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En primer lugar mostrar mi acuerdo en que el desarrollo del artículo no se ha hecho correctamente. Se advierte algo de recelo y saña para con Tolkien, algo que por otra parte, leyendo las respuestas que he leido, no es demasiado de extrañar cierta hartadura de estupidez por parte del autor.
Jorswing, por tu parte, volvería a releer en el diccionario la palabra "plagiar", pues la Real Academia la define como "copiar en lo sustancial obras ajenas, dandolas como propias", y que yo sepa, Tokien nunca ha defendido la autenticidad del nombre Gandalf, ni del mito de la Atlantida en Númenor, ni del Diablo en Melkor. En cualquier caso se lee claramente qué es lo que quieres decir. Por eso, a pesar de todo, entendiendo que por "plagio", torpemente, das a entender que Tolkien no era un CREADOR en el amplio sentido de la palabra, y me muestro totalmente de acuerdo, y diré por qué más adelante.
Por tu parte, Kezzelegard, creo que tus palabras dañan el buen entendimiento, y aunque no te falta razón, das la impresión de que el lenguaje no encaja en tu dialecto del castellano. Por lo demás, poco interesante.
MatMay, escueto de texto y todavía más escueto de significado. Debería no ocuparme de tus palabras, y no emplearé más tiempo en escribir de tu respuesta que el que has empleado en escribir de Tolkien.
Helwen, estupendo. Sabio, sencillo, mediador y agradable. Uno acaba de leer tu texto y sin darse cuenta le parece que cualquier problema, sin importar sus dimensiones, tiene una solución simple. En respuesta a tu primera pregunta, las Hadas, te diré lo siguiente. Hadas, etimológicamente, procede del Inglés Fairy, y aunque parezca cómico, es como el lavavajillas mágico que nunca se agota. En plural Fairies. Las Hadas, en su significado más amplio y profundo, de modo que excluimos el concepto de ser mágico y femenino que han impuesto los Media, fundamentalmente la literatura basura y los medios de comunicación, es un término lato que designa a todos los seres de carácter feérico que están marcadamente interesados en los asuntos de los hombres, interés mostrado por muchos aspectos, como el intercambio nupcial, siempre de un ser femenino feérico con un hombre para compartir cierto destino y otras equivalencias, o una evidente superación de los seres feéricos respecto a los hombres en todas las capacidades propiamente humanas, o también la cuestión del tiempo que afecta de un modo sorprendentemente distinto, pues estos seres cuentan el tiempo mucho más rápido, por lo que harían las delicias de la paradoja de Einstein, sin olvidar la inigualable belleza en comparación con los desaliñados, débiles y ducios humanos. Se consideran Hadas, por ejemplo, Ondinas, Gnomos, Duendes o incluso las Ninfas, a pesar de que en todos estos seres no aparezcan las mismas cualidades, como por ejemplo la belleza. Pero a rasgos generales el reino de las Hadas y visto no sin cierta incredulidad, si se me permite decirlo, está en Tolkien plasmado en la raza inmortal de los Elfos, nombre con el que se designan en las mitologías nórdicas los seres feéricos, que normalmente eran nuestros equivalentes duendes. Tras esta aclaración, la obra póstuma de Tolkien titulada el Silmarillion vino precedida de otras tantas publicaciones agrupadas bajo dos títulos comúnes, "Historia de la Tierra Media", "Historia del Señor de los Anillos", y otras obras menores como el Herrero de Wootom Mayor o Hoja de Niggle, por citar algunas. Pues bien, ambas recopilaciones son un profundo estudio sobre la obra de Tolkien por parte de su hijo, CHristopher, y en ellas encontrarás numerosas citas en las que aparece la voz "Hadas". Dos aclaraciones: "La Historia del Señor de los Anllos" NO es El Señor de los Anillos; la primera es de carácter documental y son cuatro libros y la segunda ya se sabe qué es. "La Historia de la Tierra Media" es posiblemente el Silmarillion desarrollado, ampliado, analizado y comentado, pues consta de siete libros, si no me equivoco, aunque puede que de ocho o nueve.
Elwyd, creo que acerca de los Hobbits cabrían numerosas posibilidades pues en algunas culturas se ha hablado de seres de aspecto humano aunque más bajos, conocidos como pigmeos, y en algunos casos no eran guerreros o no poseían, en principio, cualidades para la guerra, o no poseían ninguna cualidad a simple vista. Pero a parte de esta aclaración me muestro de acuerdo en que, posiblemente sea, en lo que respecta a su Bestiario, de lo más original.
Rathan, aunque tu comentario intenta ser templado, creo que deberías ilustrarte tanto sobre Tolkien como sobre mitolgía. No se de donde has sacado esa información pero posiblemente tu fuente sea una mente seriamente perturbada e ignorante por completo en materia mitológica.
Formo, mira qué significa
"plagiar" en el diccionario porque estás cometiendo el mismo error que el autor del artículo.
Ministro Calavera, la mayoría no lo he entendido. Agradecería que volvieras a escribirlo.
LapekeñaVarda, escueto, simple, y aunque con sentido, que yo sepa, nadie lo ha negado, ni si quiera el autor del artículo.
Nimrodel78, me has quitado un comentario de la punta de los dedos, pero me alegro de que haya gente con intereses generales mitológicos.
jaquesisoyocioso, contardictorio. Admiro que escribas, y aunque no guardo esperanzas me gustaría leer algo de lo que has hecho e intercambiar escritos, pues es una aficción a la que también me dedico, además en los mismos temas. Por eso te dejo mi e-mail: nova_swohilo@hotmail.com. Pero he de mostrarme totalmente disconforme en que el fanatismo no es positivo, en ningún caso, pues en todos ellos la vida no es respetada, ya sea de un modo o de otro; y por favor, no confundas el fanatismo con la ilusión o cierta coherencia entre los pensamientos y los actos de una persona o colectivo.
Para acabar, remitiré por qué no fue un CREADOR mi muy admirado Tolkien. Para los que no lo sepan, y creo que sois todos, la obra que más se aprecia que sin duda tiene persé más valor no son sus escritos, ni su interpretación de los mitos ni sus dibujos, no son sus razas ni sus pueblos, ni tampoco los amados hobbits ni su cronología, sino sus lenguajes. En efecto, Tolkien creó siete sistemas lingüisticos completamente coherentes, y hasta tal punto llegó su talento que los dotó de historia con arcaísmos, transformaciones respecto a la cultura y el tiempo al que pertenecían, con el fin de que los habitantes de Arda tuvieran hasta un lengua propia e identificativa. Si se analiza con frialdad, por otra parte, como obra literaria Tolkien no es un escritor de talento abrumador, ni muchísimo menos, y no crea más que una cosa, o más bien la desarrolla. Es cierto que la épica existe desde antes de nuestra era, pero en todos los escritos considerados épicos se daban connotaciones del tipo justificativo de los comportamientos de la realidad, otenían el peso de una aspiración en la vida, o crítica, etc... de modo que estaban estrechamente ligadas a la realidad, conformándose como un espejo de ésta. Tolkien muestra que la imaginación del hombre y su angustia de vivir no tienen por qué estar emparentadas, y aunque se advierta que sus obras contienen sus cortes de pensamiento, estos son ténues y se dieron conscientemente al final de su vida, por lo que el universo que más o menos moldea no es el pozo de su visión del mundo, y esto es enigmático y poético, y es inevitable que nazcan palabras como libertad e imaginación en sentido puro.
Pero lo más importante es que todo análisis y opinión sobre la obra de John Ronald Reuel Tolkien deben estar predecidos por un comentario que aclare que la inmensidad de la obra de este famoso filólogo estuvo oculta durante su vida, algo que asienta la opinión de que Tolkien no estaba interesado en formar parte de la historia de la literatura, aún a pesar del éxito de El Hobbit y El Señor de los Anillos, pues aquello que le movió durante su vida a imaginar lugares, historias, lenguas, razas, pueblos, un principio, una mitología y en definitiva un universo paralelo e independiente de éste pertenece a un ámbito que es totalmente distinto de la épica anterior a él, y esto se refleja fielmente en su obra. Algo digno de ser el tema de un nuevo artículo.
Gracias.
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