Desde el rincón |
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13-12-2007 14:09
Por: ayrim
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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/987012/ |
Perspectiva de la búsqueda del mundo
Abrió la puerta y salió de allí, de aquella casa a la que se sentía horriblemente encadenado, y al cerrar la puerta descubrió cómo el mundo se esparcía ante sus ojos. Infinito, lleno de historias, de submundos, tierras que nacían de la tierra fértil que daban como fruto personas, personas con historias, todas propias, deseando darlas a conocer todas al mundo. Y descubrió cómo había tantas cosas que jamás había imaginado. Cosas que jamás habría soñado desde el umbral de la puerta donde había estado tantas veces atado, sumergido entre almohadas de sueños, imposibles, inalcanzables.
Pero ahora, ¡oh, ahora! Ahora era libre: no había cadenas, vivía la utopía, vivía la cuenta atrás, percatándose de cada rayo de luz, de cada gota de lluvia, de cada ráfaga de viento y de cada sonrisa detrás de cada esquina. Era libre y la libertad embargaba sus pulmones dándole ese atisbo a su espíritu para seguir hacía adelante.
La realidad se escondía en los hechos políticamente correctos de su día a día. Cadenas, ya no había cadenas. La vida se presentaba infinita, dispuesta a que fuera vivida tan intensamente como siempre él desde su rincón había deseado. ¿Por qué no cambiar de vida? ¿Por qué no atreverse? En el cambio yacía la vida y la muerte en un mismo punto. ¿Por qué no renacer? Renacer en un punto álgido del mundo, cerca de la luna, del sol o las estrellas, pero todo ello para conseguir ser feliz o por lo menos rozar la felicidad. Olvidar la amargura que envuelve los pensamientos oscuros que a veces nos sorprenden escondidos, al acecho, tras los sonidos amargos de la siempre ilusa supuesta felicidad.
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