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Y aquí estoy nuevamente, queriéndoles mostrar la embozada ciencia de la magia, que por ignorada, no quiere decir que no exista, esta vez completaré el artículo anterior aclarando la relación de las energías con los individuos y sus estados.
Retomemos, la alta magia descansa sobre el principio de que existen fluidos, que son fuerzas ocultas de la naturaleza, podemos clasificarlos en:
1) Magnéticos y puramente terrestres
2) Vitales y principalmente humanos
3) Esenciales y generalmente cósmicos
1) Estaría demás explicarlos, el magnetismo y las leyes físicas se conocen por doquier y están al alcance de todos; sin embargo, estas son solo una porción del abanico de fluidos magnéticos, muchos permanecen ocultos.
2) Los fluidos vitales son aquellos a los que comúnmente se les atribuye los fenómenos del psiquismo, es decir las maniféstaciones hiperfísicas del ser (a esto en el anterior artículo cité a Baraduc).
3) A estos fluídos, se los conoce por cósmicos, y pertenecen a un orden más elevado, del que solo pocos magos pueden servirse; por decirlo así, cooperan a la dirección y el orden general del universo.
Como ya sabemos, debemos cumplir con condiciones rigurosas de lugar y tiempo, y poseer las "llaves" correspondientes para hacer uso de las energías directrices. Sin embargo, no confundir, la magia no puede de ninguna manera, incluso ínfima, alterar la majestad del orden universal.
En el artículo anterior hablé de los mundos de la cábala, estos comienzan en el mundo de la Emanación, en el que "ensof" ocupa el primer lugar, sin embargo, este se considera incognoscible, siendo el plano de la Emanación que cae por debajo de este, aquel a partir del cual comenzamos a percibir las corrientes fluídicas; es decir, todo tiene una fuente, y las energías no son una excepción, también poseen su hontanar, por lo que se hace una distinción entre la energía en sí, y la energía producida (la energía comienza a ser utilizable una vez que sale de su fuente), que necesariamente, debe provenir de "algo", este "algo", su esencia más pura, no podemos concebirla por medios normales, sin embargo se sospecha que los Teurgos, poseian grandes rasgos hacerca de la naturaleza de esta "fuente"; por lo que, repito, el mundo de la emanación es aquel en donde comenzamos a percatarnos de los fluidos, es el más inaxecible por ser el de más alto estado.
* El mundo de la Emanación (Aziloh): Aquí se situan los "elohim" hebreos, los "levas" hindúes, la mayoría de los dioses grecorromanos, los "eones" gnósticos.
* El mundo de la Creación (Briah): Aquí se encuentran los arcángeles y los ángeles inferiores en la jerarquía de los elohim (Moisés decía que el Génesis, es decir, la generación de las cosas, comenzaba con la operación creadora de la colectividad de los elohim), y todas las "potencias", llamadas también "potencialidades", que en los distintos pueblos cumplen el mismo papel.
* El mundo de la Formación (Iezirah): Aquí se sitúan los "genios" hebreos o chinos, los "espíritus inferiores" de la cábala, los "decanos" egipcios y griegos.
* El mundo de la Acción: Aquí encontramos las divinidades llamadas inferiores en todos los pueblos: los espíritus comunes, a los que se les atribuye un carácter bueno o malo (según creencias y superstición, y los efectos que pueden comprobarse de una manera ordinaria), los "elementales" de los cabalistas, los "demonios" de los cristianos, las diversas "representaciones de fuerzas de la naturaleza", que los etruscos entreveían, y todo aquello que corresponde entre los pueblos cuya inteligencia no se eleva muy por encima de la comprensión de los fenómenos corrientemente perceptibles.
Tenemos aquí a las distintas "personificaciones", debido a la mentalidad "práctica" de los antiguos, todas estas distintas formas de energías cósmicas han recibido una "personificación"; siendo difícil de concebir las abstracciones para el común de la gente, de esta manera se las hacía accesibles; así las diversas personificaciones pertenecían a "historias mitológicas" muy atractivas y encantadoras de aprender y relatar, de las cuales solo los iniciádos conocían su verdadero significado. Así, el antropomorfismo, ha favorecido singularmente a las ideas supersticiosas y, por ende, ha dado lugar a la propagación de la brujería.
Me centraré en el mundo de la Formación, aquí las fuerzas son más accecibles, mágicamente hablando, sin embargo no dejan de poseer un carácter elevado. Ya no se trata de dioses ni de divinidades secundarias (como en los anteriores mundos), sino que aquí hablamos de "semidioses" -como los llamaban los griegos y los romanos- o de genios -según los entendían los asiáticos. Estos presentan una forma específica que si bien no está concretizada, es sin embargo concebible; se trata siempre de una especie de "plasma energético" que, encontrándose circunscrito en su desarrollo, puede imaginarse y en caso de necesidad representarse de manera figurativa. Esto es lo que ha permitido figurárselos plásticamente (por ej. los decanos egipcios), se los representa en esculturas y pinturas, que en mayor o menor medida se hallan dispersas en catedrales y monumentos de toda índole. Los griegos con su gran sentido de presición, y los orientales que amaban los detalles, creyeron tener el deber de explicar superabundantemente en los mitos, en ocaciones complejos, el papel jugado por muchas de las fuerzas del mundo de la formación (por ej. aquellas que metafísicamente conservan las especies, o generan los individuos). Las fuerzas del mundo de la formación poseen manifestaciones cercanas a la naturaleza terrestre, en este sentido, se traducen morfológicamente por lo que se llama "combinaciones sidéreas". Los "plasmas energéticos" que las caracterizan están representados, de una forma concreta -y por tanto comprobable- por las combinaciones que el Sol, la Luna y los planetas forman alrededor de la Tierra, en el cielo. La mágia considera al conjunto llamado astronómicamente "sistema solar" como una especie de campo magnético, en el que el Sol hace de "inductor" y el resto de los planetas de "inducido", y la Luna los demás satélites, tienen el papel de "distribuidor". De esta forma, las combinaciones diversas y variables constántemente, que constituyen entre ellos estos "elementos energéticos" proporcionan al campo magnético, aspectos diferentes que dan lugar, cada uno, a una forma de energía. Estas formas tienen un efecto de inducción, sobre el conjunto material del globo terrestre. Se trata de fuerzas actuantes, que, por transformación en "trabajo" (mecánicamente hablando), construyen los seres de todos los tipos y les afectan constante y diversamente de forma más o menos viva.
Las fuerzas del mundo de la formación son más bien generales, ya que cuando comienzan a particularizar, nos vamos al campo del mundo de la acción, que es individual para con cada uno.
Entre las fuerzas de eficacia general se sitúa en primer lugar, como la más constante y menos variable, la que los modernos astrónomos llaman "atracción universal". En virtud de la concepción que Newton, y según la ley que lleva su nombre, la atracción es la energía que anima el movimiento de los cuerpos celestes en el universo. Aunque aquí surge Einstein, que comprobó que esta regla no era aplicable más allá del sistema solar, ya que en otros sistemas, se producían variantes. Así podemos pautar que la energía de atracción, es una fuerza actuante cuya transformación en trabajo produce efectos particulares en el sistema solar (ya que esta ley se descubre, a partir de la observación de este), además decimos que la magia se sirve de los fluidos presentes en el mundo de la formación, puesto que este halla su sede en el sistema solar, compuesto por el grupo de astros que interactúan entre si, que es el que al fin y al cabo, actúa sobre nosotros (jerárquicamente), y de esta forma el que "más estrechamente" es maleable e influenciable.
Así comprobamos lo dicho en el artículo anterior, la magia obliga a calcular los movimientos de los astros, a predecir los momentos más favorables, como así también los lugares en los que este tiempo actúa con mayor intensidad, así también se precisan los efectos de los astros en nuestras operaciones, por lo que necesariamente el mago debe ser astrónomo. Este era el caso de los magos caldeos, y esta es la magia del profeta Daniel, instuido -como sus escritos lo revelan- en los colegios iniciáticos de Babilonia. Desconocida totalmente, aunque sospechada, esta astrología mágica ha sido llamada "astrología caldea" en la época alejandrina, así muchos en estos tiempos se proclamaron astrólogos caldeos, que les daba por convención un estatus de sabio, que les hacía notar conocimientos más allá de los que realmente poseían; la verdad es que los secretos iniciáticos de esta mágia permanecen ocultos, dados los rigurosos "votos de silencio" que los iniciádos prestaban a ellos.
Dicho lo relativo a los astros, comprobamos que en razón del "determinismo sidéreo" que la magia debía considerar para utilizar sus fuerzas, toma un carácter materialista, considerativo, como todo "sistema científico" debe ser. La magia es una ciencia.
Siendo una ciencia, podemos trazar una analogía para explicar un poco los distintos grados de conocimiento y aplicación de la magia, contamos con:
* Sabios: que han investigado, estudiado y puesto a punto las leyes de la magia.
* Profesores: que las han enseñado e incluso criticado, con el fin de rectificarlas, mediante los datos recogidos.
* Ingenieros: que, aprovechándose de las enseñanzas recibidas, y teniendo en cuenta las notas señaladas, han pensado en aplicar las leyes y han inventado en principio métodos, y después modos de aplicación.
* Especialistas: que, siguiendo los métodos y modos de aplicación, han pasado a la práctica y finalmente han podido codificar un determinado número de reglas, con frecuencia fáciles de seguir, sin saber las razones profundas que permitían a todo obrero hábil en la materia convertirse en un técnico.
Bajo diferentes denominaciones, unos y otros han existido ciertamente en la antiguedad. Por consiguiente, se debe decir que la magia tiene sus leyes, sus procedimientos, sus métodos y sus reglas prácticas.
Así la magia comprende dos partes, una teórica y una práctica.
1) La parte teórica toma necesariamente el aspecto de una metafísica, pero no puede se científicamente aceptada por el oyente más que a condición de corresponder a certezas que se desprendan de la realidad de los hechos; sin ellos perde todo carácter racionalista y ofrece un carácter "fideísta": se cree o no se cree. Pero como ciencia se trata más de saber que de creer.
2) La parte práctica posee un carácter experimental, por lo que pasa a ocupar un lugar primordial. En este sentido, los antiguos eran más prácticos de lo que se creía.
La operación mágica, estando hecha para obtener en todo caso un resultado cualquiera (concreto o abstracto), comporta necesariamente un objeto.
El objeto se concibe como "abstracto" cuando el resultado o el efecto buscado tiene un carácter "moral"; es decir, cuando el operador trata de conseguir manifestaciones intelectuales en otros (sea un ente individual o colectivo, poco importa para el razonamiento).
El objeto se llama "concreto" -lo que es el caso más ordinario- cuando el operador trata de conseguir un resultado "material" en un ser vivo o en una cosa inanimada.
El resultado "moral" tiene por objeto desarrollar o hacer nacer en otro tanto ideas como sentimientos de diversa "naturaleza".
El resultado "material" tiene por objeto constituir estados diferentes tanto en los organismos vivos como en la contextura de las cosas inanimadas. Estos estados pueden ser también de diversa "naturaleza".
De esto se concluye que la magia -y con mayor razón aquella modalidad que, por sucesivas deformacione, lleva el nombre de hechicería o brujería- se ejerce tanto en un "género benéfico" como en otro "maléfico".
En su género benéfico las ideas y sentimientos desarrollados o creados en otro, así como los estados constituidos en los organismos vivos o en la contextura de las cosas inanimadas, están orientados hacia el progreso o la mejoría.
En su género maléfico, las mimas ideas o sentimientos, así como dichos estados, se han orientado hacia la regresión y el desorden.
De esta forma, se llama comúnmente "magia blanca" a la que opera bajo dentro del género benéfico, y "magia negra" a aquella que lo hace en su género maléfico.
Se distinguen paralelamente fuerzas blancas y negras, aunque las fuerzas no sean, como ya he mencionado, por ellas mismas, ni benéficas ni maléficas, y solo el objeto buscado puede calificarse de tal para la moral y ética humana.
Condiciones relativas al operador:
Con el fin de apreciar la cualidad del operador en el momento de actuar, dos astros entran en principio en la cuenta: Marte y Mercurio. Siendo Marte la fuerza de la voluntad, y Mercurio, la fuerza de la comunicación fluídica. La energía volutaria de Marte puede modificarse desde la "nolondad" (es decir, cero) hasta la exacerbación (es decir, el máximo en la especie humana). Paralelamente, la comunión fluídica, aunque se reconoce como existente, es susceptible de modificaciones que van desde una espontaneidad, tan rara que puede ser única en el curso de una existencia, hasta una frecuencia tan grande que parezca constante.
Además, entre las reacciones de las fuerzas entre ellas, hay otras dos energías que no son las representadas por Marte y por Mercurio, y que deben ser examinadas aparte: son las del Sol y la Luna. La reacción del Sol sobre todos los planetas componentes de un plasma energético tiene por objeto reforzar o atenuar la "potencia" (mecánicamente hablando) de la fuerza que cada planeta representa. La reacción idéntica de la Luna tiene por efecto aumentar o disminuir la distribución de cada potencia previamente establecida por la reacción al Sol.
El dinamismo de Marte y Mercurio depende por lo tanto del Sol. Pero la posibilidad de "transformación en trabajo" de sus propias fuerzas vivas depende de la Luna. Es por esto por lo que se dice en ocaciones que la Luna, en su especie, caracterizaba, según sus relaciones con Mercurio, la evolución del operador. El coeficiente de evolución no es, sumando todo, más que una manifestación de las facultade de adaptación en general de cualquiera, y como consecuencia, aquí, adaptación a la magia en virtud de las posibilidades de comunicación fluídica.
Bueno, hasta aquí las consideraciones generales acerca de la energía, es algo que daría para tomos enteros, por lo que temo y mi resumen sea algo incompleto; sin embargo no es más que para despertar la avidez en los lectores.
Bibliografía (algunos textos han sido extraidos de estos libros):
"Filosofía oculta", 1531 Cornelio Agrippa
"Secretos y virtudes de las hierbas, piedras preciosas y los animales", 1500 Alberto el Grande
"Traité d´astrologie judiciaire (Tratado de Astrología judiciaria), 1902 Abel Haatan
"La force vitale", 1898 Dr. Baraduc
"Historia de la magia", s. XIX Christian
"L´astrologie grecque" (La astrología griega), 1899 Buché-Leclercq
"Die Psychometrie" (La Psicometría), 1891 L. Deinhart
"El dragón negro, tomado de antiguos grimorios", 1896 Anónimo
"Manual de Astrología", 1897 Formalhaut
"Tratado de las matemáticas celestes", 1551 Firmicus
"Amphitheatrum sapientiae aeternae" (Anfiteatro de la eterna sabiduría), 1609 Henri Kunrath
"Las ciencias Ocultas", contemporáneo, Etienne Ducret
"Los espejos mágicos", Sédir
"Las plantas mágicas", Sédir
"Formulario de Alta Magia", P.V. Piobb
"Los escritos de la cábala"
"Claves y Clavículas", varios autores
"El libro de los Signos"
Si es que leyeron hasta aquí, os agradezco, buena vida a todos y próspero destino...
El gran guerrero de Mazmaturia.
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