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En esta batalla tuve mucha suerte, pero que mucha suerte...
Estaba yo, en Talabheim, mi tierra natal cuando oí la noticia de que una fuerza de orcos estaba invadiendo el imperio y un ejército se dirigía hacia mi provincia.
Y este fue el error que cometí. No hice el mas mínimo caso...
Esa misma noche un mensajero de Karl Franz, el emperador, vino a mi castillo. Dijo que los rumores eran ciertos y que el emperador mismo iba a venir a ayudarme con un ejército. En ese momento me puse en marcha y reuní todas las tropas que pude. Fué entonces cuando los orcos atacaron. Me veía yo, Conde Elector de Talabheim, con un regimiento de lanceros, otro de arcabuceros y un hechicero ante la gran masa de orcos liderados por un chaman. Los arcabuceros hicieron todo lo que pudieron pero no fué sufinciente. Las filas de los lanceros fueron aplastadas y mi hechicero murió con tres flechas clavadas en el pecho. Me encontraba yo solo con mi caballo de guerra ante todo el ejército cuando el chaman se me acercó. Se disponía a lancarme el mas poderoso de sus conjuros cuando... . Tuvo una disfunción y salió disparado hacia atras. El ejército de pielesverdes se quedo sorprendido. Y justo cuando iban a matarme presos de la furia apareció un muro de fuego entre ellos y yo. Karl Franz había venido en mi ayuda con un gran hechicero del saber del fuego. El nuevo ejército desmoralizó a los orcos que huyeron con su chaman. Y entonces una fuerza sobrenatural invadió mi cuerpo. Corrí como un poseso contra el chaman al cual corté la cabeza. Entonces todo el ejército de Karl Franz se abalanzó sobre los orcos. Como no, murieron todos. Pero yo sigo pensando que hubiera sido de mi si el chaman no hubiera sufrido la disfunción...
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