Amorphis: Silent Waters |
|
07-12-2007 13:26
Por: Locky P.
|
|
 |
Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/986859/ |
Amorphis, mantiene una línea ascendente con Silent Waters, un álbum compacto y sin fisuras que desprende emotividad y solidez.
Fundados en Helsinki en 1990, bajo la batuta del guitarrista Esa Holopainen y con una orientación basada en el death metal, que han ido perdiendo a lo largo de su trayectoria para evolucionar hacia texturas menos radicales, Amorphis han compuesto un álbum demoledor, en el que la contundencia y el expresionismo forman un equipo de lo más atractivo.
Su anterior álbum, Eclipse, marcó su madurez. Con este nuevo trabajo titulado Silent Waters, ratifican sus poderosos atributos, arraigados en base a un musculoso protagonismo de las guitarras, la solidez de sus estructuras y una disciplinada vocalización.
Tomi Joutsen (Sinisthra), quien ya diera muestras de su calidad vocal en su debut, aparece pletórico y totalmente acoplado al conjunto con una dualidad sobrada de destreza; mientras que Holopainen, apoyado por Tomi Koivusaari, ha facturado un puñado de potentes acordes cargados de magnetismo y elegancia.
Envueltos en un entorno neblinoso de connotaciones ancestrales y bajo un blindaje de cristalina solidez, los temas atrapan por su planteamiento armonioso dotado de un tempestuoso carisma. La primera parte de la grabación, compuesta por Weaving The Incantation, A Servant, Silent Waters y Towards And Against, resulta de una profundidad irresistible. Todos tienen un toque de distinción particular, con un riff que emana creatividad y engancha por su excitante agudeza.
Los finlandeses, también incursionan con eficacia en el terreno de lo progresivo. Sin decantarse demasiado hacia las estructuras complicadas, aportan ciertos rasgos identificativos con ramificaciones que pueden alcanzar connotaciones cercanas a grupos como Tool, algo que se puede palpar en Of Crimson Blood.
No se olvidan de su perfil más folclórico, aunque esté encajado en un sustrato disimulado por la profundidad de sus ritmos. Sin embargo, ahí están Her Alone y Enigma, aportando la parte más relajada del álbum, conjuntamente con Shaman, más dinámica y con otra armonía embelesadora. Ya casi al final del álbum, The White Swan, aporta todas las cualidades mencionadas, con partes turbulentas mezcladas con momentos sombríos.
Amorphis, han conseguido facturar un álbum técnicamente irreprochable, enfocado hacia una dimensión que transmite efectos inquietantes. Demuestran poseer una resolutiva capacidad para manejar atmósferas de altiva sofisticación, incrustaciones de piano incluidas, enmarcadas en un ambiente de pasajes de opresiva robustez. Un tono general que, en cierta forma se acerca a grupos como Paradise Lost.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|