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En Los capitulos Anteriores, Balcebú desaparecio, y Alice fue a buscarlo, acompañada por una pequeña niña, de la que ella no sabe nada...
Ayer en la mañana deje el Pueblo del Nunca amanecer, después de no encontrar a Balcebú por ninguna parte. A mi lado, camina esta pequeña niña, que encontré llorando en el pueblo. Es una persona muy callada, y parece no tenerme confianza; a pesar de que ya llevo un día con ella, hasta estos momentos, no sé nada de ella, y cada ves que trato de hablarle, ella simplemente se queda callada. En estos momentos las dos caminamos por un camino de Tierra, rodeado por árboles, y no parece ver rastros de algún pueblo por ninguna parte. Los árboles que rodean nuestro paso, son tan altos, que no dejan pasar la luz del sol a través de ellos.
Decidí pararme a descansar un momento, recargada en un árbol, y tomar algo de agua que llevaba en una aontilflora; le ofrecí agua a la pequeña, pero ella la rechazó con la cabeza. Esta niña empieza a molestarme; no habla, no muestra ninguna emoción, y siempre esta con una cara de tristeza.
Mientras apagaba mi sed, note que la nene parecía asustada, y se me acerco a mí todo lo que pudo, como pidiendo que la protegiera de algo horrible. Sus ojos, casi llenos de lagrimas, miraban hacia adelante, asustada, agarrada de mi brazo. Me pare, y me acerque a ver que le asustaba. Note en mi camino, un pequeño charco de sangre bajo mis pies. Me agache, en un principio pensando que podía se la sangre de Balcebú; pero una ves que la vi, me di cuenta de que era sangre humana, como la que derramaron los caballeros que encontré muertos en el pueblo; la sangre estaba fresca, por lo que lo que lo que el humano que haya derramado eso, debería estar cerca. Voltee a todo lados tratando de ver que podía ver. Note algunos árboles manchados con el mismo liquido, y algunas ramas en el suelo, también manchadas; Deduce que lo que fuera, debería estar adentro.
Yo y la niña nos internamos en el bosque. Ella se sujeto fuertemente de mi mano. Seguíamos los rastros de sangre, como si algo hubiera sido arrastrado en esas tierras. Mis ojos se congelaron al ver el cadáver de dos hombres frente a nosotros. Los dos presentaban heridas de espadas por todo el cuerpo, y nadaban en charcos de su propia sangre. La pequeña se asusto, y se me pego aún más, mientras yo concentraba mis pensamientos de saber que, o quien, pudo haber hecho esto.
Ya llegada la noche, llegamos a un pequeño pueblo, habitado por pocas personas, pero varios viajeros pasaban por ahí. Nos detuvimos en una posada, a comer algo y a quedarnos a dormir. Decidí preguntarle a alguien sobre los cadáveres que encontré, y me sorprendí a escuchar lo que me dijeron: Al parecer, en los últimos dos días, más de diez personas habían sido asesinadas sin motivo, a punta de espada. No se conoce la naturaleza del asesino, ni tampoco porque comete esas muertes; pero si es muy peligroso.
Me interese mucho en esta historia, y me decidí a averiguar lo que pudiera sobre estos hechos... de repente, la gema de mi brazalete, empezó a brillar...
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