Veredicto del 11M |
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21-11-2007 14:39
Por: kizk
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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/985978/ |
Ya se ha pronunciado el fallo del jurado. Lamentable. Creo que deberíamos mirar si están bien hechas las leyes, porque aquí algo falla. Vergüenza me da pensar en las familias de los fallecidos y heridos. Esto no es normal.
El interminable juicio del 11-M por fin ha finalizado y en el fallo del jurado vemos, o por lo menos veo, unas sentencias lamentables.
Las sentencias más grandiosas han recaído sobre tres personas: los dos autores físicos de la matanza y sobre el español que proporcionó los explosivos al grupo terrorista. Su sentencia asciende a miles de años en la cárcel, pero en la justicia todo es relativo. Miles y miles de años para qué. Es lo mismo cien años que cien mil pues en verdad es la misma condena, y la condena verdadera, en la que se parecen esos cien y cien mil años no será la vida completa del acusado en la cárcel, sino una auténtica patraña de cuarenta años. Lo más posible es que no pasen más tiempo que ése en la cárcel. Vergüenza nos debería de dar. Creo recordar que la cifra de muertos ascendió a casi doscientas personas. Doscientas personas que no están en sus casas, que no pueden disfrutar de una vida que alguien les arrebató impropiamente. No podrán realizar ni sus esperanzas, ni sueños, ni nada. Alguien les quitó todo, absolutamente todo. Y no sólo se lo arrebató a ellos, sino a todas y cada una de las personas de cada fallecido. Todo esto hablando de los fallecidos, porque si nos ponemos a hablar de las secuelas de los heridos, tanto físicas como psicológicas, me parece que no acabaríamos.
Además de esas tres personas, otras cuantas recibieron condenas que oscilan entre los diez y veinte años, y otros, muy cuestionados, como “el Egipcio”, han quedado totalmente absueltos. Ni un día en prisión por los atentados de Madrid.
Ahora nos deberíamos preguntar qué es lo que falla. En realidad, creo que ya lo sabíamos, pero a cada condena desastrosa como ésta queda en evidencia este sistema judicial. Me gustaría que me explicasen, por favor, tanto a mí como a las familias de los fallecidos, cómo es posible que dos personas que colocaron mochilas con explosivos en un tren, provocando muertos y más muertos, heridos y más heridos, sólo van a pasar unos cuarenta años en la cárcel porque su condena, milenaria en años, se va a ver reducida abrumadoramente. Os aseguro que se me cae la cara de vergüenza. Me duele pensar en todas esas familias que han visto sus vidas cambiadas radicalmente por unos hechos lamentables provocados por unos desgraciados, porque, en unos años, se los podrán encontrar por la calle. Vergüenza.
Me gustaría que, por favor, todos nos intentáramos (pues nunca lo conseguiremos) meternos en la piel de esas pobres familias, destrozadas por la pérdida de un familiar querido, y nos imaginásemos que se produce un atentado en nuestra ciudad. Que mueren cientos de personas, ya sea por una bomba en un bus urbano, en mitad de un concierto o en la plaza más céntrica de ésta. Una de esas pobres personas es tu padre, tu madre, tu hermano, tu hermana, tu prima, tío o incluso tu hijo. Y ahora pensad que esos mal nacidos, esa panda de desgraciados que arrebataron las ilusiones de tu persona querida, estará dentro de unos años suelta otra vez. Podrá hacer todo lo que tu familiar no podrá hacer. Podrá ir al cine, podrá pagar una hipoteca, podrá tener aficiones y podrá formar una familia. Se me cae el alma a los pies.
Reflexionemos, veamos lo que ha salido mal, por qué ha salido de esta forma y qué podemos hacer para cambiarlo en un futuro. Debemos mejorar gracias a los errores. Somos seres humanos y los cometemos, pero volver a cometer un error se llama estupidez, y me parece que se lleva mucho tiempo cometiendo errores.
Las víctimas han anunciado, mediante su presidenta, que apelarán la sentencia. Lógico y razonable, y espero que salga adelante y que los principales culpables de los hechos acontecidos ese fatídico día sean castigados de verdad, y que los metan en la cárcel para no volver a salir de ella. Que cumplan esos miles de años que se les han impuesto y no vean rebajada su sentencia, pues sería un insulto para todas las personas que buscamos un mundo mejor por medio de la palabra y no mediante actos de violencia.
Reflexión, cambios y disculpas. La sociedad, todos, les debemos una disculpa a las víctimas del atentado y creo que la mejor forma de hacerlo es cambiando la sentencia y aplicar una de verdad, correspondiente a los actos terroristas que se produjeron.
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