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Algunos relatos cortos sobre las cagadas de los personajes de varias partidas.
En una partida de D&D, un grupo de personajes formado por un paladín enano(yo), un paladín humano, un guerrero también enano, un druida elfo y un semiorco bárbaro conseguían colgar una cuerda con garfio en la parte trasera de un castillo sin ser vistos. El druida subió el primero, encontrándose de frente con un enorme ogro con cara de pocos amigos cuando el ogro lo iba a aplastar con su enorme clava, recibió un poderoso puñetazo que le partió la nariz (explicación: el druida elfo tenía Fuerza 18). Salió corriendo a dar la alarma. El paladín humano subió la cuerda, y al subir vio un grupo de ogros que tenía rodeado al druida, y un ogro le cogió del cuello y le mantuvo suspendido en el aire, fuera de la ventana. El paladín abrazó con brazos y piernas el brazo del ogro, consiguiendo así un tremendo porrazo en la cabeza que le dejó inconsciente al instante.
El enano paladín(yo) comenzó a subir por la cuerda, y cuando estaba por la mitad (unos 8 metros), dos ogros aparecieron doblando las dos esquinas traseras del castillo, ensartando al enano con dos enormes jabalinas. A pesar de su vigor y fortaleza, el enano cayó al lado de el guerrero y el bárbaro que cubrían la posición, y su cuerpo se estrelló contra el suelo con el crujido de su armadura y sus huesos, y un sonoro impacto.
Después de dejar fuera de combate a los feroces combatientes que quedaban, los ogros consiguieron poner en ridículo a los personajes, y éstos acabaron en la prisión.
Un semielfo explorador(yo) y un semiorco bárbaro tenían como misión exterminar una aldea entera de hombres lagarto. Después de llegar, de noche, sigilosamente, se colaron por la ventana y sin que nadie les viera, en una casa. El explorador(yo) acuchilló a uno de los ocupantes mientras el bárbaro partía al otro por la mitad con su espadón. Con las mantas de laa camas se taparon y encapucharon, y salieron por la puerta.
La calle estaba llena de hombres lagarto y sauriones. El semielfo explorador(yo), se acercó a un saurión y le señaló a un hombre lagarto, en señal de que éste le había llamado. Se acercó a él, y con la confusión, comenzaron a insultarse, y el hombre lagarto acabó muerto en el suelo. Para enonces los aventureros se habían ido a otra casa. Había muchos sauriones durmiendo. Comenzaron a auchillarles, sin que gritaran. Pero uno de ellos lo hizo. Despertó a los demás, y los de la calle les capturaron y les metieron en una cárcel. A la mañana siguiente, un saurión les cogió de los pies, y les arrastró hacia fuera. A pesar de estar medio dormido, el bárbaro consiguió derribar al saurión con su espada. Pero en la calle había muchos hombres lagarto. Después de matar a unos cuantos, el semielfo (yo) pifió una tirada de ataque y su espada salió despedida de sus manos, clavándose en una pared da varios metros de distancia. Los personajes sobrevivieron por poco, porque el explorador tuvo que combatir con una triste espada corta :P
En una ruidosa taberna de una gran ciudad se reunían los aventureros(un guerrero humano que era el dueño de la taberna, un herrero enano, sentado con sus compañeros enanos, un hobbit, el bibliotecario de la ciudad, y un ladrón humano bastante simple), que aún no se conocían, irrumpieron ocho enormes y estúpidos orcos, que recuerdan a los Gruñones de Warcraft 3. Uno de ellos fue hasta el tabernero, le agarró de la pechera y le levantó con una facilidad estremecedora. Con una voz atronadora le amenazó con matarle si no le daba todo el dinero de la taberna. Como este humano tenía su espada ancha a mano, optó por cogerla y golpear el brazo izquierdo del orco. La criatura gritó de dolor, y con el brazo derecho, estrelló al guerrero contra la barra, boca arriba. Eso bastó para que un impresionante golpe de la acerada hoja de su espada cercenara la cabeza del enorme adversario.
Otro orco reconoció al herrero enano, y le gritó que si no dejaba de proporcionar armas al ejército real, le matarían. El orco sacó su enorme hacha, que asía fácilmente con un solo brazo, y golpeó al enano. El golpe acabó partiendo la mesa en la que todos los enanos estaban sentados, y el enorme martillo pesado que el enano utilizaba para ejercer su oficio partió violetamente el casco y el cráneo del orco. Los demás enanos asaltaron a un orco que cayó bajo una lluvia de hachazos feroces y rabiosos. Un hombre muy corpulento atacó a uno de los orcos cercanos a la puerta con los puños, logrando atravesar la puerta del local con su cráneo, catapultado por el orco. Un guardia elfo, que pasaba por allí, vio al hombre atravesar la puerta y cogió su arco y colocó una flecha, y comenzó a correr hacia la taberna. Clavó una flecha en la espalda al primer orco que vio. El orco se abalanzó sobre él, pero su hachazo le dio al aire, al igual que los golpes de daga del elfo. El hobbit se había escondido detrás de la barra, y el ladrón compartía orco con el tabernero, que ahora llevaba también su escudo. Pero ocurrió algo inesperado; cuando el orco que luchaba con el guardia elfo lanzó un golpe de abajo a arriba, una impresionante pifia del master (yo) hizo ke el anorme hacha saliera volando por los aires, hacia atrás. Con una tirada secreta, el master (yo), en la que sacó un crítico, decidió que el hacha iba a parar sobre el desafortunado hobbit escondido. Cuál fue la sorpresa para todos cuando el master (yo otra vez) sacó el daño máximo del arma, después de haber fallado el hobbit su tirada de esquivar. Las dos partes del pobre hobbit sangraban abundantemente.
Moraleja: A veces es mejor arriesgarte, ya que es muy probable que mueras igualmente.
Hasta otra.
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