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Imaginaos un personaje mirando hacia un destino, centrado y transparente, un sendero libre de peligros y taras.
Allí, un débil hilo le hace tropezar... y comienza el conocimiento mútuo. A veces un hilo puede mover todo un destino.
En honor a una persona que bien lo merece. Va por tí M.C.A.
Estuve visitando el jardín de tus esperanzas,
nadie había derramando ya más sangre,
hasta que tu canto gimió entre las lanzas,
ocultando la pálida máscara del miedo.
Nadie dió sombra a tus míticas andanzas,
oímos el dulce melodrama de tus risas
raudas y sinceras desde sus inicios,
amparadas por la inocencia de un adiós,
moribundas ante la belleza de un Dios...
Inundas los iris en tus tristezas,
ritual de amor y de comprensión,
entierras el tesoro de la alegría...
inoculando a la vida tu amor,
aunando los misterios de la amistad,
urdiendo un olvido al latente dolor,
negando con inocencia fuegos y pesares.
Ansío la huella de tu despertar,
purifico cada hálito de tu persona,
encuentro dulzura y un tierno cantar,
rumores echados al viento para alentarnos.
Sueñas entre brotes élficos color ámbar,
ocasos apagados que alentan tus palabras,
nodos de luz que claman en tu hablar
abiertos a la oscuridad y a tus obras.
Estoy durmiendo a tu vera...
suspiro de emoción al sentir tu ironía,
pienso en la ambición que te venera.
Estoy despertando en mí...
con tu sabor y tu mirada;
intuyo cada sentir que evocas en tu nombre,
alzo la mirada hacia Venus, el príncipe carmesí
lontano símbolo de una amistad.
Como dijo un famoso personaje que siempre veneraré:
"Yo no creo en tí, ni creo en nadie ni en nada. Creo en mí, y en el camino que tengo que abordar en mi soledad. Soy un venerador de la palabra y un filósofo de mi mente. Soy un caminante solitario. Soy un ninja..."
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