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Os envío el primer relato que me aventuro a escribir en toda mi vida.
Quiero que lo leáis y me remitáis todos los errores que encontréis, sed todo lo duros que creáis convenientes, siempre y cuando me deis algún consejo para solucionarlo. Esto es solo un prólogo de la historia, espero ir mejorando día a día. gracias anticipadas. Aquí el relato:
El viaje mas largo (Parte 1ª)
No se como salí de allí, pero el caso es que lo hice. Sé que no comprendéis que me pasa ni por que digo todo esto, pero creo que hoy por fin me siento con fuerzas para relatarlo.
Hace ya cuatro años de aquel día en que comencé mi viaje, creía que aquel día seria normal pero era el primer día de mi nueva vida.
Éramos una panda de cinco amigos que solía ponerse hasta el culo los fines de semana, después de lo cual se nos ocurrían retos estúpidos para divertirnos.
Pero un día fuimos demasiado lejos. No recuerdo quien propuso esa idea, pudo ser Dan, él más estúpido del grupo, aunque era él mas fuerte, y el jefe, llamado por todos el Vasco, tenia el pelo rojo y unos penetrantes ojos verdes que escrutaban tu mente siempre que te miraban. El Vasco nos dijo a todos que se había enterado de que en el viejo cementerio de Austwinch, la cripta de la familia Quílez quedaba abierta todas las noches ya que la vieja que había de cerrarla había muerto. Él tenía pensado quedarnos a pasar la noche en ella y, desgraciadamente, todos aceptamos.
Cuando llegue a mi casa, mi madre me pregunto que donde había estado y por que no había ido ayer al instituto. Pase de ella, y me dirigí a mi habitación. Recogí el saco de dormir y mi pijama.
Al salir le dije a mis padres que iba a pasar la noche en casa de Carlos. No preguntaron.
Ya reunidos en el punto de encuentro nos dirigimos hacia el viejo cementerio, después de “pillar” unas cervezas en el comercio más cercano. El cementerio se encontraba en las afueras de la ciudad, era un viejo cementerio que había sido abandonado hace tiempo y declarado en ruinas. Era gris, como todos los cementerios, el aire olía a cerrado y a devuelto, ese olor nauseabundo no fue suficiente para pararnos, estábamos decididos a entrar. El barro del suelo se agarraba a las suelas de mis zapatillas como un tigre agarra a su presa, cada vez se hacia más difícil caminar y el aire empezó a soplar mas fuerte, comenzó a lloviznar. Nos acercábamos a la cripta, cuando me encontré enfrente de ella note un fuerte dolor de cabeza, un sueño me andaba rondando la cabeza desde hacia varios días, pero al despertar no conseguía recordarlo.
La cripta era grande y parecía bastante antigua, ya que las piedras estaban muy desgastadas. La puerta era de hierro con muchos adornos, en la parte central se encontraban esas tiras de metal que se llevaban hace muchos años en los portales, estas llegaban hasta la parte más alta donde se entrecruzaban y entrelazaban. Encima de estas había un relieve de un dragón con las fauces abiertas y hombres gritando alrededor de ella. De repente un relámpago iluminó la fachada y vimos una cruz en la que se dejaba leer:
“Pertenece a los Quílez desde 1867, descansen en paz los aquí enterrados”
- Desde luego, esta noche no creo que tengan mucha paz.- Comento Laura.
No os he hablado de Laura, la chica más guapa del instituto, me atraía su cuerpo, pero he de decir que era bastante borde conmigo, así que no creía que yo ligaría con ella nunca.
Carlos se aventuro a abrir la puerta, nosotros le ayudamos, desde luego pesaba mas de lo que en principio parecía. Entramos y nos acomodamos en la cripta.
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