La mente enjambre tiránida |
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28-08-2002 11:08
Por: Alexgodmir
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Crónica de la mente enjambre y de sus criaturas, que son algo más que seres sin cerebro.
La oscuridad del universo les envolvía. Estaban de nuevo navegando entre las estrellas. No necesitaban verlo para saber que pronto llegarían a su destino, lo sabían. Destino tenía una implicación mucho mayor para ellas que para cualquier otro ser del universo. Destino y camino eran lo mismo, y era su único objetivo, aunque en el fondo tampoco importaban. Ellos existían porque así se había dispuesto y eso era todo. Estaban en el universo para seguir un camino, un destino, pero que existieran o no tampoco era relevante. En el momento que no fueran necesarios dejarían de existir. Al fin y al cabo no era necesario nada más.
Cada ser tiene su lugar en el universo y existe para formar parte de la mente enjambre. Un ser por si solo no tiene razón de ser. La mente enjambre es lo que importa. La unidad de los seres en un objetivo común, sin importar cual sea. No es necesario plantearse el motivo e un objetivo, solo hace falta tener un objetivo. El objetivo, el camino y el destino son primordiales, aunque en si no son realmente importantes. Todas las acciones del universo se hacen porque deben hacerse, no porque están marcadas o tengan un motivo. Buscar un motivo es retrasar el logro del objetivo. Un ser no puede buscar un motivo, no es propio de una pieza del conjunto. Una pieza de la mente enjambre no puede dudar, solo debe realizar su cometido. Tan solo el conjunto del enjambre podría dudar, pero eso no puede ocurrir. Cuando todas las piezas del conjunto conocen su camino, su destino, hacen lo que les corresponde y no dudan. Si una pieza no duda las otras tampoco. Por eso el conjunto tampoco puede dudar. Solo importa ser una pieza más de la mente enjambre.
La nave se deslizaba a través de las estrellas lentamente, observando el frío vacío del espacio, dirigiéndose a su destino. No sabía dónde iba, pero eso no importaba, tan solo era consciente que llegaría en el momento preciso, pues solo era una pieza más del conjunto de la mente enjambre. En su interior fluía la vida, rebosante de seres durmientes. Como la propia nave, estos seres tenían su destino, su camino, pero solo la mente enjambre era importante para ellos. Cada una de las criaturas, en su letargo, acumulaba fuerzas, crecía, se desarrollaba más y más. El enjambre necesitaba que todo estuviera listo antes de llegar a destino. Porque eso era los primordial, que el conjunto funcionara correctamente cuando llegarán.
De todas las criaturas que descansaban dentro de la nave había unas que conocían mejor el destino, el camino. No eran las más fuertes, ni las más desarrolladas, ni siquiera las más sabias y mucho menos las que más vivirían. El destino era algo que conocían bien. Aunque realmente no lo conocían, más bien lo recordaban. Aunque no podían recordarlo, porque en realidad tampoco tenían memoria. Era más bien una conciencia genética, heredada de innumerables generaciones anteriores, que les hacia ser diferentes del resto de criaturas del enjambre. Estas criaturas sabían que eran más independientes que el resto, pero se esforzaban en integrarse en el conjunto. Pero la mente enjambre sabía que por eso eran tan importantes, porque eran independientes. Aunque estaban atadas a él para siempre. Habían sido los primeros, pero nunca los principales seres del enjambre. Estaban en el universo antes que el enjambre existiera, aunque la mente enjambre siempre había estado en ellos. Si hubieran tenido recuerdos estas criaturas podrían haber recordado que la mente enjambre tuvo necesidad de manifestarse, no solo de existir. La mente había necesitado un objetivo para manifestarse y ellos se lo habían dado. No era un motivo, ni una justificación, simplemente era algo que era necesario para comenzar. Cuando estos seres actuaban como piezas del enjambre, eran conscientes que sólo eran eso, piezas. A diferencia del resto de criaturas eran las únicas que sabían que una pieza independiente podía llegar a ser tan importante como el conjunto cuando actúa en solitario. Este concepto, altamente reprimido por la mente enjambre en el resto de criaturas, era la base de su utilidad. Aunque había otras criaturas del enjambre que actuaban independientes, siempre estaban sujetas a su voluntad. Ellos, en cambio, actuaban par el conjunto por voluntad propia. La clave de su colaboración era que, aunque lo sabían, no eran realmente conscientes que tenían voluntad propia. Y los genestealers los preferían así.
Ya no había casi tiempo. Todos los seres que poblaban la nave comenzaban a despertar de su letargo. Todas las criaturas sabían que el camino llegaba a su fin. Su destino estaba cerca, a partir de ahora actuarían como piezas de la mente enjambre, coordinadas y preparadas, conscientes de su labor. Encajar en los planes del enjambre era lo único importante.
La nave se preparó par expulsar a sus pasajeros. Todas las criaturas ya estaban listas para actuar, como era su destino. Antes de salir despedidos de la nave la mente captó una marca psíquica. Una marca que no alcanzaba a comprender, aunque tampoco era necesario que la comprendiera. Para los seres que nunca habían estado en la mente enjambre era un mensaje claro que decía:
- Aquí astrópata de comunicaciones del planeta Vundoz Secundus. Este es un mensaje de auxilio para cualquier nave del imperio. Nos atacan los tiránidos, repito, nos atacan los tiránidos. Nuestras defensas no podrán contenerlos. Que el emperador se apiade de nuestra alma...
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Stá mu bieng |
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06-05-2005 18:29 |
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Me ha gustado bastante porque dejas claro que la mente enjambre es otro tipo de existencia más... que no es ni mejor ni peor que la individual.
Tienes que vigilar con lar repeticiones de palabras "inportantes" en una misma frase o en dos frases contiguas. Los sinónimos van muy bien.
Creo también que quizá utilizaste a drede este tipo de repeticiones, pero para mí están más de acuerdo con la mentalidad necrón, por ser como máquinas programadas... bueno... se me va la olla, mercis!
Finalmente, si quieres profundizar en esto de la mente enjambre, te recomiendo los libros de ciencia ficción de Orson Scott Card (la saga de Ender. "Hijos de la mente" lo ilustra muy bien, pero antes van otros... "El juego de Ender", "Ender el xenocida", etc.
Que vaya bien.
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