Drácula de Bram Stoker


Opinión

24-01-2008 17:04
Por: Ayrim

Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/987789/

Crítica a la adaptación de la novela de Bram Stoker por uno de los grandes, Francis Ford Coppola.


tech
Drácula es y será, por siempre y para siempre, uno de esos clásicos irrepetibles de la literatura. Tan trascendente en el tiempo y tan influyente en otras artes, Drácula deja las páginas del libro del irlandés Bram Stoker para ser un personaje, una y otra vez , en la pantalla grande. Han sido muchos los valientes en encarnar al conde Drácula, han sido muchos los arriesgados para interpretar al doctor Van Helsing, han sido muchas adaptaciones de la novela y muchos los sucedáneos para el recuerdo. Hasta que llegó Francis Ford Coppola y quiso adaptar la novela de Stoker, cómo ya hizo F.W Murnau en Nosferatu (1922), que aun sin el permiso de la viuda de Bram Stoker, llevó al cine a un horrible esperpento de colmillos poco estéticos. Quizás ese Drácula, ese nosferatu tenebroso sea el que más miedo me sigue dando de todos, lejos de quedar ridículo como lo es para otros.

Drácula de Bram Stoker: Ford Coppola quiso colocarle la coletilla para quedara bien claro que no era otra historieta más de vampiros, sino la adaptación del mito literario. Escogió un reparto sin lugar a dudas estelar. Winona Ryder como la dulce e ingenua Mina, Anthony Hopkins como un histriónico Van Helsing, Keanu Reeves como el pobre Jonathan Harker, una sensual Lucy a cargo de Sadie Frost y, por último, el increíble y espectacular Gary Oldman como Drácula. Si hay que destacar una interpretación, sin lugar a dudas sería la suya. En el personaje principal podemos ver una evolución y mirar por el caleidoscopio y descubrir las mil caras del Conde. Al principio un guerrero sanguinario, un viejo extraño, un galante caballero y, siempre, la sombra del monstruo. El juego de sombras planea en varias escenas. Sobre todo mientras Drácula tiene el aspecto de anciano espeluznante con el pelo recogido en un moño ostentoso, la sombra del monstruo se adelanta a los movimientos del Conde, como también en las escenas rodadas sin escenarios, nada más que con un juego de sombras y un fondo rojo. Pero volvamos a Gary, el protagonista de esta historia. Una gran interpretación de este actor, ya que no interpreta a un solo personaje, sino es más, las facetas de un personaje. Te hace olvidar que realmente es un vampiro: seduce, estremece, provoca terror, se desprende de diferentes aspectos físicos para mostrar también a la criatura, al temido monstruo y todo en uno.

tech
Si hay una cosa que Francis Ford Coppola se saca de la manga es la historia de amor. Elizabetha no aparece en la novela de Stoker, pero sirve de premisa para crear esa búsqueda de la reencarnación del amor perdido y esa frase que se saborea tras haber visto la película: “He cruzado océanos de tiempo sólo para encontrarte”. A diferencia de la novela, Drácula lucha y se resiste a condenar a su amor. Es un Drácula humanizado, débil por el sentimiento más humano, aun sin tener un corazón que pueda latir. En la novela, Drácula es un ser monstruoso, que usa a las mujeres para satisfacerse. Mata, devora y realmente es un auténtico ser inhumano y monstruoso. Pero Ford Coppola le pone rostro a los sentimientos, a modo de monstruo hecho todo un gentleman en su película. Aunque se contradice, al mostrar cómo mata poco a poco a Lucy, la amiga de Mina. Por eso esta adaptación está hecha a lo “Coppola” y, personalmente, aunque el intento estaba ahí y la idea era ésa, hacer una adaptación de la novela, no me parece que sea la mejor. Es quizás la más influyente, la más arriesgada, la que da pinceladas de vanguardia, romanticismo y de fotografía estética que luego usaría, por ejemplo, Kenneth Brannagh en la adaptación de la obra de Mary Shelley “Frankenstein”.

Aunque una de las cosas de la película que realmente está bien adaptada es la estructura. La novela es narrada a base de cartas y diarios. En la película se intenta plasmar algo parecido. Claro que es muy difícil, pero las cartas y los diarios están ahí. Se suceden las escenas pero las hojas de los sentimientos y las emociones y de la historia del vampiro están enlazadas según va transcurriendo la película.

La banda sonora es punzante, sobre todo cuando las escenas transcurren en el castillo de Drácula, y también en los momentos de mayor romanticismo, como cuando Mina cree recordar los parajes de Transilvania. Hay escenas verdaderamente escalofriantes. En una en concreto, no hace falta mostrar al monstruo fantástico que también sale, ni a un lobo fiero, el rostro de Drácula con la boca ensangrentada mientras espera para volver a atacar a Lucy.

tech
Cómo en todas las películas de vampiros y en ésta, claro está, ya que el principal protagonista es el mismísimo Drácula, se ponen en escena las artes de seducción, sensualidad y sexualidad, que rodea siempre al mito vampírico. Por supuesto, para estas escenas las novias de Drácula son imprescindibles. Seguro que muchos os quedasteis con la escena en la cabeza y ahora podréis reconocer a una jovencísima Mónica Belluci haciendo de una de las seductoras novias de Drácula que debilitaban al pobre Jonathan Harker en el castillo.

Un detalle magnífico durante toda la película es el juego de colores en la fotografía. Los amaneceres rojos, los vestidos rojos, el fuego rojo, el vestido de la pobre Lucy, rojo, los ojos del Conde, rojos. Rojo como la sangre. Sin lugar a dudas, la protagonista de toda esta historia. Lo que mueve al vampiro a través del tiempo, de la forma animal, a la sed. Cómo si fuera la conquista de los seres mortales. Me gusta la película, pero quizás me molesta como lectora de la novela que digan que ha sido la mejor adaptación del libro. En mi opinión no lo es. Es una gran película, arriesgada, vanguardista y con un reparto absolutamente bien caracterizado y pendiente de ser fieles a los rasgos de los personajes del libro.

 

Drácula de Bram Stoker
Drácula de Bram Stoker
Precio: 11,99 €
 Imágenes
tech
tech
tech