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Crónica de mi primera batalla en esta edición, con mi nuevo ejército de enanos.
Al final me decidí a volver a internarme en este submundo, con una raza que jamás había llevado. He comandado Condes Vampiro, Caos, Elfos Oscuros, Altos Elfos, incluso Humanos y Orcos en alguna ocasión. Pero los tapones jamás hasta el momento. Iba a ser toda una experiencia. La batalla, para tomar contacto, sería a 1.500 puntos.
Las listas
Enanos
Mi lista de ejército simple y llanamente sólo se guió por una norma: las minis que más o menos tenía. Jamás había disparado un cañón en fantasy: eso lo relegaba al 40k. Así que me aseguré que podría practicar bien.
1 Señor del Clan
1 Portaestandarte de Batalla
2 unidades de Atronadores
1 unidad de Guerreros
1 unidad de Barbaslargas
2 Cañones
1 unidad de Mineros
1 Cañón de Salvas
Bestias
1 Beligor
1 Portaestandarte de batalla
3 Manadas de Bestias
3 unidades de Mastines del Caos
1 Unidad de Caballeros del Caos Elegidos
1 unidad de Minotauros
1 unidad de Ogros Dragón
El campo de batalla
Jugamos en una mesa de 120 cm. de largo por 120 de ancho. Se optó por colocar únicamente 3 elementos de escenografía: un bosque, una colina y una casa (terreno infranqueable). Mi rival ganó la tirada y colocó el bosque en medio del campo de batalla. Yo relegué la colina a una esquina y la casa a la otra (no quería que nada entorpeciera la visión de mis cañones).

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Despliegue
Coloqué mis Arcabuceros desplegados a cada lado del bosque que dominaba el centro del campo de batalla, dejando en el centro el cañón de salvas y las unidades de guerreros y Barbaslargas. Los cañones se colocaron en sendas esquinas. Los mineros decidí no desplegarlos (contra un ejército que embosca no me iban a resultar muy útiles, pero me hacía ilusión usar su regla especial). Mi general se situó en la unidad de Barbaslargas y el portaestandarte en la de guerreros.
Mi rival colocó los ogros dragón en un flanco, tras una de mastines. En el otro situó a los Caballeros, también tras una de mastines. Los Minotauros tomaron posiciones junto a los ogros dragón, mirando directamente a una unidad de arcabuceros. Una manada de bestias, que contenía el general y el portaestandarte, se colocó tras el bosque. El resto del ejército pretendía emboscar.
Magia
Esto… por si no lo habéis notado en esta batalla esa fase brilló por su ausencia. Mi rival al verse contra enanos renunció directamente a ella.
Turno 1 Enanos
Comencé yo, todo ilusionado. Pronto me decepcioné al ver que no iba a mover absolutamente nada de todo mi ejército (se me hizo raro, raro).
La fase de disparo comenzó con una elaborada explicación sobre cómo se disparaban los cañones (lo único que podía disparar). Decidí que un disparara en dirección a los Ogros Dragón (bueno, a los Mastines de delante). Estimé, tiré dados y… ¡bingo! La bola hizo diana impactando a ambas unidades. Un Mastín menos y un Ogro Dragón con tres heridas menos. El ingeniero del otro cañón miró a la unidad de Caballeros. Estimé, tiré más dados y… ¡Pleno al quince! Un Mastín muerto y dos Caballeros despanzurrados. Para mi desilusión los Caballeros resultaron ser de Slaanesh, por lo que no iba a acobardarse por ver morir a los suyos.
Turno 1 Caos
Comenzó el turno con un chequeo de estupidez fallido por parte del general Bestia (lo que indicaba que portaba el Yelmo de Incontables Ojos). Así que avanzaron indecisos hacia el bosque que tenían delante. Los Mastines del Caos y los Ogros Dragón que les seguían avanzaron con la mirada fija en los atronadores y uno de los cañones. Los Caballeros y los Mastines que les precedían hicieron lo mismo en el otro flanco. Los Minotauros, por algún extrañísimo motivo no se movieron ni un centímetro (bueno, el extraño motivo se llamaba Cañón de Salvas y los miraba directamente).
Turno 2 Enanos
Los Mineros hicieron acto de presencia, colocándose en el flanco de los Caballeros del Caos y los Mastines, de manera que impedían a estos marchar al tiempo que les posibilitaba la opción de cargar si no se movían. El resto de mi ejército observó a sus enemigos con aire divertido.
Era de nuevo el turno de los cañones. Ambos optaron por seleccionar los mismos objetivos. Y, sorprendentemente (para mí y todos los presentes ya que jamás había estimado antes) repitieron éxito. La unidad de Mastines y los Ogros de su espalda sufrieron sendas bajas, huyendo ambas por pánico (eso sí, los arcabuceros y el Cañón de Salvas algo tuvieron que ver). Los Caballeros del Caos se vieron reducidos a la impresionante cantidad de… ¡una miniatura! El portaestandarte se mantuvo firme en su soledad, mientras que los Mastines que lo cubrían ponían pies en polvorosa.
Turno 2 Caos
La emboscada tuvo lugar, como ya se preveía. La unidad de Mastines apareció detrás de los Mineros. Una unidad de bestias (a pesar de fallar el dado) se colocó justo detrás de mi línea principal, a la espalda de las unidades de combate y uno de los cañones. La otra hizo lo propio junto al otro cañón. La unidad del general se sobrepuso a su estupidez por fin y avanzó a través del bosque. Los Ogros Dragón se reagruparon y tanto los Minotauros como el solitario Caballero del Caos avanzaron directamente hacia mis líneas.
Turno 3 Enanos
Este turno iba a resultar crucial, la colocación de mi línea de defensa sería clave para el futuro de la batalla. Los Mineros se reorganizaron mirando hacia los Mastines que había surgido a su espalda. Estaban lejos del centro de la acción, así que su utilidad radicaba en sobrevivir y ocupar el cuadrante. Yo, asustado por la unidad que a mi espalda surgía, reorganicé ambas unidades de combate, mirando directamente a sus rivales y dispuestos a recibir una carga.
Nota: Este fue un error garrafal, puesto que entre ambas unidades de combate se encontraba un Cañón y si las Bestias cargaban, vencían y arrasaban, se saldrían de mi línea de visión, pudiendo cargar a placer por mis flancos. Además la unidad del general Bestia, con el portaestandarte ahora se encontraba a la espalda de mis unidades de combate.
Mis dos cañones centraron sus esfuerzos en las unidades que habían surgido a sus espaldas. Uno de ellos no logró disparar y la metralla del otro no consiguió bajas suficientes para generar un chequeo de pánico. Una unidad de arcabuceros y el Cañón de Salvas miraron con ojos golosos a los Minotauros que acabaron convertidos en una pulpa sanguinolenta y pegajosa. Bueno, todos menos uno, que se mantuvo impasible. Contra todo pronóstico el solitario Caballeros del Caos sobrevivió a la andanada de la otra unidad de Arcabuceros.
Turno 3 Caos
El turno de la sangre había llegado. Ambas unidades de bestias surgidas a mis espaldas cargaron contra los dos cañones. El Caballero del Caos cargó contra los Arcabuceros que tenía delante, como también el Minotauro. La unidad Mastines que había surgido tras los Mineros cargó hacia ellos (por su frontal ya que se había reorganizado el turno anterior). La unidad del general bestia avanzó, colocándose en posición de cargar tanto a la retaguardia de mi unidad de guerreros como a la de los mineros. Los Ogros Dragón avanzaron nuevamente hacia las posiciones enanas.
De todas las cargas la única que no se completó fue la del Minotauro, que pereció cosido a balazos. El Caballero del Caos sobrevivió a la nueva andanada de los Arcabuceros, masacrando a los pobres enanos que huyeron a pesar de poder repetir el chequeo de desmoralización por la proximidad del estandarte. Las dotaciones de los cañones (ambas con ingenieros) tuvieron un desarrollo excepcional, consiguiendo mantenerse a pesar de haber sufrido bajas (eso de que sean tozudos ayudó mucho). Los Mastines que había cargado contra los enanos descubrieron en sus carnes que había sido un grave error, su último error.
Turno 4 Enanos
Turno de cargas enanas. La unidad del general cargó contra el flanco que le regalaba la unidad de bestias trabada en combate con la dotación del cañón. La unidad de Barbaslargas decidió reorganizarse una vez más, encarándose ante la posible carga de la unidad de Bestias que contenía el general y el portaestandarte de batalla.
La fase de disparo había reducido considerablemente su duración este turno. El Cañón de Salvas se centró en la unidad insignia de bestias, haciendo algunas bajas, si bien insuficientes para generar chequeo de pánico. Los Arcabuceros a su lado lograron matar a otro Ogro Dragón y herir al último que quedaba. Pero éste se mantuvo impasible.
En la fase combate la solitaria dotación del cañón, que se enfrentaba a una manada de Bestias siguió tozuda en su puesto (a pesar de quedar tan sólo con vida el ingeniero). La unidad del general enano masacró a placer unos cuantos gors y ungors, provocando la huida de la unidad (que con la típica celeridad de los enanos no fue atrapada).
Turno 4 Caos
El Caos se dispuso a lanzar una embestida más. El Ogro Dragón que aún vivía se lanzó contra los Arcabuceros (acabando con más agujeros que un queso gruyere). El general bestia decidió que era el turno ideal para ser estúpido una vez más, frustrando la intención de carga de su unidad. El solitario Caballero del Caos se encaró hacia las unidades de combate de enanos, pudiendo en el turno siguiente vender cara su vida ante el frontal de los Barbaslargas o el flanco de los guerreros. La unidad de Bestias que había huido el turno anterior decidió que ya habían tenido suficiente por hoy y pusieron pies en polvorosa.
El combate entre el ingeniero del cañón y la unidad de bestia continuó en tablas, gracias a la tozudez del enano (y las malas tiradas del pobre jugador del Caos para impactar).
Turno 5 Enanos
No había cargas a distancia; tan sólo restaba aguardar la reacción del Caos. La unidad de Barbaslargas avanzó, acercándose al solitario Caballero del caos*. La unidad de Arcabuceros aún intacta se reorganizó mirando a la unidad Bestias que se enfrentaba al solitario ingeniero del cañón.
*Nota: Otro error, ya que la coloqué justamente detrás de la unidad de guerreros enanos, que tenía enfrente la de bestias. Si ésta cargaba, ganaba el combate y demás… pues eso.
El Cañón de Salvas y el otro Cañón (que aún contaba con 2 miembros de la dotación tras el combate) se centraron en el único objetivo visible: la unidad de bestias del general. Obtuvieron algunas bajas, si bien nada significativas.
El combate del cañón continuó sin zanjarse (ese ingeniero era tozudo como pocos y mi rival tenía una suerte pésima con los dados).
Turno 5 Caos
El turno crucial. El general bestia superó su estupidez y podía cargar junto a su unidad. Tenía dos opciones: Cargar contra los Mineros, los cuales derrotaría y se quedaría con tal cuadrante (si sobrevivía a los disparos claro). O también podía cargar contra la unidad de guerreros que albergaba al Estandarte de batalla, un combate incierto. Se decidió por poner toda la carne en el asador. Si le salía bien daría la vuelta al resultado. Si le resultaba mal la estrategia tendría una derrota, que era lo que ya tenía en esos momentos por puntos. Para reforzar su planteamiento cargó por el flanco con el Caballero del Caos.
Resolvimos el combate del ingeniero del cañón, que pereció por fin. El combate crucial se inició. Los hombres bestias hicieron numerosas bajas, a cambio de muy pocas por parte de los enanos. El solitario Caballero del Caos no logró hacer baja alguna, pero sí su caballo. Y esa baja resultó ser crucial. Al contar los modificadores (estandartes, de batalla, mágicos, filas, etc.) los enanos perdían por tres puntos, con un liderazgo efectivo de seis. Los dados rodaron y… ¡siete! El Portaestandarte de batalla ondeó su argumento, confiado… ¡otro siete! La baja del caballo del Caos había supuesto la derrota de la unidad, que fue atrapada y masacrada. Tanto la unidad de Bestias como el Caballero del Caos se trabaron con el flanco de los Barbaslargas (que como dije antes coloqué imprudentemente detrás de los guerreros).
Turno 6 Enanos
Viendo un final claro, decidieron vender caras sus vidas los enanos. La unidad de Arcabuceros se reorganizó, tan sólo para permitir al Cañón de Salvas vengar las bajas del otro cañón.
En la fase de disparo cayeron un par de bestias, que ni siquiera chequearon pánico.
El combate resultó de rápida resolución. El general enano no estaba trabado y no podía pegar: la unidad no tenía filas. Sus rivales lo tenían todo a su favor y vencieron, saliendo del campo de batalla.
Turno 6 Caos
La unidad del general Bestia volvió al campo de batalla para reclamar un flanco. Y ahí se terminó.
Resultado: Masacre a favor del Caos
Conclusiones
Debo reconocer que disfruté como un “enano” disparando los cañones y con los arcabuceros, si bien como imaginaba al ejército le faltaban argumentos de combate. Y eso, unido a mi pésima evaluación de riesgos y movimiento de unidades supuso mi derrota. El movimiento final de mi rival suponía un riesgo, pero la derrota ya la tenía de otro modo. Arriesgar en ocasiones te lleva a la gloria.
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