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Aquí tenéis toda la información sobre esta película de Matthew Vaughn que adapta la obra de Neil Gaiman
El autor de novelas y cómics Neil Gaiman y el realizador Matthew Vaughn nos ofrecen Stardust, el imaginativo cuento de una estrella que cae de la bóveda celeste a un reino mágico. La estrella no es un meteorito cualquiera, sino una preciosa mujer en peligro perseguida por criaturas muy diversas que buscan o necesitan sus poderes secretos. Desde malvadas brujas a príncipes hambrientos de poder, desde piratas voladores a duendes luchadores, todos los que se cruzan con la estrella tienen un objetivo y todos, sin excepción, quieren su corazón.
El resultado es un espectacular cuento de amor verdadero plagado de aventuras en el que se mezclan y encuentran los grandes temas y elementos imaginativos que nos han hecho enamorar de los cuentos de hadas.
Stardust empieza en el adormilado pueblecito de Muro, en la campiña inglesa, cuyo nombre viene del muro de piedra que ha mantenido a los habitantes del pueblo alejados de la amenaza que representa el universo paralelo y sobrenatural que está del otro lado. Pero el joven Tristán Thorne (Charlie Cox) hace una alocada promesa a la chica más bonita del pueblo (Sienna Miller) con la esperanza de ganarse su corazón: le traerá una estrella caída del cielo. Para mantener su promesa, Tristán deberá pasar al otro lado y entrar en el misterioso reino habitado por una magia sin fin y leyendas de las que pronto formará parte.
En ese fantástico mundo conocido como Stormhold, Tristán descubre que la estrella no es lo que esperaba, sino una joven con mucho carácter (Claire Danes) herida en su caída cósmica. Además, se encuentra en grave peligro, acechada por fuerzas terribles, como los hijos del Rey (Peter O’Toole), unos jovencitos que la necesitan para hacerse con el trono, y una poderosa y cruel bruja (Michelle Pfeiffer) que desea usar a la estrella para conseguir la juventud y la belleza eternas.
Tristán decide proteger a la estrella y llevarla a su amada al otro lado del muro. En su viaje, conocerá a un capitán pirata (Robert de Niro) y a un siniestro mercader (Ricky Gervais), entre otros personajes sorprendentes. Si consigue sobrevivir gracias a su inteligencia y a la fuerza de su nuevo amor, descubrirá el secreto de su verdadera identidad y que su destino va mucho más allá de lo que había soñado.
Acerca de la producción
“No puedes cruzar el muro, nadie cruza el muro”.
Victoria a Tristán Thorne
La inspiración de la película pertenece a uno de los autores más visionarios y más vendidos del momento, Neil Gaiman, cuya premiada obra abarca novelas, cómics y guiones, marcados por una imaginación intemporal y relatos memorables. En 1997 publicó Lluvia de estrellas/Stardust, un cuento de hadas repartido en cuatro cómics de la editorial DC Cómics, con magníficas ilustraciones de Charles Vess. Cuando se lanzó como libro un año después, Lluvia de estrellas/Stardust se colocó inmediatamente en la lista de los más vendidos y fue nombrada como una de las mejores novelas del año.
Los críticos y los lectores la compararon a La princesa prometida y La historia interminable gracias a su mezcla de humor y magia. La historia se convirtió en algo poco habitual, un cuento de hadas moderno. “Mi idea era contar la historia de un joven que sale en busca de lo que desea, pero descubre que en realidad desea otra cosa”, dice el autor Neil Gaiman. “Empecé con esa idea y la seguí hasta el final; me sentí muy orgulloso cuando vi que la historia conseguía mostrarlo”.
Cuando se publicó y empezaron a surgir seguidores de todas las edades, quedó patente que Lluvia de estrellas/Stardust estaba destinada a llegar a la gran pantalla. Desde el principio se dijo que podía convertirse en una experiencia cinematográfica épica con los medios tecnológicos disponibles actualmente. Sin embargo, fue necesaria la pasión de un director y productor de cine independiente conocido sobre todo por sus películas viscerales y crudas, el realizador Matthew Vaughn, para dar vida a este mundo de fantasía sin romper la magia del cuento.
El director se dio a conocer como productor de hilarantes comedias británicas de acción y ritmo trepidante como Lock & Stock y Snatch, cerdos y diamantes. Fue muy aclamado en su debut como director con Layer Cake/Crimen organizado, la película que ayudó a Daniel Craig a conseguir el papel de James Bond. Poco tienen que ver con el cuento de hadas de Stardust, pero se quedó enganchado desde que empezó a leer la historia. Le sedujeron la belleza meteórica y los personajes que intentan usarla para satisfacer sus deseos.
“Me pareció una de las historias más bonitas y originales que había leído”, dice el realizador. “Como director, me interesa contar historias, algo que parece un arte en vías de extinción en el cine moderno. Era obvio desde el principio que esta historia debía estar en una película”.
Se puso en contacto con el escritor para obtener su beneplácito. Hasta entonces, Neil Gaiman se había resistido a vender los derechos de la novela, pero la exuberancia creativa de Matthew Vaughn le hicieron cambiar de parecer. “Sobre todo, confiaba en él”, dice el autor.
A continuación, el realizador y productor se ocupó del guión. Aconsejado por Neil Gaiman, reclutó a la novelista y guionista británica Jane Goldman, aclamada como una de las escritoras con más inventiva del momento por su novela Dreamland, y presentadora de la popular serie “Jane Goldman Investigates”, en la que explora fenómenos paranormales.
“El objetivo de la adaptación era ser fiel a la novela, cuanto más, mejor”, dice Matthew Vaughn. “Pero también debía ser más cinematográfica. Nos tomamos ciertas licencias poéticas para que el público lo pasara realmente bien”.
Jane Goldman reconoce que se centraron en incluir, sin límite alguno, todo lo que el amante de cuentos de hadas desea ver, además de añadir unas cuantas observaciones realistas, como en cualquier cuento de hadas que se precie. “Esta increíble aventura habla de la identidad, de encajar en el mundo y de seguir los dictados del corazón. Todo el mundo puede identificarse con eso”, dice la guionista.
Cuando Neil Gaiman leyó el primer guión, estuvo totalmente de acuerdo con el proyecto. “Me entusiasmó porque era muy bueno”, recuerda. “Era divertido, daba miedo y era muy cinematográfico”. Se unió al director y a la escritora para seguir desarrollando el guión. Una vez terminado, el productor Lorenzo di Bonaventura se unió al proyecto. Quizá no sorprenda saber que fue uno de los que llevó la amada novela Harry Potter del papel al celuloide. El productor se quedó impresionado con la visión del guión.
“Era un material estupendo que conseguía mezclar varios temas a la perfección”, dice. “Había un romance, había mucho dramatismo y mucho humor. El hilo conductor era un chico que se hace hombre y se enamora mientras vence a piratas, brujas, príncipes megalómanos y otras maravillas”.
El productor comprendió que no tenía nada que ver con las fantasías épicas de la historia reciente del cine. “Stardust puede enmarcarse dentro de la aventura épica, pero con elementos de realismo y de comedia que no suelen darse en ese género”, dice. “Me encantó El señor de los anillos y Narnia, pero en esta película, los personajes no se toman tan en serio. Es especial y muy divertida”.
En su opinión, aunque se convirtió en una película plagada de estrellas y en una producción internacional, encaja en un espíritu mucho más independiente. “Matthew Vaughn y Jane Goldman pertenecen al cine independiente, y la película es una combinación de tecnología punta y espíritu independiente”, dice. “Con esta película, Matthew ha tenido la oportunidad de llevar su vibrante estética independiente a un lienzo de mayor tamaño”.
Para resumir, el productor añade: “Se necesitó mucha alquimia para crear esta película mágica, empezando por la novela de Neil, pasando por el guión de Matthew y de Jane, y acabando con las magníficas interpretaciones”.
Un héroe, una estrella y la guapa del pueblo
Stardust está llena de personajes mágicos, hechizados, hilarantes y nada comunes. Por eso todos estaban de acuerdo desde el principio en que sería necesario un reparto lleno de talentos mágicos. Una vez terminado el casting, los cineastas casi no podían creerse su buena suerte. “Reunir en una película a Robert De Niro mostrando una vertiente inaudita, a Michelle Pfeiffer actuando como si no fuera ella, a Claire Danes ofreciendo otra de sus increíbles interpretaciones, a Charlie Cox, una nueva cara camino del estrellato, al legendario Peter O’Toole y al hilarante Ricky Gervais, fue una experiencia maravillosa”, dice el realizador Matthew Vaughn.
Se trataba de encontrar a un joven actor que supiera encarnar al héroe de la historia, Tristán Thorne, que empieza siendo un chico un poco paleto y acaba descubriendo que está destinado a correr aventuras más allá de lo que nunca había soñado. Para el papel, los cineastas escogieron al recién llegado Charlie Cox, al que hemos podido ver en El mercader de Venecia, con Al Pacino; Giacomo Casanova, con Heath Ledger y Sienna Miller, y en El punto sobre la i, con Gael García Bernal. El joven actor nunca había tenido un papel protagonista, ni tampoco la oportunidad de enamorarse de Sienna Miller y de Claire Danes, ni de luchar con una espada contra Robert De Niro.
“Queríamos a alguien que al principio fuera un poco patoso y acabara siendo apuesto, elegante y valiente; alguien un poco inocente, empujado por una idea ingenua”, dice Lorenzo di Bonaventura. “Matthew tenía muy claro lo que quería y el nombre de Charlie surgió muy al principio del proceso de casting”.
Charlie Cox recuerda hacer muchas pruebas para el papel, sin darse cuenta de que servía al cineasta para dar más cuerpo al personaje. “Normalmente, un actor hace una prueba, es elegido y empieza a trabajar el personaje”, dice el joven actor. “Pero lo desarrollamos durante las pruebas, y eso tiene una enorme ventaja. En cuanto me dieron el papel, supe que Matthew y yo íbamos en la misma dirección”.
Charlie Cox era consciente de que debía hacer creíble a un joven metido en una aventura totalmente inverosímil. “Para convencer al público de que existe un mundo donde una mujer es una estrella, un mundo poblado de brujas malvadas y encantamientos, hay que subir el listón por que nada de eso ocurre en el mundo real”, explica. “Fue un reto conseguir equilibrar la interpretación y el realismo. Fue duro, pero disfruté cada momento”.
Tristán empieza con una sola idea: hacerse amar por Victoria, la chica más bonita del pueblo. Para conseguirlo, le promete que cruzará el muro que separa Muro del reino prohibido para traerle una estrella caída del cielo. “No creo que Tristán se dé cuenta de lo que esto significa”, dice el actor, riendo. “No sabe lo que le espera al otro lado del muro, pero quiere mantener su palabra”.
Cuando Tristán encuentra a la estrella en un enorme cráter en el mágico país de Stormhold, no tiene nada que ver con un asteroide: es una preciosa joven, Yvaine, que se ha torcido el tobillo en la caída cósmica. Nada más verse, saltan chispas. “No se llevan nada bien al principio”, reconoce Charlie Cox. “Los dos se cabrean mutuamente, pero se necesitan para seguir adelante. No paran de discutir hasta que, poco a poco, empiezan a confiar más el uno en el otro”.
Tristán no sabe que se está enamorando de Yvaine. “Lo mejor es que no se da cuenta”, dice el actor. “No quiere creerlo, pero no hay escapatoria. Cuando lo acepta, el personaje empieza a cambiar”.
Mientras Tristán e Yvaine viajan hacia el muro, se encuentran con todo tipo de peligros y amenazas, como el Capitán Shakespeare, contra el que Tristán debe luchar. Nada había preparado al joven actor para hacer de espadachín contra el oscarizado Robert De Niro. “Fue de lo más extraño y maravilloso”, dice Charlie Cox. “Robert De Niro y yo preparamos la escena con antelación y, la verdad, fue un duelo genial”.
También tuvo que luchar contra Michelle Pfeiffer, tres veces nominada por la Academia. “Hace el papel de una bruja fea, malvada, terrible. Era de locos verla así, pero es una persona maravillosa y los momentos que tengo con ella en la pantalla me parecen brillantes”, dice el actor.
Hablando de Claire Danes, dice: “Nos lo pasamos muy bien trabajando juntos y acabamos siendo muy buenos amigos”.
Claire Danes interpreta a Yvaine, uno de los personajes más complicados de la película ya que es una criatura fantástica, una estrella caída del cielo. En opinión de los cineastas, era una de las pocas actrices capaces de andar por la delgada línea que separa la fantasía cósmica de la realidad terrenal.
“Claire es una actriz impecable”, dice Lorenzo di Bonaventura, hablando de la ganadora de un Globo de Oro que llegó a la fama de la mano de la aclamada serie de televisión “Es mi vida”. “Necesitábamos a alguien capaz de transformar a Yvaine de personaje mordaz a heroína de cuento de hadas, y Claire lo hace como nadie. Tiene el increíble don de desaparecer en los papeles que interpreta. El personaje de Claire representa lo que todos desean en la película: su corazón”.
La actriz es una fan de Neil Gaiman y estaba encantada desde el principio. Había prestado su voz a uno de los papeles del aclamado largo de animación La princesa Mononoke, a partir de un guión del escritor, e incluso escribió el prefacio de una novela ilustrada del autor, Death. Stardust representa lo que tanto le gusta de las novelas de Neil Gaiman.
Otra cosa que le atrajo fue el personaje de Yvaine. “Es increíble”, dice la actriz. “Supe enseguida que sería un reto convertir a una estrella en un ser humano, pero también sabía que sería divertido”.
Reconoce que al principio Yvaine no es ni brillante ni inspiradora. “Está muy enfadada cuando se cae en el cráter”, explica la actriz. “La han tirado del cielo, se ha dado contra el suelo, se ha hecho daño, y encima casi la secuestra un joven palurdo e insoportable. Es natural que esté de mal humor. Lo mejor es ver cómo se desarrolla su personalidad según avanza la historia”.
Piratas, brujas, mercaderes y príncipes
Para llenar el viaje de Tristán e Yvaine, era necesario encontrar una serie de estupendos actores que pudieran salpicar el camino con humor, situaciones dramáticas y muchas sorpresas. Desde el principio, los cineastas fueron conscientes de que uno de los papeles más complicados era el del Capitán Shakespeare, que surca los cielos y esconde un secreto. Siempre pensaron en ofrecer el papel a alguien totalmente inesperado.
“Decidimos buscar a un actor a quien todos conocen como un hueso duro de roer para que el personaje fuera aún más sorprendente”, dice el productor. “Teníamos una lista de actores, pero siempre salía Bob porque he hecho varias películas con él y es un actor genial. Además, ya que el reino de Stormhold es tan exótico, ¿por qué no podía haber un pirata neoyorquino?”
Robert De Niro aceptó encantado. “Bob se limitó a decirme: ‘Vamos a intentarlo’”, recuerda Lorenzo di Bonaventura. “Matthew tenía muy claro cómo quería a Bob, desde el corte de pelo al acento neoyorquino”.
Para Matthew Vaughn, Neil Gaiman y Jane Goldman, tener a Robert De Niro fue como convertir una fantasía en realidad. El novelista dice: “Siempre soñamos con dar el papel a una gran estrella, e incluso mencionamos a Robert De Niro, pero nos quedamos asombrados cuando aceptó. Se apropió del papel del Capitán Shakespeare y lo engrandeció más de lo que podíamos imaginar”.
Otro golpe de suerte fue conseguir que una de las actrices más aclamadas de Hollywood, Michelle Pfeiffer, aceptara el papel de la bruja Lamia en busca del elixir de la eterna juventud. Michelle Pfeiffer ya había interpretado a una bruja moderna en Las brujas de Eastwick, con Jack Nicholson, pero este papel la llevaría mucho más allá en el país de los cuentos de hadas. “Es un auténtico placer ver de nuevo a Michelle en un papel que borda”, dice Lorenzo di Bonaventura.
La guionista Jane Goldman está agradecida a la actriz por cómo dio vida al personaje de Lamia. “Estaba entusiasmada cuando me enteré de que el guión había gustado a Michelle y que estaba de acuerdo con la idea de que la búsqueda de la juventud y la belleza es lo que acaba destruyendo a las brujas”, dice. “Michelle es perfecta. Es muy guapa, pero ha sabido interpretar a una vieja y terrorífica bruja a la perfección. Sólo alguien con un talento como el suyo podía evitar que el personaje se transformase en una bruja de tebeo. Aportó inteligencia y profundidad a Lamia”.
Las actrices británicas Joanna Scanlon (Diario de un escándalo) y Sarah Alexander (El novio de mi madre), que interpretan a Mormo y Empusa, completan el aquelarre. En opinión del director, la clave de las brujas de Stardust era alejarlas de los típicos lugares comunes, como sombreros puntiagudos y narices aguileñas. Las tres son mujeres que fueron bellas y que ahora se lamentan por la pérdida de la juventud. Todas necesitan un corazón, figurada y literalmente.
Uno de los papeles más divertidos de la película recae en el aclamado cómico Ricky Gervais, que se dio a conocer internacionalmente en la serie cómica británica “The Office”. Interpreta a Ferdy, un mercader capaz de comprar y vender lo que sea donde sea con una visión moderna de los negocios. “Ricky Gervais es muy divertido, está genial, aporta algo maravilloso a la historia”, dice Neil Gaiman.
Otra estrella notable que se unió al proyecto fue Rupert Everett, el apuesto actor británico que ha demostrado su versatilidad en papeles tan diferentes como Shakespeare enamorado, La boda de mi mejor amigo y como el poco principesco Príncipe Encantador en Shrek 2 y Shrek Tercero. Aquí interpreta a Secundus, el ambicioso hijo del Rey, decidido a hacerse con el trono cueste lo que cueste. El actor resume la película en pocas palabras: “Hay maldad épica, amor épico, fantasía épica y un montón de actores buenísimos”.
El reparto se completa con Melanie Hill, en el papel de la hechicera Ditchwater Sal, y Kate Magowan como la atractiva cautiva Una. Otro papel destacado es el del Rey, interpretado por el legendario Peter O’Toole. El actor, nominado ocho veces por la Academia, ofrece una interpretación maestra y totalmente convincente. Y para terminar, Ian McKellen, nominado dos veces al Oscar, es el narrador de la historia.
El vestuario de un cuento de hadas
El vestuario ayuda a los actores a meterse en los papeles y, en este caso, les transportaba a un mundo más allá de los confines de la realidad. La diseñadora de vestuario de Stardust es Sammy Sheldon, que se ha ocupado de películas como V de Vendetta y Pisando fuerte/Kinky Boots. Decidió crear un fuerte contraste entre el vestuario del pueblecito de Muro y los alocados y desinhibidos habitantes de Stormhold.
“En Muro, todo es muy propio y folclórico, mientras que Stormhold está lleno de colores; los trajes son exóticos, eclécticos y, desde luego, mágicos”, dice Sammy Sheldon.
Entre sus modelos favoritos están los de las tres brujas. Siguiendo la sugerencia del director, la diseñadora se alejó del habitual manto negro con capucha. “Nuestras brujas son mucho más étnicas. Me basé en el Renacimiento, llevan colores de piedras preciosas, verdes, rojos y violetas acabados con negros”, explica Sammy Sheldon. “Son como tres joyas oscuras”.
Lamia, el personaje de Michelle Pfeiffer, lleva un traje inspirado en su nombre, la figura mitológica griega mitad serpiente mitad mujer. “Su ropa es impresionante, refleja el impacto oscuro que tiene en el mundo que la rodea”.
Al contrario, buscó un estilo etéreo impropio de esta tierra para presentar a Yvaine. “Era todo un reto porque no es humana, no podía llevar algo tradicional. Nos inclinamos por una especie de túnica con reflejos metálicos”, explica. “La tela es una seda de Valentino, es una maravilla, y cuando Claire Danes anda, vuela a su alrededor”.
Más tarde, el Capitán Shakespeare le da un vestido azul. La diseñadora explica: “Escogimos el azul porque pensamos que su personaje se sentiría atraído por el color del cielo. El vestido simboliza su transformación en un ser más humano”.
El Capitán Shakespeare pasa del habitual uniforme de pirata a algo totalmente diferente cuando está solo en su camarote. El vestuario de los piratas está diseñado para impedir que sirvan de conductores de la electricidad que recogen. “No llevan nada metálico”, dice Sammy Sheldon. “Llevan suelas especiales y guantes de goma para que no se electrocuten”.
En cuanto a los príncipes de Stormhold, siete en total, cada uno tiene detalles muy personales. También se evitaron los habituales trajes. Matthew Vaughn se inclinaba por un estilo “más vaquero, estilo Sergio Leone”, explica la diseñadora. “Logramos algo tipo espadachín, pero muy sexy”.
El héroe Tristán Thorne empieza su aventura con ropa victoriana un poco grande que no le sienta demasiado bien. Según progresa la historia, su estilo mejora notablemente. “Se convierte en un hombre fuerte, sexy, totalmente opuesto al chico que vivía en Muro antes de cruzar el muro”, explica Sammy Sheldon. “Cada vez es más elegante”.
“Stardust es una historia mágica, pero mi intención no fue crear trajes que se limitasen a quedar bien en los personajes, sino que ayudaran al público a creer en Stormhold”, acaba diciendo.
Pueblos victorianos, antros de brujas y barcos capturarrayos
A la hora de diseñar Stardust, los cineastas recurrieron a las magníficas ilustraciones de Charles Vess, el aclamado artista que creó la imagen del mundo de Muro y Stormhold para la publicación de la novela. Aunque estaba claro que los decorados jamás podrían ser idénticos a los elegantes e imaginativos dibujos de Charles Vess, el realizador insistió en que el equipo de decoración se esforzase en capturar su espíritu.
Cuando Charles Vess visitó el decorado, se quedó asombrado: “Es toda una experiencia ver tus dibujos aumentados y hechos realidad gracias al trabajo de tantos artistas de talento”, dice. “Aportaron muchas ideas nuevas que no se me ocurrieron entonces”. Neil Gaiman está de acuerdo: “Me encanta entrar en el decorado de Stormhold, es como entrar en un mundo totalmente diferente”.
Como parte del concepto estilístico de la película, Matthew Vaughn quería que Muro y Stormhold fueran dos experiencias diferentes. “Se nos ocurrió construir un mundo hecho de dos mitades opuestas”, explica el director. “Rodamos las secuencias de Muro con un estilo muy pintoresco, complicado, mientras que Stormhold está rodado de forma mucho más moderna, peligrosa”.
Parte de la magia de la película se debe a algunos de sus decorados naturales, un empeño personal del director. El retorcido y curioso paisaje islandés, así como la asombrosa, casi sobrenatural isla escocesa de Skye aportaron una atmósfera de otro mundo a las imágenes. “No hay otro lugar como Islandia, por eso da una sensación mágica”, dice Lorenzo di Bonaventura. “Tuvimos la suerte de poder rodar en paisajes de gran dramatismo para subrayar la magia de la historia”.
El famoso director de producción Gavin Bocquet, que colaboró en la trilogía Star Wars, de George Lucas, fue el responsable de dar vida a la fantasía. Le cautivó el guión de Stardust. “Siempre busco una buena historia además de un buen vehículo para el diseño”, dice. “Esta era muy atractiva, una historia mágica de amor muy bien contada y con un gran corazón en el centro”.
Gavin Bocquet trabajó muy de cerca con Matthew Vaughn para dar con el perfecto equilibrio entre realismo y fantasía. “Empezamos con Muro, un pueblecito de estilo victoriano de los que se ven en las cajas de chocolate. El diseño sirve para establecer la vida que lleva Tristán antes de su aventura, tranquila, sin sobresaltos”, dice el diseñador de producción. “Matthew estaba empeñado en que Muro fuera el arquetipo del pueblecito inglés. Investigamos mucho, estudiamos fotografías”.
Para hacer las veces de Muro, se escogieron dos encantadores pueblos medievales de Cotswold: Bibury, descrito por William Morris como “el pueblo más bonito de Inglaterra”, y Castle Combe, que casi no ha cambiado desde el siglo XII.
Pero cuando la acción pasa a Stormhold, el diseñador pudo dar rienda suelta a su imaginación, creando construcciones tan imposibles como el castillo del Rey, edificado sobre una estructura de piedra a 1.800 metros de altura. “Stormhold debía ser algo que Tristán nunca hubiera podido imaginar”, dice Gavin Bocquet. “Pero no queríamos que se pareciera a otra película contemporánea. Creo sinceramente que no tiene ningún parecido con nada”.
Uno de los lugares más fantásticos es el antro de las brujas, una especie de catedral subterránea en mal estado. “Matthew pensó que debía ser un lugar que las brujas diseñaron cuando tenían mucho poder, pero con el tiempo se ha ido deteriorando, como su magia”, dice el diseñador.
Hablando del antro, Lorenzo di Bonaventura dice: “Es una mezcla entre Versalles y Edgar Allan Poe. Un lugar extraordinario donde las brujas buscan la inmortalidad; el decorado perfecto para el clímax final de la película”.
Quizá el barco volador “capturarrayos” del Capitán Shakespeare sea el decorado favorito de los actores y de los técnicos. El equipo de Gavin Bocquet lo construyó en uno de los platós de los célebres estudios Pinewood delante de una pantalla flotante diseñada especialmente. Las imágenes de la nave elevándose entre las nubes se añadieron posteriormente mediante la técnica CG (grafismo por ordenador).
“El barco es realmente peculiar”, dice Gavin Bocquet. “Queríamos hacer algo totalmente inesperado, ya que estábamos en Stormhold. Se nos ocurrió diseñar un híbrido entre un viejo barco de arrastre y un elegante velero, colgado de un gigantesco globo, lleno de equipo eléctrico y tecnología, que reuniera las ideas victorianas de modernidad. Encaja muy bien con el aspecto descarnado y amenazante de Stormhold”.
También para los efectos especiales, Matthew Vaughn prefirió conservar esa sensación descarnada en vez de inclinarse por la elegancia tecnológica. Usó algunas tomas CG absolutamente asombrosas creadas por el equipo del supervisor de efectos especiales Stuart Brisdon y las empresas digitales Double Negative, The Senate y Baseblack, pero también contó con la habilidad del director de fotografía Ben Davis para conseguir algunos deliciosos efectos de cámara de la vieja escuela.
“Queríamos volver a lo básico siempre que fuera posible”, dice el realizador. “Me recuerda a las viejas películas de James Bond, que siguen entreteniendo porque los especialistas hacían trucos de verdad y los decorados naturales eran asombrosos”.
El hecho de contar más con la imaginación que con la tecnología era parte de la misión que se habían impuesto los cineastas para dar vida a los elementos intangibles de un cuento de hadas en el que todos, sin que importe la edad, quieren creer. El productor lo resume diciendo: “Hay efectos especiales más que entretenidos en Stardust, pero creo que la magia de la película reside en los actores, los paisajes naturales, los decorados, la fotografía, el vestuario y, sobre todo, en cómo está contada”.
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