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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/965737/ |
Escogieron al tipo equivocado.
“El Caso Slevin” comenzó en la imaginación del guionista Jason Smilovic como una historia “acerca de un tío con una suerte increíblemente mala” y a lo largo de los años evolucionó hasta convertirse en un thriller inteligente repleto de giros y personajes fuertes. Tyler Mitchell, uno de los productores de Film Engine, explica que le pareció un guión extraordinariamente bien escrito y lleno de dinamismo: “El escritor tiene un estilo único, crea personajes muy complejos y además mezcla géneros de un modo que nunca he visto antes”.
Film Engine es una empresa fundada por un grupo de jóvenes productores – todos amigos (entre ellos el protagonista, Josh Hartnett) – que enseñaron el guión a los productores de Ascendant Pictures, Chris Roberts, Christopher Eberts y Kia Jam. Su opinión del guión coincidió plenamente con la de Film Engine y Eberts explica que el lunes siguiente entraron todos en la oficina citando sus diálogos. “Sabíamos que un material de esta clase atraería a muchos grandes actores así que nos apresuramos a concretar el acuerdo de producción”.
Al director escocés Paul McGuigan también le encantó el guión e inmediatamente aceptó dirigirlo. Ya había establecido una excelente relación profesional con Josh Hartnett durante la exitosa “Obsesión”. El productor Tyler Mitchell señala que supo que McGuigan era el director ideal para la película cuando vio su filme “Gangster Number One”: “Llevaba unos diez minutos viendo la película cuando llamé a Jason Smilovic para decirle que ya teníamos el director que buscábamos y le envié la cinta por mensajero. Al día siguiente Jason me llamó y me dijo, ‘Dios mío, este tipo es increíble’. Trabajar con Paul ha sido estupendo. A través de su estilo visual eleva aún más el guión y además da a los actores mucha libertad. A menudo una escena salía mejor que en el guión simplemente porque dejaba a los actores hacer lo que quisieran”.
Director & Reparto
Paul McGuigan nació en Escocia y disfrutó de gran éxito como fotógrafo en Glasgow antes de pasar al mundo de la publicidad. Después rodó numerosos documentales, incluyendo “Football, Faith and Flutes”, sobre la religión y el fútbol en Glasgow y “Playing Nintendo with God”, sobre niños con sida.
En 1998 ganó el premio al mejor director novel de la Real Sociedad de Televisión por su cortometraje “The Granton Star Cause”. Amplió este filme para convertirlo en una trilogía basada en los cuentos de Irvine Welsh (autor de “Trainspotting”), que se estrenó con el título de “The Acid House”. Este largometraje obtuvo el Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Estocolmo, el Premio del Público y el Gran Premio en Fantasporto y fue elegida mejor película en el Underground Film Festival de Nueva York.
Su siguiente producción fue la controvertida “Gangster nº1”, protagonizada por Malcolm McDowell y Paul Bettany, que deslumbró e inquietó a los espectadores con su violenta historia de un criminal en Londres. La tercera película de McGuigan, “El misterio de Wells”, un filme ambientado en la Edad Media, contó de nuevo con Paul Bettany. Volvió a cambiar de registro en “Obsesión”, un thriller romántico protagonizado por Josh Hartnett.
Josh Harnett debutó en el cine en 1998 de la mano de “Halloween: H20”, protagonizada por Jamie Lee Curtis. En el mismo año fue candidato al premio MTV al mejor actor novel. Su siguiente película fue “The Faculty”, dirigida por Robert Rodríguez, mientras que en 1999 compartió pantalla con Kirsten Dunst en “Las vírgenes suicidas”, filme que marcó el debut como directora de Sofia Coppola.
En 2001 estrenó tres largometrajes: “Laberinto envenenado”, una versión moderna de Otelo en la que encarnó al antagonista, Hugo; el taquillazo “Pearl Harbor”, dirigido por Jerry Bruckheimer, que recaudó más de mil millones de dólares para Disney; y “Black Hawk derribado”, que rodó en Marruecos a las órdenes de Ridley Scott. Esta película, basada en el libro homónimo de Mark Bowden, cuenta la historia de la fallida misión humanitaria de Estados Unidos en Somalia que tuvo lugar el 3 de octubre de 1993.
El año pasado protagonizó “Obsesión”, una producción en la que colaboró con el director Paul McGuigan y con las actrices Diane Kruger y Rose Byrne. Acaba de filmar “Mozart and the Whale”, que cuenta la historia de amor entre dos personas con el síndrome de Asperger, un tipo de autismo, cuyas disfunciones emocionales amenazan con destrozar su relación. Se estrenará el próximo año. Después de “El Caso Slevin” estrenará “The Black Dahlia”, dirigida por Brian De Palma.
Lucy Liu se convirtió una verdadera estrella cuando compartió pantalla con Cameron Diaz y Drew Barrymore en “Los ángeles de Charlie” y su segunda entrega. Le hemos podido ver recientemente con Uma Thurman en “Kill Bill: Volumen I y II”.
Actualmente rueda el thriller “Rise”, dirigida por Sebastián Gutierrez, y su siguiente proyecto es la comedia “The Cleaner”. Este año la veremos en Domino (Tony Scott), protagonizada por Keira Knightley, y “3 Needles”.
En el cine ha trabajado con Jackie Chan en la comedia “Shanghai Kid”, del este al oeste”; con Mel Gibson en “Payback; con Antonio Banderas y Woody Harrelson en “Jugando a tope”, y de nuevo con Banderas en “Enemigos: Ecks contra Sever”. Hizo un cameo en la galardonada “Chicago”.
Completan el reparto Bruce Willis (“Sin City”), Morgan Freeman (“Million Dollar Baby”), Ben Kingsley (“Sexy Beast”) y Stanley Tucci (“La Terminal”).
Sinopsis
A Slevin la vida no le va nada bien. Acaban de declarar ruinosa su casa y ha encontrado a su novia en la cama con otro hombre. En un intento de desconectar de todo y salir de Los Angeles una temporada, toma prestado el apartamento de su amigo Nick Fisher en Nueva York. Pero las cosas sólo están a punto de empeorar.
En el oculto mundo de los criminales neoyorquinos, los dos mafiosos más respetados y temidos son El Rabino y El Jefe. Anteriormente socios y actualmente enemigos acérrimos, los dos gángsteres viven atrincherados en sus fortalezas, una frente a la otra. A pesar de su poder, los dos están prisioneros de su propia paranoia ya que llevan 20 años sin salir de sus particulares reinos.
Pero la tensión entre ellos va en aumento. Para vengar el asesinato de su hijo, El Jefe planea matar al hijo del Rabino. Pero si parece un asesinato premeditado desencadenará la Tercera Guerra Mundial. Para solucionar el problema El Jefe contrata al conocido asesino a sueldo Goodkat, cuyo plan es de lo más sencillo: buscará un jugador que le deba mucho dinero al Jefe y le obligará a matar al hijo del Rabino. Y... ¿A quién elegirá? A Nick Fisher.
Mientras tanto, en el apartamento de Nick, Slevin flirtea con Lindsey, la vecina de Nick, cuando llama a la puerta para pedir azúcar. Los siguientes en llamar a la puerta serán los secuaces del Jefe que vienen a recoger a Nick. A pesar de sus protestas, Slevin es incapaz de convencer a los mafiosos de que él no es su hombre. Le llevan ante el Jefe y éste dejará clara la oferta: Slevin mata al hijo del Rabino y así saldará la deuda.
Conclusión
Un hombre espera en el aeropuerto, en ese mismo momento aparece Bruce Willis en silla de rudas contando una historia de supuestos vencedores que finalmente son vencidos… Así empieza “El Caso Slevin”, el final es sencillamente el mejor que hemos visto durante este año, convirtiendo a la película de Paul McGuigan en una de las propuestas más estimulantes de lo que llevamos de año junto a películas como la fantástica “El Hombre del tiempo”, la “secuestrada” y “El señor de la Guerra” (curiosamente ambas llevan a Nicholas Cage de protagonista, un actor al que desgraciadamente sólo nombra la gente para ponerle a parir cuando protagoniza alguna superproducción, y que es mucho más interesante que la media y arriesgado que la práctica totalidad de los actores americanos).
Todo esto viene a cuento de intentar llevar al espectador al cine para ver una de las mejores propuestas y una de las grandes sorpresas de la temporada cinéfila, y que de paso se aleje de taquilleras mediocridades animadas o de maduritas cañones en esperpentos fílmicos.
“El Caso Slevin”, tiene uno de los mejores guiones que hemos visto este año, posee un excelente reparto, con Josh Harnett sensacional, pese a las posibles dudas que pueda levantar su capacidad actoral, con Bruce Willis demostrando día a día su evolución como actor y su pleno proceso de madurez, y con la solvencia y aplomo que da tener como secundarios de la talla de Morgan Freeman y un Ben Kingsley, que aunque sobreactuado y casi caricaturesco, sabe dar a su personaje el toque de excentricidad necesario, muy alejado de las mamarrachadas que ha protagonizado en los últimos tiempos. Todo ello aderezado con una gran dirección, del hasta ahora desconocido, Paul McGuigan, que sube un peldaño en su status como cineasta con esta película y que ya está en las libretas de muchos cinéfilos después del visionado de la misma.
Tan sólo, la falta de dirección a la que parece que va conducida la película, que provoca un abrupto sentido de desinterés en el espectador, que sin embargo es soliviantado con un extraordinario y maravilloso golpe de mano final, que da sentido a toda la película, y las odiosas comparaciones a las que se va a ver sometida la película, en especial con el cine de Tarantino, Ritchie… y con cierta película de culto de los años noventa, que no conviene desvelar para no aguar la sorpresa final, empañan una película, que si no excelente, si que se presenta como un notable thriller y como, ya he dicho una de las revelaciones de la temporada. No dejen escapar “El Caso Slevin”, su conciencia cinéfila y de paso su salud mental, se lo agradecerá.
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