2010: Odisea 2 |
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14-03-2008 16:22
Por: manheor
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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/989725/ |
Por una medalla de plata: “2010: Odisea dos” o cómo continuar con acierto una obra maestra.
Es un hecho triste, pero no deja de ser un hecho. Algunas películas se encuentran marcadas por la fatalidad, vapuleadas por la indiferencia y condenadas al olvido. También es un hecho que existen muchos casos en los que este trato está más que justificado. Desde luego, no es el caso de “2010: Odisea dos”. Lo que ocurre es que la sombra de Kubrick es alargada. ¡Qué digo alargada! Infinita e inescrutable.
Si uno pretendiera cruzar espadas con el maestro ya habría perdido antes de asestar la primera estocada. Peter Hyams, un más que interesante director que, por desgracia, malogró su carrera hasta alcanzar abismos de mediocridad como los manifiestos en “El fin de los días” —probablemente la única película en la que uno puede ver actuar mal a Gabriel Byrne; y una de tantas para recrearse con las “habilidades” del hiperhormonado senador de California, sí, ese mismo; salvando el mundo, además—, no comete el error de medirse con alguien como Mr. Stanley. Hacerlo sólo demostraría estupidez y Hyams está muy lejos de ser estúpido.
Como chico listo que era, Hyams decide cambiar el enfoque de “2001” para realizar una película con una narrativa convencional, sin adentrarse en el hermetismo experimental con el que Kubrick estructuró su obra maestra absoluta. El resultado es fantástico. “2010: Odisea dos” es, contra todo pronóstico y prejuicio, una pequeña gran joya de la ciencia ficción; un título que merece compararse con los mejores del género. La historia nos cuenta lo siguiente.
Han pasado diez años desde que David Bowman, único superviviente de la misión a Júpiter, desapareciera en su sonda de camino al monolito gigante que se había interpuesto entre Europa, una de las lunas jupiterinas, y el mayor gigante planetario (aunque a la luz de los últimos descubrimientos astronómicos probablemente esta afirmación diste de ser correcta) de nuestro sistema solar. El escenario de este futuro hipotético, a dos años vista de nuestro presente actual, fabula con una dilatación del conflicto entre el gigante capitalista, U.S.A, y el baluarte del comunismo, la U.R.S.S. Ambas naciones se encuentran en un momento de tenso impás que parece desestabilizarse y apuntar hacia una escalada de las hostilidades. Y es en estas circunstancias que Bowman, el monolito y Júpiter entran en escena.
Lo fantástico de “2010: Odisea dos” es la situación humana que se plantea en el interior de la nave soviética enviada en busca del Discovery, el artefacto espacial controlado por la supercomputadora Hal-9000 escenario de la tragedia y del posterior contacto con esa entidad sobrehumana que representa el monolito. Obligados por las circunstancias, la inteligencia aeroespacial de las dos grandes potencias se verán obligadas a colaborar. Astronautas norteamericanos, encabezados por el Dr. Heywood Floyd (un extraordinario, y tristemente fallecido el mes pasado, Roy Batty) se verán obligados a navegar en “aguas rusas”, pues la nave elegida para abordar el Discovery es de tecnología y tripulación moscovita.
Hyams acierta con el guión, acierta con la puesta en escena y acierta con los actores; es decir, hace un pleno total. Desde el guión, porque consigue retomar el difícil desenlace de “2001” y atar los muchos cabos dejados por esta película, que no pretendía articular una narración al uso, sin que las decisiones argumentales pequen de artificiales, todo casa. Además, el tratamiento y caracterización de los personajes no se queda en lo superficial o tópico; sobre todo en el caso de los papeles encarnados por Helen Mirren y Roy Batty, ambos oficiales en lados distintos de la frontera invisible que divide el mundo, que componen unos personajes ricos y llenos de matices. El nivel exhibido en el tratamiento científico de la materia, sin ser indescifrable para alguien con mínimos conocimientos, sí es exigente y no cede la lógica y credibilidad de lo contado al absurdo del espectáculo. Así que chapeau en este aspecto. Incluso se permite darle la vuelta como un calcetín a las motivaciones asesinas de Hal sin que el resultado suene a camelo. Y mira que es difícil creérselo si uno sólo lo ve por escrito. Así que véanla, véanla.
La puesta en escena se puede definir con dos pes (se dan cuenta de cómo nos afecta este clima de elecciones, en fin): precisa y prudente. Precisa porque Hyams acierta en todo momento con el raccord y el ritmo pausado pero constante del film; la película no sufre altibajos, fluye con naturalidad y ése es el primer mérito que debe anotarse un director. Prudente porque, ni intenta competir su destreza visual con el original, primera trampa evitada, ni tampoco romper con el legado de Kubrick, atentando contra una estética y montaje que funcionaba con la precisión de un relojero; al foso de pinchos tampoco se nos cae el señor Hyam. Hay un feeling muy reconocible a “2001” en los planos de “2010”. Desde las angulaciones a los encuadres, la geometría visual de Kubrick es palpable en las imágenes de la secuela, así como el uso de la banda sonora calcado del modelo a seguir, que no a igualar ni a batir. El resultado es una realización mucho más que solvente que, sin inventar gran cosa, consigue que “2010: Odisea 2” sea una película potente en lo visual y sólida en la narración.
Por último, aunque no menos importante, tenemos a los intérpretes y a la subsecuente dirección de actores. Los primeros y la segunda, responsabilidad del director, también son excelentes. Ya comentamos la brillantez de Helen Mirren y Roy Batty, pero la verdad es que cualquiera de los secundarios realiza un trabajo digno de elogio, por su absoluta sencillez, falta de afectación y credibilidad que aportan a los supuestos científicos y especialistas que deben encarnar. Así que todo va viento en popa, también, con la tripulación.
Y poco más me queda por decir. Recomendarla una vez más; por mucho que guste o disguste (que también hay casos de atragantamiento con “2001”; bastante numerosos, por cierto) la original uno no debe dejar que los prejuicios le impidan disfrutar de esta excelente película. En mi caso, puede decirles que, como fan absoluto de “2001: Una odisea en el espacio”, película que considero mi favorita junto con “La fuente” y “Munich”, la sorpresa fue mayúscula; y tremendamente agradable. Disfrútenla.
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