|
|
 |
Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/975714/ |
¿Nunca os habéis equivocado al llamar por teléfono? ¿qué pasaría si llamases a tu ex-novia por equivocación?
Era el día de nochebuena, mis padres estarían preparando la comida familiar para que no faltase ningún detalle. Seguramente irían mis tíos y primos para comer, como de costumbre; sin embargo, yo estaba trabajando en Londres, no había podido librarme de trabajar en esas fechas. Estaba mirando por la ventana de la casa que tenía alquilada, observando cómo se iban posando los copos de nieve sobre la ropa que tenía tendida la casera que tan mal se portaba conmigo, disfrutando. Cogí el teléfono móvil, era buena hora para llamar a casa y hablar un rato con mis padres. Fui moviendo el cursor del móvil pasando rápido los números de la agenda. Me lo sabía de memoria de tantas veces haberlo marcado, era marcar “Ma” y dar un toquecito hacia abajo. Me acuerdo que tardó un rato en dar tono, una voz de chica sonó al otro lado.
-¿Lorenzo?
Para mi sorpresa no era la voz de mi madre; tardé unos segundos en reconocer la voz, me sumí en un mar de recuerdos, era mi ex-novia Mabel, debía ser que no había marcado bien el teléfono.
-¿Lorenzo? -volvió a preguntar.
Su voz se oía distante pero llegaba con claridad a mis oídos, no le podía decir que me había equivocado y que la llamada había sido un error, no me atrevía.
-Sí, soy yo.
La voz me temblaba, me había puesto muy nervioso esa sorpresa que me tenía deparada la vida.
-Te llamaba para felicitarte la navidad -dije mientras me asombraba de mi capacidad de respuesta ante momentos así.
-¡Gracias! ¡Igualmente! ¿Hace cuánto que no hablamos? ¿Qué tal estás? -su voz había cambiado de tono, era un tono alegre, de felicidad, como si saliese el sol después de unos días de tempestad y ventisca.
-Hace unos años que no hablamos -balbucí intentando parecer simpático.
Se hizo un pequeño silencio, noté tensión al otro lado del teléfono, pensé que diría algo por no haberle cogido el teléfono después de que me dejase, por no haberle vuelto a hablar después de aquel día terrible en el que me dijo que lo nuestro no podía funcionar…
-Me alegro mucho de que me hayas llamado, de verdad, me has alegrado el día -su voz sonaba seria-. Muchas veces me acuerdo de ti, pero pensé que jamás me ibas a volver hablar… ¿Para qué me has llamado? ¿Sólo para felicitarme la navidad?
-Sí, me he acordado de ti… y me estaba preguntando qué tal estabas.
Me sentía bien porque parecía que íbamos a poder ser amigos, aunque fuese a costa de las mentiras que estaba diciendo, pero era cierto que me acordaba de ella, que todas las noches pensaba en si habría cambiado, en cómo llevaría el pelo y si seguiría teniendo sus manías que siempre me gustaron…
-Pues llevo uno días bastante malos pero esta llamada compensa lo pasado con creces. No sabes cuánto te he echado de menos.
Volvió a hacerse otra vez el silencio, no sabía qué responder, parecía que ella sentía algo por mí y yo… lo sentía todo por ella.
-Yo también te he echado mucho de menos…
-¿Podríamos quedar algún día? Tengo ganas de verte.
Mi corazón se hinchó poco a poco, quitando espacio a los pulmones, que se debatían por seguir respirando.
-Estoy trabajando en Londres, hasta dentro de unos meses no vuelvo a Madrid.
Otro silencio, éste era ya el tercero en un conversación de no más de cinco minutos. Seguro que estaba pensando que le debía de querer mucho si le estaba llamando el día de Nochebuena desde Londres.
-¿Y no nos podríamos ver antes?
-Dentro de dos semanas tengo unos días libres, a lo mejor podría ir y así también veo a mi familia…
A continuación no sé muy bien qué dijo, enseguida sus palabras se convirtieron en un murmullo de alegría y pequeños gritos sin sentido. Sólo distinguí dos palabras antes de que colgase “te quiero”.
Volví a mirar por la ventana, observando de nuevo cómo iban cayendo los copos de nieve. Estas navidades iban a ser diferentes, a partir de ahora vendrían momentos de felicidad… Cogí de nuevo el teléfono y esta vez sí llamé a mi madre…
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|