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Encontrado en: http://www.ociojoven.com/article/articleprint/989801/ |
Os presentamos esta película que se estrena el próximo 11 de abril en España.
“¿Quién no querría ir a Las Vegas y forrarse, no gracias a la suerte, sino por tener inteligencia para ello?”, pregunta Kevin Spacey, describiendo así lo atractivo de la historia de 21: Black Jack. Spacey explica que, aunque parece un sueño de fantasía, la película está de hecho inspirada por un grupo de estudiantes reales del MIT de los años 90. “Me encantó la yuxtaposición entre la vida de estos chavales en Boston –donde eran empollones con lápices en el bolsillo– y la vida que se inventan en Las Vegas, donde pueden convertirse en cualquier persona que deseen ser”.
“En Las Vegas puedes convertirte en quien quieras”, afirma Robert Luketic, director de la película. “Los genios del MIT se convierten en estrellas de rock. Se les dan las claves para llegar a Las Vegas. Tienen acceso a muchas cosas que los demás sólo podríamos soñar.”
Hace ya mucho tiempo que el socio en las aventuras de producción de Spacey, Dana Brunetti, había oído los rumores sobre los gurús matemáticos del MIT (una de las más prestigiosas universidades estadounidenses) que se habían dedicado a utilizar su enorme talento con un fin muy concreto: batir las probabilidades del black-jack y ganar millones en los casinos de Las Vegas. “Desde que empecé a jugar al black-jack me ha fascinado el hecho de que se le puede ganar”, cuenta Brunetti. “Un día, por casualidad, un amigo mío cenó con un tipo que solía contar las cartas en un equipo con el que jugaba anteriormente. En seguida pensé que era una idea fantástica para una película”. Brunetti sabía que la historia interesaría a Spacey, “pero no llegamos a nada hasta que Ben Mezrich escribió su historia para la revista Wired”.
El artículo de Mezrich apareció en el número de septiembre de 2002 de Wired. En su relato sobre los genios en ciernes del Instituto Tecnológico de Massachusetts que habían derrotado a Las Vegas en su propio juego, la historia de Mezrich incluía de todo: grandes dosis de acción, una mirada sorprendentemente cercana sobre el personal de seguridad de los casinos, y las ventajas e inconvenientes del glamoroso y deslumbrante estilo de vida de Las Vegas. El artículo de Mezrich era una historia real que sonaba como un thriller de Hollywood. Subyugado inmediatamente por las posibilidades, Brunetti se puso en contacto con Mezrich, pero la primera impresión del autor fue que uno de los estudiantes le estaba gastando una broma (lo que no sería demasiado raro en un estudiante del MIT).
“Me llamó un tío y me dijo: “Hola, soy Dana Brunetti, y tengo a Kevin Spacey esperando al teléfono”. Y yo dije sí, claro. Me apunté su número y le dije que ya le llamaría. A continuación busqué en Google “Dana Brunetti”, ¡y resultó que trabajaba de verdad con Kevin Spacey!” Brunetti y Spacey adquirieron poco después los derechos sobre el artículo.
En esas mismas fechas, Luketic leyó también la historia de Wired y pensó que sería una gran película. “Acababa de volver de una gira en Europa para promocionar Una rubia muy legal, y estaba buscando un nuevo proyecto. Por entonces leí en la revista Wired el artículo sobre el equipo de estudiantes superdotados del MIT que ganan a los casinos en Las Vegas, pero cuando llamé, me enteré de que Kevin Spacey ya había comprado los derechos del proyecto. Pasaron algunos años, y un día un guión aterrizó en mi mesa y me volví a acordar de todo. Me imagino que tenía que pasar así”.
El productor Michael De Luca explica que el libro despierta en todos nosotros el sueño de ganar al casino en Las Vegas. “Siempre me ha gustado mucho el veintiuno”, dice convencido, “así que, después de leer el libro, intenté entender el método de recuento del libro. Es muy difícil para cualquier persona que no sea un genio de las matemáticas, pero también es contagioso. Las pocas veces que consigues contar bien y ganas una mano con un montón de pasta, te sientes realmente bien”.
Cuando el libro de Mezrich llegó a las librerías se convirtió en un fenómeno, que permaneció en la lista de los más vendidos 59 semanas y vendió 1,5 millones de ejemplares. Traducido a doce lenguas, el libro continúa registrando unas ventas espectaculares.
Para adaptar el libro de no ficción de Mezrich a una película, los productores hicieron algunos cambios en la historia, pero advierten que las licencias dramáticas no cambian lo que ha hecho al libro tan popular. «Es una película divertida. No pretende ser ningún docudrama», enfatiza Dana Brunetti. «Hicimos algunos cambios en la historia real para que funcionara mejor como película de entretenimiento. En primer lugar, la situamos en la época presente y le añadimos el elemento romántico. Pero no tocamos ni un ápice de lo que hace que la historia sea tan excitante: la acción tensa, las altas apuestas, el uso de identidades falsas y las bravuconadas para llegar a lo más alto en el vertiginoso mundo de las Vegas, ganando al casino y consiguiendo millones. Eso es lo que trata el libro, y eso es también lo que trata la película.
Tanto el libro como la película están inspirados en las experiencias de Jeff Ma, que estudiaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts cuando fue captado para unirse al equipo de black-jack. Aunque Ma y sus compañeros de equipo poseían algunas de las cabezas mejor dotadas del país, para tener éxito como equipo necesitaban algo más. «Creo que la verdadera razón por la que se me pidió que me uniera al grupo era porque pensaban que sería bueno, no sólo por mi inteligencia, sino por mi conducta y mi capacidad para entrar en un casino y venderme», afirma.
Ma visitó el set de rodaje en numerosas ocasiones, tanto en Vegas como en Boston, e incluso hace un cameo como repartidor de cartas de black-jack en la película. «Es una historia que todo el mundo querría que le pasara», dice Ma. «Todo el mundo quiere ser esa persona que gana en Las Vegas, que consigue llevar ese estilo de vida».
Mientras perteneció al equipo del MIT, Ma fue el jugador principal; cuando sus compañeros de equipo, llamados observadores, encontraban una baraja interesante, Ma se sentaba y jugaba apuestas altísimas con las probabilidades a su favor. Ma recuerda que tenía que vencer las partes naturales de su personalidad para interpretar el papel de gran jugador de forma convincente. «Teníamos siempre el miedo, racional o irracional, de que nos pillaran», afirma. «A mí no me gusta que nadie me grite. Así que, con independencia de que los casinos puedan o no causar daños físicos, ese miedo está siempre escondido en algún rincón de la mente».
El equipo del MIT cambió la vida de Ma, no sólo mientras perteneció a él, sino para siempre. «Creo que mucha gente se dedica a trabajos que no les gustan sólo por el dinero», dice. «Gracias al black-jack, yo nunca tendré que hacer un trabajo así. Tuve dinero suficiente para hacer todo lo que quería, como entrenar al waterpolo y después crear una empresa de deportes. Nunca tendré que aceptar un trabajo que no me guste sólo por el dinero. Y ése es el mejor regalo que el black-jack me ha dado».
Actualmente Ma tiene prohibido jugar al black-jack (o veintiuno) en la mayor parte de los casinos de Las Vegas. Los casinos le dejan participar en otros juegos, pero no en el que es un maestro. Pero lo que más echa de menos Ma no es el black-jack, sino el formar parte del equipo. «Éramos un grupo de 10 ó 20 chavales –literalmente unos críos, 21 años– que gestionábamos una empresa multimillonaria, intentando hacer que funcionara e intentando ganar más millones. Echo de menos esa camaradería».
Para dirigir la película, los productores pensaron en Robert Luketic. El productor Michael De Luca afirma que Brunetti, Spacey y él se vieron atraídos por la visión de Luketic sobre la película. «21 Black Jack abarca muchos géneros, muchos tonos distintos. Es una película de suspense con elementos de acción, comedia y románticos, y está inspirada en hechos reales. Incluso con todas esas bolas en el aire, Robert fue capaz de equilibrarlas en una visión unificada».
«Yo había dirigido varias comedias románticas y me apetecía mucho intentar algo diferente», confirma Luketic. «Con todo lo que 21 Black Jack podía ofrecer –momentos de alta tensión, conatos de accidentes, y la fantasía hecha realidad de dar a Las Vegas un poco de su propia medicina– me pareció una oportunidad fabulosa».
Kate Bosworth, que ya había trabajado anteriormente con Luketic en El chico de tu vida (Win a Date with Tad Hamilton) afirma: «Ha conseguido el equilibrio imposible de ser extremadamente profesional y serio cuando es necesario, pero seguir siendo un niño en el fondo. ¡Me encanta eso! Me parece que la gente con ese tipo de personalidad hace las mejores películas, porque consiguen que sea divertido».
Kate continúa diciendo: «Robert tiene un gran sentido del humor. Cuando estoy con él, me parece que puedo probar cualquier cosa, y no es algo que me pase con todo el mundo».
El reparto
En el papel principal encontramos a Jim Sturgess, que anteriormente ha protagonizado la película de la directora Julie Taymor Across the Universe. Luketic afirma que Sturgess está en la cúspide de su conversión definitiva en una gran estrella. «Lo tiene todo», dice el director. «Tiene un gran talento para hacer las cosas bien a la primera, sea drama o comedia, lo que es una extraña combinación. Tiene una gran pasión y fuerza; y como director, yo busco esa pasión, ese amor, esa excitación, esa necesidad y deseo. Debido a esa pasión, además de su talento y su carisma, supe que sería perfecto para el papel».
Sturgess recuerda: «Le envié una cinta con la audición, sin esperar que saliera nada de todo eso. Pero me llamaron por teléfono y me dijeron que Robert quería conocerme. Un día desayunamos juntos en Londres, hice algunas pruebas de pantalla, y después me ofrecieron el papel».
Sturgess está convencido de que su personaje tiene una «mente de genio», pero eso no es suficiente. «Está en un punto de su vida en el que su cerebro sólo le permite avanzar hasta cierto punto», explica. «Necesita algo más, algo de su personalidad, que le dé alguna ventaja, algo más que sólo tener buenas notas en un trozo de papel».
En la película, los personajes se disfrazan para eludir mejor a los vigilantes de Las Vegas. Para Sturgess, ese era uno de los desafíos más interesantes de 21 Black Jack: la oportunidad de interpretar a muchos personajes en una sola película. Sturgess afirma que los disfraces le ayudaron a situarse en el papel. «Cuando estás en una clase con una camisa a cuadros y una sudadera, eso te ayuda a sentirte como un estudiante del MIT. Después, estar bajo las luces brillantes de Las Vegas, con un traje de Armani y miles de dólares en el bolsillo, definitivamente ayuda mucho a hacer la transición».
El productor De Luca afirma: «Jim es todo un hallazgo. Creo que va a ser una estrella cinematográfica de las grandes. Aporta inocencia, vulnerabilidad, y una intensidad inquietante a la que puede recurrir cuando es necesario».
Laurence Fishburne añade: «Jim es un actor joven encantador que tiene algo, tiene talento, y está plenamente comprometido con su arte. Te da todo lo que tiene. Eso es lo que hacemos los actores: actuamos entre nosotros. Trabajar con él fue una experiencia llena de frescura».
Junto a Sturgess, en el papel de Jill Taylor, está Kate Bosworth. Después de coprotagonizar junto a Spacey Beyond the Sea y Superman Returns (El regreso), conseguir que Bosworth hiciera el papel fue tan sencillo como hacer una llamada de teléfono. Bosworth recuerda: «Durante el rodaje de Superman Returns, Kevin mencionó este proyecto. Mucho tiempo después, yo estaba terminando otra película y planeando tomarme unas vacaciones cuando Kevin me llamó. Sus palabras exactas fueron: "¿Te importa acercarte a jugar un poco en Las Vegas y en Boston?" Era bastante difícil decir que no.
Al describir lo que le atrajo del proyecto, Bosworth afirma: «A todo el mundo le gusta ver cómo un grupo de gente normal vence al sistema, y eso es lo que hicieron esos chicos. Es extraordinario, casi increíble, pero cierto».
En una película coral como 21 Black Jack, según relata Bosworth, la relación entre los actores es tan importante como los propios actores. «Dado que la historia trata sobre un grupo de chicos que se conocen desde hace tiempo, que confían unos en otros por completo, esta película realmente depende de la química del reparto para conseguir mostrar eso», afirma.
«Kate es una estrella de cine, y aportó su extraordinario carisma y el glamour de Hollywood a ese papel», dice De Luca. «Pero también tiene gravedad, lo que aporta un nivel de actuación del personaje que no encuentras en muchas actrices. Tuvimos mucha suerte al poder tenerla a bordo».
«Siempre es un placer trabajar con Kate», sonríe Spacey. «Es muy guapa, fieramente inteligente, tiene un talento increíble, y una gran capacidad de diversión para moverse por Las Vegas durante tres semanas. Estoy encantado de que saliera tan bien».
Spacey, por supuesto, tuvo siempre claro que él interpretaría el personaje secundario de Micky Rosa, el genio loco de la estadística que reúne al equipo del MIT en la película. «El personaje es una fusión», observa. «Es una combinación, una compilación de gente real y de la imaginación. En parte de mi imaginación, espero, dado que yo lo interpreto».
Spacey cuenta que, sin habilidades matemáticas reales en las que basar su interpretación, «esto es actuación en estado puro. En realidad, yo suspendí las matemáticas básicas el último semestre del instituto, así que la idea de que yo podía contar cartas es bastante absurda. Aún así, espero que la gente lo crea».
Laurence Fishburne, un curtido veterano con un gran número de fans, también se mostró encantado de unirse al reparto, gracias a la intermediación de Spacey.
Él lo explica así: «Conozco a Kevin Spacey desde hace mucho tiempo. Nos movemos en los mismos círculos y tenemos amigos comunes. Yo le admiraba y respetaba, pero nunca habíamos trabajado juntos antes, así que me entusiasmó la oportunidad de unirme al proyecto y actuar con él».
«No soy un gran jugador, pero hay algo sexy en esa vida y en la cultura del juego», añade Fishburne. «Interpretar este papel ha sido una forma de involucrarme en ese mundo».
Spacey afirma: «Siempre he querido trabajar con Laurence Fishburne. Una de las cosas que admiro de él es los recursos que utiliza para crear sus personajes, dándoles historia, peso y profundidad».
Aaron Yoo, que protagonizó el gran éxito del año pasado Disturbia, fue seleccionado para el papel de Choi. Liza Lapira, conocida sobre todo por su aparición en la serie de televisión Huff, interpreta a Kianna. Jacob Pitts, protagonista de la comedia Eurotrip, es Fisher. Josh Gad interpreta a Miles
Yoo afirma: «Había leído el libro cuando se publicó, y más tarde me enteré de que Kevin Spacey había comprado los derechos. Llamé a mi agente y le dije que esperaba que hubiese un papel en esta película para mi, si por casualidad alguna vez se hacía. Bueno, pues resulta que años más tarde, estoy en Sundance, frenéticamente ocupado, y me llama mi agente y me pregunta si puedo grabar una cinta de audición y enviarla por mensajero a Los Angeles. Y me dice que me quieren para ese proyecto del que le hablé hace un millón de años. Terminé volando directamente de Park City a Las Vegas para la lectura del guión. Estaba todo fuera de control».
Yoo añade que le entusiasmó cómo 21 Black Jack narraba su historia de forma enteramente fresca y original. «Por mi propia experiencia, en la universidad intentas separarte de lo que fuiste e intentar averiguar quién eres. Hay algo sobre eso en esta película que me atrajo mucho».
Lapira afirma que quedó atónita por la oportunidad de trabajar con Kevin Spacey. «Cuando me enteré de que había conseguido un papel con Kevin en la película, me quedé entusiasmada. Sé que es muy típico decirlo, pero aprendí muchísimo de ver cómo trabaja».
Pitts dice que lo que a él le atrajo de la película fue que era diferente de las muchísimas otras películas ambientadas en las Vegas. «La mayor parte de las películas ambientadas en Las Vegas están plagadas de tipos duros, hastiados del mundo en el que viven. En 21 Black Jack, los personajes son, sobre todo, chicos. Se dejan llevar por el estilo de vida, pero sin el dolor que hay detrás. La película trata sobre su introducción en ese lado de la ciudad; su inocencia hecha trizas».
Sobre la producción
Dos semanas antes de empezar el rodaje, los cinco actores que interpretan al equipo de contadores de cartas del MIT se reunieron con el experto en cartas Kyle Morris para aprender a jugar al veintiuno. Morris, que vive en Las Vegas y hace consultoría para películas, trabajó estrechamente con el reparto durante el rodaje, y aparece como repartidor de black-jack en una escena.
Al recordar el aprendizaje del juego, comenta: «Los actores me sorprendieron gratamente. La mayor parte de ellos no sabía absolutamente nada sobre el black-jack, pero mucho sobre la interpretación. Era más importante enseñarles cómo parecer y actuar como un jugador de black-jack».
Según admite Jim Sturgess: «No había jugado al black-jack en toda mi vida. Kyle nos enseñó las estrategias básicas –cómo permanecer en la mesa, cómo hacer las señales– sólo para que pareciéramos relajados en la mesa de black-jack».
Jacob Pitts explica: «La última vez que jugué al black-jack tenía doce años. Kyle nos enseñó las estrategias básicas y todas las señales, pero también nos enseñó técnicas para mover las fichas y manipularlas, el tipo de movimientos que se hacen mecánicamente cuando se pasa mucho tiempo en los casinos».
La única persona que no aprendió los trucos con las fichas fue Jim Sturgess. «Pregunté a Jeff Ma sobre ello y me contestó: "No, yo nunca utilicé ese tipo de trucos. Yo era el jugador principal, y si empezaba a hacer trucos con las fichas, me habrían echado en seguida"», recuerda.
Liza Lapira añade: «Antes de hacer esta película, nunca pensé que jugar al black-jack fuera divertido. Pero gracias al proceso de «investigación», conseguimos ir a un montón de sitios alucinantes. ¡No tenía la impresión de estar trabajando!»
Kate Bosworth se ríe mientras comenta: «La investigación que tuvimos que hacer en esta película fue aprender a jugar al black-jack con jugadores reales en Las Vegas. ¿A que suena durísimo? Yo había estado en Las Vegas y había jugado un poco, pero ahora siento que en cierto modo sé lo que estoy haciendo».
Morris hace una revelación sorprendente: «Un par actores llevaron la cosa todavía más lejos. Aaron y Liza practicaron la cuenta de cartas. Hubo un par de veces que yo repartí cartas y Liza me dijo el recuento, ¡y resulta que tenía razón!»
Lapira no está tan segura de sus habilidades. «Compré un ejemplar de Beat the Dealer, el famoso libro de Edward O. Thorp, e intenté contar cartas. Seguro que parecía una loca en una cafetería de Santa Mónica, contando para mí misma».
Morris afirma que los miembros del reparto tuvieron cierto éxito en las mesas. «Sé que algunos de los actores obtuvieron grandes ganancias mientras estábamos en Las Vegas, y lo atribuyeron todo a la investigación», observa. «Afortunadamente, más tarde, no me echaron a mí la culpa de sus pérdidas».
Una vez empezó el rodaje, para los productores se hizo importante grabar en casinos reales siempre que fuera posible. Al principio, a los productores les preocupaba que los jefes de Las Vegas no quisieran colaborar en el rodaje de una película que retrata cómo les timan los contadores de cartas. «Pero pronto averiguamos que, en realidad, a los casinos les gustaba la historia, porque hace a la gente pensar que pueden vencer al sistema, y hacerlo fácilmente. O sea, que en realidad ayuda a que la gente vaya a los casinos», dice Brunetti.
Cuando empezó el rodaje en Las Vegas, uno de los desafíos de Luketic fue capturar el caos de la ciudad del pecado. «Es imposible cerrar por completo un casino», explica Luketic, «pero pudimos conseguir una mesa o dos, o una pequeña sección. Normalmente rodábamos en una mesa, orquestando un complicado movimiento de cámaras, y en la de al lado podía haber un puñado de chicos de una fraternidad universitaria pasándoselo en grande. Los casinos fueron grandes colaboradores, y nos ayudaron tremendamente. Estoy muy orgulloso de lo que salió de esas dos semanas en Las Vegas.
Capturar los complicados planos en movimiento entre las mesas y hacerlo con gran estilo, sofisticación y colores brillantes fue tarea del oscarizado director de fotografía Russell Carpenter, perteneciente a la asociación ASC. «Las Vegas no cierra nunca. Los casinos tienen ajetreo las 24 horas del día. El principal desafío fue rodar las escenas sin interrumpir lo que sucedía a nuestro alrededor. Fue muy excitante».
Carpenter añade que pudieron crear modos creativos y únicos para conseguir la apariencia que Luketic quería gracias a modos muy poco usuales. «Nos dimos cuenta de que podíamos añadir mucha chispa a las escenas rodando una lente larga a través de una chuchería con luces de 35 centavos que compramos en la tienda de regalos del hotel», cuenta. «Tiene una apariencia fantástica, como si estuvieras grabando a través de miles de neones».
«El estilo de dirección de Robert en el set de Las Vegas fue muy relajado», señala el productor Dana Brunetti. «Llegaba completamente organizado y con una idea muy clara de lo que quería, pero al mismo tiempo, estaba abierto a nuevas sugerencias y a ver adónde llevaba el curso del día. Creó un ambiente que era a la vez espontáneo, con brío y metódico, y eso ayudó a que nadie tuviera estrés en medio del pandemónium de Las Vegas».
Luketic comenta que el libro, que fue un éxito de ventas, tenía todos los momentos dramáticos y la tensión que la película necesitaba, pero trasladar la historia a la pantalla grande le obligó a tomar decisiones creativas sobre cómo llevar el mundo interno del recuento de cartas a la pantalla. «El black-jack no es en realidad un deporte para ser visto, pero teníamos que convertirlo en un juego espectáculo», comenta. «Nos estuvimos preguntando: "¿Cómo mostramos a los genios? ¿Cómo nos metemos en la mente del personaje principal? Al utilizar lentes y cámaras especializadas, así como algunas imágenes generadas pro ordenador, pudimos llegar directamente a la superficie de las tarjetas y a las miradas de los personajes. Como productor cinematográfico, 21 Black Jack supuso un desafío que me hizo avanzar muchísimo».
La diseñadora de producción Missy Stewart, que ya había colaborado anteriormente con Luketic en Una rubia muy legal, El chico de tu vida y La madre del novio, fue la responsable de presentar los oropeles de Las Vegas en la pantalla. «Estuvimos hablando sobre cómo en Las Vegas habría mucho movimiento de cámara, con los chavales moviéndose por ahí, en un ambiente muy animado y casi psicodélico.
«Lo que se ve es lo que yo considero el "nuevo Las Vegas", que es Las Vegas al que acude la gente más joven para pasar un fin de semana. Es muy distinto a los antiguos casino», continúa Stewart. «El Red Rock Resort & Casino, el nuevo Planet Hollywood, el Hard Rock... son todo sitios modernos y divertidos, a los que ir y en los que ser visto».
El ambiente hiperrealista de Las Vegas contrasta enormemente con el ambiente controlado y tranquilo de las secuencias de Boston. «Boston tiene la apariencia tradicional de una ciudad del siglo XIX», dice Stewart. «Nos gustó la idea de que la mayor parte del trabajo de Boston sucediera en edificios antiguos, como Doyle's Tavern, que lleva abierto desde el 1800».
Carpenter está de acuerdo: «Mi parte favorita de esta película ha sido establecer la apariencia totalmente distinta de lo que rodamos en Las Vegas y lo que rodamos en Boston. Utilizamos una paleta de colores diferentes y distintos planos de rodaje para destacar la energía de Vegas frente a la sensación de estar encerrado que el personaje, Ben, siente en Boston».
Luketic añade: «Trabajar con dos ubicaciones tan distintas fue todo un desafío. Pero en última instancia, gracias al gran talento de los productores y los actores, así como gracias a la colaboración de los casinos y las ciudades de Boston y Cambridge, creo que conseguimos hacer una película excitante y apasionante».
Diferenciar los estilos fue también importante para el diseñador de vestuario Luca Mosca. Después de todo, sobre él recaía la tarea de ayudar a los actores a transformarse de estudiante del MIT a los mayores triunfadores de Las Vegas. «Fue muy divertido crear la capacidad camaleónica de estos chavales para pasar de un ambiente al otro», recuerda.
Pero convertir a los estudiantes en jóvenes guapos y atractivos es sólo una transformación. De hecho, incluso como estudiante, Ben cambia a lo largo de la película, a medida que va adquiriendo mayor confianza en sí mismo. «Fue un auténtico reto construir gradualmente a Ben, el protagonista, hacerle pasar de simple estudiante con sudadera granate del MIT a estudiante con un grado nuevo de confianza sin revelar demasiado», apunta Mosca.
Para los actores, asumir sus identidades de Las Vegas fue parte de la diversión. Kate Bosworth afirma: «Una de las cosas que más me gustó del proyecto fue eso de que los estudiantes se disfrazan para no ser reconocidos por los casinos. Yo aparezco en diversos momentos de la película con look "belleza sureña", con look "chica mona y formalita" y con look a lo Louise Brooks, de "chica escorpión". ¡Fue muy divertido!»
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