bestia de Nurgle que había quedado liberada del combate con los goblins nocturnos cargó a la misma unidad por el flanco. En la colina la manada de bestias cayó sobre los guerreroz orcos después de haber arrasado con todas las máquinas de guerra. Los centigors creyeron que el chamán goblin nocturno ya estaba suficientemente lejos y dejaron de correr.
Archaón, libre ya del combate, dirigió atención hacia el combate entre Gorthor y Grimgor. Si el señor de los hombres bestia no lograba acabar con el kaudillo, él sería quien se encargase de terminar la faena. Su mano se elevó y unas lenguas de fuego azules devoraron a seis goblins. El resto de los pequeños pieles verdes huyó preso del pánico. El señor del caos intentó proteger a su unidad con el poder de Tzeentch, pero su intento fue dispersado por el gran chamán goblin. La misma suerte corrieron los conjuros activados por los estandartes mágicos de las dos unidades de guerreros del caos.

El cañón infernal se dispuso a descargar de nuevo sus proyectiles sobre los orcos, pero sus mecanismos chirriaron en protesta. Al momento el monstruo perdió el aura mágica que lo protegía de los golpes enemigos. El caudillo hombre
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bestia parecía agotado tras su combate con el gran jefe goblin. Sus golpes no alcanzaron a ninguno de los jinetez de lobo. Las hachas de los bestigors, en cambio, aniquilaron a cinco de los goblins. Una vez más, el kaudillo fue la salvación de los pieles verdes. La serpiente alada arrancó la cabeza a uno de los bestigors de un mordisco mientras atravesaba a otro con el aguijón de su cola. El kaudillo, al fin, logró conectar una serie buena de hachazos para terminar con cuatro khornegors más. Finalmente los bestigors comprendieron que iban a morir y su ira se apagó cuando pusieron tierra de por medio con el monstruo. Sin embargo, la serpiente alada levantó el vuelo y cazó a todos los hombres bestia con facilidad. La carga combinada de los carros atravesó la armadura e hirió de muerte a seis orcos negroz, mientras que el engendro
acabó con otro más. Los caballos y guerreros del caos terminaron con dos más de los pieles verdes. Cara a cara con Gorthor, Grimgor empuñó a Gitsnik y en una sucesión de golpes hirió a Gorthor de gravedad. El señor del bosque contraatacó clavando su arma en el hombro a Grimgor, provocando su rugido de ira. Los carros y los orcos permanecieron en su puesto esperando el desenlace de tan singular enfrentamiento. La manada de bestias descuartizó a tres guerreroz orcos con sus hachas. El resto huyeron lejos del campo de batalla.

Turno 6 orcos y goblins:

Los ejércitos estaban siendo aniquilados y los pocos supervivientes estaban agotados. Grimgor decidió que retiraría a sus tropas en cuanto acabase con el caudillo hombre bestia para volver más adelante con un ejército más grande. Tal como estaba previsto, los trolls de río y los jinetez de jabalí cargaron contra los guerreros del caos elegidos. Un karro de lobos se estrelló contra el flanco de la misma unidad y los goblins nocturnos, animados por la situación, corrieron hacia la retaguardia, aunque el gran jefe les refrenó al darse cuenta de que los devotos de Tzeentch estaban demasiado lejos como para que los goblinoides llegasen al combate con energías. El karro de lobos restante volvió a cargar contra la manada de bestias, no escarmentado con la última vez. La unidad de goblins que huía de Archaón no se lo pensó dos veces y siguió incrementando la distancia entre ellos y el Señor del Fin de los Tiempos. Grimgor rugió al verlos correr. Sabía que no pararían hasta perderse en el bosque.

El gran chamán goblin nocturno volvió a hacer estragos al invocar a Gorko. El dios aplastó al último enano del caos de la dotación del cañón infernal, que rugió e hizo temblar los cimientos de la torre en la que se encontraba. Además acabó con cinco gors de la manada de bestias que huía e hirió a la montura demoníaca de Archaón. Luego el chamán pidió la bendición del otro dios verde, Morko. A estas alturas Wurrzag ya tenía claro que el futuro garrapato le había quitado el protagonismo, pero su sensación se reafirmó cuando su intento de incrementar la capacidad de combate de los orcos zalvajes en jabalí fracasó. Finalmente, el chamán se desquitó. Wurrzag trajo a Gorko de nuevo al campo de batalla acabando con Dorghar e hiriendo a Archaón, matando a un gor más de la manada de bestias que huía, aplastando al engendro del caos que corría por el flanco derecho en solitario y a terminando con un ogro del caos. Lamentablemente, Gorko tropezó en el peor momento y propinó una tremenda patada al kaudillo orco negro en serpiente alada, acabando con el reptil.
Wurrzag intentó finalizar su actuación pidiéndole a Gorko que transportase a sus tropas al combate, pero su intento fue dispersado. Cuando todo parecía finalizado, el gran chamán goblin tuvo éxito donde Wurrzag había fracasado y Gorko movió a los goblins nocturnos a la retaguardia de los elegidos y al kaudillo orco negro al combate con los centigors.

Precisamente el kaudillo fue desafiado por el Pezuñasangrienta, aunque el orco acabó con el combate casi antes de empezar. Al ver la facilidad con la que el piel verde había dado cuenta de su líder los centigors huyeron. En el centro del campo de batalla Grimgor utilizó a Gitsnik con un golpe demoledor, haciendo añicos el carro de Gorthor y noqueando al señor de los hombres bestia. Los corceles del caos acabaron con dos orcos negroz, pero la caída de Gorthor había sido un golpe duro y los dos carros se alejaron del combate. Una vez más la unidad de Grimgor quedó frenada por el ataque de un engendro del caos. Después de horas y horas de desgarradores golpes, la bestia de Nurgle logró terminar con todos los snotlings. En el combate decisivo del flanco derecho las
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armaduras del caos amortiguaron la carga del karro de lobos, que fue destruido sin dificultad por las alabardas de los elegidos. El gran jefe goblin nocturno sí logró ensartar a dos de los guerreros con su tridente mientras que los trolls descuartizaban a otro. Ninguno de los dos hechiceros orcos zalvajes lograron atravesar las formidables defensas de los devotos de Tzeentch, cuyo contraataque aniquiló al chamán e hirió a Wurrzag. El combate quedó empatado. El segundo karro de lobos arrolló a tres gors, pero de nuevo esto no fue suficiente para detener el empuje de los hombres bestia y los goblins volvieron a huir.
Turno 6 caos:

El Señor del Fin de los Tiempos había visto caer a Gorthor y ya se había propuesto acabar con el orco. Y Archaón era de los que hacían lo que se proponían. Aunque ya sin Dorghar, el Elegido llegó a la carrera hasta la retaguardia de los orcos negroz para desafiar a Grimgor con Matarreyes desenfundada. El combate de la batalla había llegado cuando ya todo parecía finalizado. Las tropas de ambos ejércitos giraron las cabezas para asistir al espectáculo. Los ogros del caos se lanzaron sobre un kaudillo orco negro desprotegido sin su serpiente alada. Finalmente, la manada de bestias se lanzó contra el flanco de los goblins nocturnos para ayudar a los elegidos. La llegada de Archaón dio valor a ambos carros, que se reagruparon. Los
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centigors vieron como los ogros salían al encuentro del kaudillo, por lo que también se serenaron. No pudieron decir lo mismo los componentes de la manada de bestias que huía, que con una última vista al poderoso gigante abandonaron el campo de batalla a toda prisa.
El señor del caos intentó consumir en llamas a los goblins nocturnos que se alejaban de su unidad, pero el hechizo fue dispersado por el gran chamán goblin que se agazapaba entre las ruinas. En un segundo intento el hechicero del caos logró consumir a uno de los goblinoides, pero era poca cosa para el número de efectivos con los que contaba la peña. El poder del estandarte de la ira fue dispersado también por el goblin, mientras que los guerreros del caos elegidos lograron protegerse con la energía mágica del estandarte maldito. Uno de los ogros logró romperle un brazo del kaudillo con su pesada maza.

Sin embargo, el orco negro no estaba indefenso en absoluto y aniquiló a una
de las criaturas preso de una rabia incontenible. Sin embargo, los ogros tenían rodeado al orco, de mucho menor tamaño, y finalmente su mayor poderío llevó al piel verde a perder el valor y huir para salvar la vida. Las bestias del caos lo alcanzaron con un par de zancadas reduciéndolo a una masa sanguinolenta.
El combate que decidiría el destino de la batalla había comenzado. Grimgor lanzó golpe tras golpe de una forma frenética con su gigantesca hacha, haciendo tambalearse al Heraldo de los Dioses. Sin embargo, el orco estaba agotado tras su combate con Gorthor, y Archaón paró los golpes con el escudo con relativa facilidad. Cuando la defensa de Grimgor se quebró el Señor del Fin de los Tiempos embistió con Matarreyes alcanzando al orco en el estómago. Grimgor se derrumbó en el cacto y su guardia personal dio media vuelta y huyó. Los orcos negroz fueron alcanzados y masacrados por un pletórico Señor del caos que levantó a Matarreyes en señal de victoria. Las pocas tropas del caos que quedaban en pie lo vitorearon.

Sin embargo, la batalla aún no había terminado. En el flanco izquierdo la mayor parte de lo que quedaba de ambos ejércitos se enzarzaba en un combate múltiple. Los gors descuartizaron a dos goblins nocturnos con sus hachas al embestir a la unidad por el flanco. Los pequeños pieles verdes, sorprendidos, alcanzaron a aguantar el tipo pero no a acertar en sus golpes. El gran jefe goblin nocturno, en cambio, continuó con su trabajo de “pesadilla del elegido” empalando a tres más con su formidable arma. Los guerreros del caos, confundidos por el ataque combinado, no acertaron a golpear a ninguno de los trolls. Los monstruos, espoleados por Wurrzag, devoraron a cuatro de los devotos de Tzeentch salpicando sangre en todas direcciones. La destrucción de los que parecían invencibles guerreros desmoralizó a los gors, mientras que los guerreros del caos fueron alcanzados perdieron la compostura y fueron alcanzados por unos trolls más veloces que ellos.
Con la muerte de los guerreros del caos Elegidos, Wurrzag (que ahora estaba al mando) y Archaón se miraron. Ambos se daban cuenta de la masacre a la que sus ejércitos habían sido sometidos. Sin mediar palabra, ambos generales ordenaron la retirada de sus tropas con una sensación mutua de derrota.


Total caos: 8244 puntos
Total orcos y goblins: 8191,5 puntos
Diferencia 52,5 puntos para el caos
Resultado: EMPATE

¡Destrukzión total!

Fer: 15 horas de batalla (sin contar el despliegue), seis turnos completos y más de diez mil puntos por bando ¡para perder por una miserable diferencia de 50 puntos! 50 puntos, es decir, un ogro, un caballero del caos elegido, dos guerreros del caos elegidos, dos pergaminos de dispersión, ocho orcos, dos peanas de snotlings, una unidad de goblins, dos fanáticos...
Eso me deja con una conclusión sencilla: ésta ha sido la batalla de la historia que más se ha merecido un informe de batalla, ¡y no hemos tenido que jugar varias para conseguirlo! El resultado ha sido oscilante en todo momento. En los primeros turnos pensé que yo ganaría, con la destrucción de dos engendros, los ogros dragón y los dos carros de tuskgors por el flanco derecho y la caída de ingentes cantidades de caballeros con mis disparos. En cuanto el flanco izquierdo del campo de batalla llegó al combate, la cosa empezó a nivelarse. Mis jinetez de jabalí desaparecieron sin oponer resistencia ninguna y mi serpiente alada todopoderosa necesitó de tres turnos de combate para acabar con un puñetero carro del caos. Conforme la batalla avanzaba comenzó a parecer que Manuel me aniquilaría. El flanco izquierdo empeoró con la muerte de mis garrapatos (¡que convirtieron toda aquella zona en un campo de minas!) y las trifulcas constantes de mis dos unidades de lobos que se estorbaban la una a la otra mientras que en la derecha Manuel destrozaba con sus unidades tochas todo mi frente de batalla de arkeroz, orcos y orcos grandotez. Por el centro los engendros trababan a mis unidades, mis trolls eran aplastados por un gigante que gritaba cuando ya parecían tener la situación controlada y mis orcos negroz (que sabiendo lo que suelen huir llevaban el trapo de Guff para repetir un chequeo de pánico) huían por un chequeo de terror fallado. Finalmente, la batalla pareció caer de mi lado en el momento que mi gigante acabó con los bárbaros, un señor del caos y un paladín legendario, los minotauros morían a manos de los trolls, la serpiente alada se limpiaba a los bestigors y las tres unidades de gors grandes huían con el rabo entre las piernas. Sin embargo la cosa no acabó ahí. En una última recta de infarto, Manuel se las arregló para matar a mis dos serpientes aladas (el disparo del cañón infernal que se desvió a la cabeza del kaudillo orco cuando caía lejos es antológico) y mis cargas de carros goblins fueron catastróficas hasta que dejaron a mis goblins nocturnos de la retaguardia de los guerreros del caos (gran actuación del gran jefe, por cierto) en pañales y dispuestos a perder el
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combate global en el que participaban mis trolls de río y Wurrzag. Cuando parecía que Manuel se iba a llevar todo ese porrón de puntos en el último turno, inexplicablemente se produjo una actuación increíble de los trolls y el gran jefe goblin nocturno que mandaron a gors y elegidos a correr, con lo que la batalla daba su último giro para clavar un empate justo.
Qué mejor forma de acabar la batalla que con un duelo personal entre Archaón y Grimgor que se fue para un Señor del caos más acertado. Aunque ambos estuvieron paseando la primera mitad de la batalla, los dos generales acabaron decidiendo cuando llegó el combate. Grimgor se lo explicó a uno de los caudillos e hizo huir a su unidad y acabó matando a Gorthor. Archie se lo pasó mejor y sin necesidad de sus caballeros aniquiló a los orcos salvajes con su gran chamán y sentenció a Grimgor y su guardia, amén de hacer huir a una de las unidades de orcos negroz.

La batalla fue sorprendente desde el comienzo. Manuel se encargó de dejarme en ridículo (¿habéis leído un análisis previo de una batalla más desacertado que el mío?) cuando colocó sobre el campo el ejército del caos con más unidades que recuerdo y sin incluir ni dragón, ni grandes inmundicias, ni príncipe demonio. Se podría decir, en realidad, que nada en la batalla siguió los derroteros previstos, y esto se concreta especialmente en la magia. Aunque Manuel comenzó con menos hechiceros de los que había previsto, seguía teniendo treinta y tantos dados de energía al principio. Uno de mis chamanes de nivel 4 había enfadado a Wurrzag y se había convertido en garrapato (se puede decir que tuve suerte de que fuese un único chamán) y pronto una disfunción inutilizó a mi goblin. Con esta perspectiva, se puede decir que Manuel no logró en ningún momento sus objetivos mágicos. Estoy muy contento porque esto me preocupaba mucho y mi combinación de objetos mágicos ha funcionado a la perfección. Además, finalmente mi propia magia me ha dado bastantes más puntos de los que él ha conseguido con la suya.

Creo que mi principal error ha sido olvidar esa colina que había en el centro del campo. Con el despliegue oculto, supuse que Archaón desplegaría lo más centrado posible y con eso en mente coloqué el centro plagado de basura goblin y snotling. Grande fue mi sorpresa (y mi disgusto) cuando me di cuenta de que Archie caía en el lado de mis mejores unidades. Por otra parte, creo que sus engendros y carros han sido la clave de su buena actuación al retener a mis unidades y estorbar mis rutas de ataque y carga. Mis garrapatos también han tenido una actuación involuntaria y destacable en este aspecto y han convertido el flanco izquierdo en un infierno para ambos ejércitos (sobre todo para los khornegors, que se veían obligados a cargarles por la furia asesina). Lo cierto es que al final he salvado los muebles por mi magia, como siempre (aunque en esta batalla no se veía venir) y principalmente por mi superioridad numérica. Pronto ambos flancos de Manuel estuvieron despejados y mis lobos, carros, trolls de río, jinetes de jabalí orcos zalvajes y serpientes aladas se lograron colocar en la retaguardia de Manuel. Esta mayor maniobrabilidad (entre otras cosas por eso me obsesioné en el primer turno con acabar con los aulladores) me dio finalmente una gran cantidad de puntos con la caída de bestigors, guerreros del caos elegidos, la unidad de gors de la izquierda y la manada de bestias emboscada. Sin embargo, han sido las cosas que me han impedido aprovechar al cien por cien esa superioridad de movimiento y número las que me han impedido la victoria: mis unidades trabadas por engendros y mis lobos peleándose entre sí en el flanco izquierdo.

Esta es sin duda la batalla más igualada que he jugado nunca y tal vez no pueda volver a poner todo mi ejército sobre un campo de batalla. Nos hemos aniquilado ambos mutuamente y pienso que ha merecido la pena. ¡Que Gorko vuelva a estar conmigo la próxima vez! (¡¡pero sin pisar a mis cerdos y mi serpiente alada!!)

Manu: Bueno, el caso es que, al elegir los elementos de escenografía al azar, han salido dos zonas de despliegue bastante cutres. He elegido mi zona, más que nada para que fer no usara la torre, aunque luego me he dado cuenta de que en el centro no podía poner miniaturas! Cuando me he dado cuenta, he pensado que Fer aprovecharía esto para dividir mi ejercito en dos mitades y aislarlas, pero en vez de eso, ha puesto a grimgor delante de la montaña (y de dos engendros), con lo cual no ha podido aprovechar su potencial. Respecto al despliegue que he hecho, básicamente he intentado que Archaón diera su liderazgo a dos manadas de bestias (que aun con caudillo tienen liderazgo 8), y en mi lado derecho, que el portaestandarte de batalla quedara centrado con el resto de unidades, debido a que gracias al Estandarte de los Dioses estas unidades serian tozudas y podrían soportar cargas de caballería. Respecto al resto de unidades, debo decir que las he puesto más o menos a ojo, intentando repartir los engendros y los carros para, por un lado, neutralizar amenazas, y por otro, eliminar carros ajenos. No contaba con que los carros de lobo mueven 44 (¿¡pero que coño comen estos bichos!?) y claro, me han cargado ellos en todas las ocasiones.

Al mover Fernando el primero, ha aprovechado la mayor movilidad de sus unidades de caballería y carros, los ha puesto de manera que me podían cargar a los objetivos que quisieran, y claro, eso me ha jodido bastante el poder avanzar con libertad con mis tropas ( más que nada ,por el respeto que les tengo a las cargas de lobo por el flanco).
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En el combate, ha quedado clara la supremacía de los guerreros del Caos sobre las manadas de bestias, pues aun sometidos a cargas varias han aguantado como campeones (también es cierto que las tres, manadas han huido fuera del combate, pero en fin, ya se sabe que Murphy nos quiere).Y se ha demostrado que Archaón es una maquina de matar (creo que se ha llevado más puntos de los que cuesta!). Respecto a la magia, ha quedado claro que el fuego índigo es una vergüenza de hechizo que no merece ser lanzado, salvo raras excepciones, pues las dos veces que lo he lanzado ha conseguido que unidades suyas me arrasen. Y respecto al disparo, se nota mi inexperiencia calculando las distancias (1 de 3 aciertos).

Finalmente, decir que ha sido una partida muy oscilante, con turnos en los que parecía que Fer me iba a arrasar, y turnos en los que parecía que iba a ganar yo, y finalmente ha quedado en un merecido empate por ambos bandos (aunque eso si, Archaón ha matado a Grimgor, jeje).

 

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