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Partida a 1.500 puntos que enfrenta a los Enanos de Alexgodmir con los Elfos Silvanos de Fëanor16.
Hacía ya mucho tiempo que Alexgodmir y yo no nos veíamos las caras así que decidimos echar una partida de Warhammer, juego que ambos teníamos bastante abandonado. Sería la segunda batalla para cada uno con la séptima edición.
Listas de ejército
Elfos Silvanos
Hice la lista pensando en la del oponente. Me la imaginé con varias unidades de proyectiles, un par de Cañones enanos y para redondear un Cañón órgano. Así que prescindí de Arbóreos, Hombres árbol y demás fauna come-proyectiles y puse Forestales, Jinetes de halcón y un Noble montado en águila. Como ya se verá, craso error. Desde luego, como Sherlock Holmes no valgo nada.
Además, como no soy muy dado a la magia y me enfrentaba a enanos, me olvidé de ella completamente.
1 Noble
1 Noble montado en Águila
1 Noble Bailarín Guerrero
2 unidades de Jinetes del Bosque
2 unidades de Dríades
1 unidad de Guardia Eterna
1 unidad de Bailarines Guerreros
1 unidad de Forestales
Enanos
Alexgodmir: Inicialmente me confeccioné una lista de disparo, con atronadores, cañones y demás proyectiles. Pero luego me lo replanteé. Iba a combatir contra Silvanos, que disparaban a más distancia y mejor que yo. En el intercambio de proyectiles tendría las de perder si su ejército no avanzaba hacia mi. Así que opté por un contingente de combate, que se dirigiera hacia adelante, buscando el cuerpo a cuerpo. La maniobrabilidad de los elfos sería sin duda superior, pero esperaba que no lograra evitarme siempre y terminara trabándose. Además, no me importa reconocerlo, ¡quería sangre en mis hachas!
1 Señor del Clan
1 Portaestandarte de Batalla
1 Herrero Rúnico
1 unidad de Ballesteros
1 unidad de Guerreros
1 unidad de Barbaslargas
1 unidad de Rompehierros
1 unidad de Mineros
Terreno de juego
La mesa era de 120 x 120 cm. Colocamos tres elementos de escenografía: un bosque, una casa y una colina. Yo puse la casa (infranqueable) en el centro de la mesa y la colina en el flanco derecho. Alexgodmir puso el bosque en el lado izquierdo.
En mi zona de despliegue, a la izquierda, planté el bosque que me toca por ser silvano.
Despliegue
Gané la tirada de despliegue, pero como soy de naturaleza amable, le cedí la iniciativa en el despliegue.
En su flanco izquierdo puso los Ballesteros, y en el centro, tirando a la derecha, sus tres unidades de cuerpo a cuerpo. Yo coloqué mis dos ligeras frente sus Ballesteros y frente a sus unidades del centro, de izquierda a derecha, unas Dríades, la Guardia Eterna con el general, Dríades y los Bailarines, que tenían en frente la colina. Las unidades voladoras quedaron tras esta línea de unidades.
Además, gracias a la habilidad de los Forestales para la infiltración, puse estos tras las unidades enemigas.

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Turno 0
Efectivamente, Turno 0. Hay una leyenda urbana que dice que los Enanos son un ejército lento y de velocidades moderadas. ¡Falso! No os dejéis engañar por su apariencia esférica y sus largas barbas enredadas en sus cortas extremidades inferiores. No sólo pueden marchar ignorando las unidades que tengan a menos de 20 cm., también pueden avanzar 16 cm. antes de empezar la batalla gracias a un estandarte rúnico. Así que antes de empezar, y pese a ganar yo la tirada de iniciativa, mi rival ya se me estaba acercando peligrosamente.
Turno 1 Elfos Silvanos
Ahora sí, ahora empezaba la partida.
Empecé con la sensación de poder dominar la partida a mi antojo. Avancé con los Jinetes del bosque hasta ocultar una de las dos unidades en el interior del bosque y dejar la otra bajo su cobertura, pero visible para los Ballesteros, para poder dispararles. Las unidades voladoras las escondí tras la casa, para evitar los proyectiles de la única unidad de disparo rival. El resto del ejército avanzó prudencialmente. No tenía prisa para entrar en combate.
La archifamosa fase de disparo silvana resultó ser archipatética. No logré ninguna baja disparando con los caballeros, Jinetes de halcón y Forestales (pese a su golpe letal). Disparé tambén la Flecha Lluvia de muerte, consiguiendo diez disparos, de los cuales impactaron la mayoría, hirieron unos cuantos, y ninguno superó las armaduras enanas. Resultado: terminaba el turno sin conseguir causar ninguna baja.
Turno 1 Enanos
El primer turno enano se resolvió rápidamente: las unidades de cuerpo a cuerpo avanzaron con determinación al encuentro del enemigo, ignorando la presencia de los Forestales. Los Ballesteros dispararon sus virotes, pero por solidaridad con sus homólogos silvanos tampoco causaron ninguna baja.
Turno 2 Elfos Silvanos
Los Jinetes del bosque salieron de su escondite y se situaron en el flanco de los Ballesteros, dispuestos a cargar en el siguiente turno. Los Jinetes de halcón y el Noble en águila se colocaron detrás de las unidades enanas, mientras los Bailarines guerreros subían a la colina. Los Forestales siguieron hostigando a las tropas enanas y las unidades restantes avanzaron hacia el centro de la mesa.
La fase de disparo fue esta vez más provechosa, logrando diezmar la unidad de Ballesteros prácticamente a la mitad.
Turno 2 Enanos
Los Mineros enanos terminaron de excavar el túnel y aparecieron en mi zona de despliegue, amenazando mi retaguardia. Los Ballesteros no encararon a los Jinetes del bosque, sino que optaron por no moverse y poder así disparar a lo que tuvieran a la vista. Las tres unidades de cuerpo a cuerpo siguieron avanzando unidades, girando cada una lo justo y necesario para cubrirse los flancos mutuamente.
En la fase de disparo, la unidad de proyectiles apuntó a las Dríades, pero no logró matar a ninguna.
Turno 3 Elfos Silvanos
Primer turno para declarar cargas. Una estaba clara: cargar por el flanco a los Ballesteros con una de las caballerías. Luego, una más incierta: cargar frontalmente a los Barbaslargas con los Bailarines y por la retaguardia con los Jinetes de halcón. En un torneo seguro que no habría cargado, sino que me habría limitado a rodear las tres unidades enanas y desgastarlas a proyectiles. Pero como esto no era un torneo, y hacía mucho que no jugaba, cargué.
También cargaron unas Dríades, pero a los amenazantes Mineros, que habían aparecido en el turno anterior.
La unidad de Jinetes del bosque que no había cargado se movio a donde se estaba desarrollando la acción, y el Noble montado en Águila hizo lo mismo con una carga fallida. La Guardia eterna y la otra unidad de espíritus del bosque se movieron un poco.
En la fase de disparo, los arqueros montados consiguieron derribar, sorprendentemente, a dos Rompehierros. Estas dos bajas costaban más puntos que todas las que había hecho hasta ahora con disparos.
Llegó por fin la fase de combate. Las cosas empezaron muy bien, con los Jinetes del bosque ganando a los Ballesteros gracias a su potencia de unidad y flanco (pues no se produjeron bajas), persiguiéndoles y alcanzándolos. Las Dríades sorprendentemente y pese a cargar por el flanco, no ganaron el combate. Es más, lo empataron, y como los Mineros llevaban músico, perdieron de uno. Así, al son de "Soy minero" los enanos se giraron y encararon a las Dríades por el frente. Este resultado se produjo debido al estandarte (que no suelen llevar los Mineros) y a la fila, que compensaron la baja y el +1 por atacar por el flanco de las Dríades. En potencia de unidad estaban igualados.
El combate entre los Barbaslargas y los elfos fue duro. Los Bailarines cargaron usando la danza de +1A, por lo que cada uno tenía 3A de F4 y Ha6, impactando a 3+ e hiriendo a 4+. El héroe, 5A de Ha6 y F5, pudiendo repetir las heridas falladas. Pero de nada sirven estos números si delante tienes a un campeón que te desafía y mata al tuyo (pese a los cuatro ataques del campeón bailarín, atacando primero) y a un Herrero Rúnico, alias "el Runas" de dos ataques de fuerza 6, armadura 1+ y especial de 5+. Resumiendo: entre tropecientos ataques logré causar unas pocas bajas, tan pocas que ninguna unidad cedió y tuvo que prolongarse el combate hasta el siguiente turno.
Turno 3 Enanos
Apenas hubo movimientos. Las dos unidades enanas no trabadas en cuerpo a cuerpo ajustaron más su posición para no dejar flancos descubiertos y pasamos a la fase de combate.
Ataqué en todos los casos yo primero, no en vano le triplicaba la iniciativa. Las Dríades no sólo no podían con los Mineros, sino que retrocedían ante ellos. Tras el intercambio de golpes, perdieron el combate por dos puntos, pero se mantuvieron firmes y no huyeron. Los enanos decidieron envolver mis flancos.
Unos centímetros más arriba se desarrollaba el otro combate.
Si no había ganado en el turno anterior, en este se antojaba imposible, porque no disponía del +1F por cargar con ninguna de las dos unidades. Con los Bailarines guerreros adopté la danza del golpe letal para poder superar las salvaciones de 3+ enanas e intentar decapitar a el Runas. Como era de esperar, el Herrero Rúnico lanzó un desafío, que yo acepté más por obligación que por gusto. Tiré para impactar con los cuatro ataques e impacté con dos. Tiré para herir y...¡bingo! Un uno (que no me acordé de repetir) y un seis. Golpe letal al canto y el Runas a la tumba. Ah, bendita inocencia. Estaba yo dando saltos de alegría cuando Alex, con sonrisa maliciosa, me dijo que tenía una Tse 5+. Sobra decir que superó la tirada y que, además, propinó una herida a mi héroe.
Los Bailarines mataron a un par de Barbaslargas gracias a su golpe letal y en respuesta uno cayó. Los Jinetes de halcón no lograron causar ninguna baja y uno de ellos murió, quedando otro malherido. Entre filas, estandarte y heridas, perdí el combate y no superé ningún chequeo de liderazgo, así que mis dos unidades huyeron sin ser alcanzadas.
Turno 4 Elfos Silvanos
Cargué frontalmente a los Rompehierros con la Guardia eterna y por su retaguardia con mi héroe en águila. Pese a su élfico liderazgo, ni los Jinetes halcón ni los Bailarines se reagruparon, por lo que siguieron huyendo. Con las Dríades intenté buscar el flanco de los Guerreros del clan, y las ligeras amenazaron la retaguardia enana mientras disparaban a los Barbaslargas, matando a alguno de ellos.
Las Dríades consiguieron, por fin, matar a un par de Mineros (envolver los flancos fue contraproducente), pero también ellas sufrieron bajas y no pudieron ganar el combate, aunque no huyeron.
En el combate con los Rompehierros hubo más desafíos. Su campeón lanzó uno, y yo lo acepté con el mió. Obviamente, volví a salir malparado y me capitán de la guardia resultó muerto. En el intercambio de golpes, mis elfos salieron mal parados, así como el Noble que había cargado por la retaguardia, que pese a tener cuatro ataques de F5 poco pudo hacer. El águila sufrió una herida, pero ninguna unidad cedió y el combate terminó como había empezado.
Turno 4 Enanos
Los enanos apenas se movieron, protegiendo sus flancos más si cabe. En el combate entre las unidades de élite, la balanza se volvió a inclinar a favor de los Rompehierros. El general silvano, el único capaz de diezmar a los Rompehierros gracias a su arma a dos manos, murió en el desafío que lo enfrentaba al Señor del Clan. Los demás silvanos no podían con la resistencia y las armaduras enanas, así que el combate se saldó con más bajas élficas, aunque se mantuvieron firmes y no huyeron.
El combate entre los Mineros y las Dríades se prolongó un turno más, aunque los espíritus del bosque cedían un poco de terreno turno a turno, ya que ni tan solo conseguían impactar a sus oponentes.
Turno 5 Elfos Silvanos
No se produjo ninguna carga: las Dríades no tenían posibilidades ante los Guerreros del clan sin el apoyo necesario, que no podían recibir. Ni los Jinetes de halcón ni los Bailarines guerreros se reagruparon, así que siguieron huyendo hacia el borde del tablero.
Los Forestales y caballeros dispararon contra los Barbaslargas para conseguir reducirlos, al menos, a la mitad y obtener así unos puntos por ellos. Lograron causar algunas bajas y cumplieron su objetivo.
Los dos combates siguieron con la tónica de los turnos anteriores, y los elfos siguieron desgastándose en el cuerpo a cuerpo aunque milagrosamente no huían. Por su parte, ni los Rompehierros ni los Mineros sufrían excesivas bajas.
Las cosas no pintaban nada bien para mi.
Turno 5 Enanos
Con la mitad del ejército trabado en cuerpo a cuerpo, pocos movimientos había por hacer. Ajustó aún más sus posiciones para proteger todos los flancos posibles y pasamos al combate.
Por fin, los Mineros hicieron huir a las Dríades, que ya nunca más se podrían reagrupar. Había sido un combate largo, que duraba desde el tercer turno y que en todo momento había sido controlado por los enanos. Estos persiguieron, aunque ya no les quedaba nada por hacer en esta batalla, pues no había enemigos a su alcance.
El combate restante estaba llegando a su fin. La Guardia eterna estaba destrozado, quedando apenas una fila de supervivientes que no daban su brazo a torcer, y el Noble en águila sobrevivía agónicamente, no así su montura, que pereció ante los hachazos enanos.
Turno 6 Elfos Silvanos
Había llegado la hora de arañar puntos de donde fuera para minimizar la derrota que iba a sufrir.
Las dos unidades que huían lograron reagruparse en el último momento, algo doblemente aliviador: la consecuencia más inmediata era que Alex no se llevaría sus puntos, y la secundaria que podrían desplazarse lo necesario para cubrir cuadrantes. Las Dríades que quedaban, intactas al no haber luchado en combate cuerpo a cuerpo, fueron a capturar el cuadrante inferior izquierdo, y una unidad de caballeros el superior del mismo lado.
La otra unidad de Jinetes del bosque intentaron, en un último esfuerzo, derrotar a los Barbaslargas que quedaban cargando por su flanco. Sin embargo, no consiguieron matar a ninguno, aunque tampoco su unidad sufrió pérdidas. El combate se prolongaría hasta el último turno.
Los Rompehierros, y especialmente su general, acabaron de una vez por todas con los elfos, incluyendo al héroe de la retaguardia. Había sido una auténtica carnicería..
Turno 6 Enanos
Sólo quedaba un combate por resolver, aunque antes intentaron entorpecer mi obtención de cuadrantes. Sin embargo, sus 16 cm. de movimiento no bastaron para conseguirlo.
Los Jinetes del bosque mataron a un enano, aunque no fue suficiente para hacer huir a sus congéneres.
Con esta última baja, se dio por acabada la partida.
Resultado: victoria marginal a favor de Alexgodmir.
Conclusiones:
Fëanor: ¡Que cabezotas son los enanos! Y más si son de Alex, claro. Es la típica partida que al terminar te preguntas porqué has perdido. Bueno, yo no me lo pregunto. Perdí, entre otras cosas, por un simpático Herrero llamado "el Runas" y por algunas tiradas no tan buenas como yo quisiera (en una ocasión no impacté, directamente, con ninguno de los ataques de mis Dríades). De todos modos, no creo que pueda achacar a la suerte toda mi derrota. Subestimé a estas pequeñas armaduras andantes y no me di cuenta de que por muchas cargas combinadas que hiciera, por el flanco o la retaguardia, si no era capaz de herir y atravesar sus armaduras no podría ganar el combate. Además, me precipité en alguna carga. Debería haber esperado más, pero tenía miedo a que formara un núcleo de tres unidades cubriéndose las espaldas y no poder cargar por algún lado que no fuera el frontal.
En cualquier caso, como siempre que juego contra él, me lo pasé bien. Habíamos quedado para echar una partida, pero sólo como excusa para vernos y reír un rato. Algo que hicimos sobradamente, especialmente Alex, al ver mis caras cuando el Runas se salvaba del golpe letal por una salvación especial 5+ o cuando sus campeones pateaban a los míos (y a mis héroes).
En fin, fue una tarde agradable. Quizás la próxima vez nos dejaremos de tonterías e iremos a matar. Ya se verá, ya se verá....
Alexgodmir: Sin duda fue una batalla extraña. Primero de todo nuestras respectivas quinielas sobre qué llevaria nuestro rival fueron patéticas (no acertamos ninguno). Luego, como íbamos a jugar de "buen rollo" no nos planteamos con rigurosidad estratégica la contienda. A priori tenían mis enanos las de perder a través del desgaste. Pero Feanor decidió que sería una batalla de risas y diversión y eso es lo que obtuvimos. Al margen de sus pésimas tiradas de dados (que sí, que le obligué a usar mis dado marcados como malos) es cierto que los elfos, en las distancias cortas y sin subterfugios, tienen las de perder contra los enanos. Fue habilidad de Feanor evitar que la confrontación directa se saldara con menos bajas élficas de las esperadas.
De todos modos, cuando estemos ambos más "activos", ya preparamos una batalla seria.
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