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Un intento de relacionar la Tierra Media con varios tipos de creencias antiguas.
Estaba ojeando los artículos de rol por enésima vez. Cada vez que pasaba por delante del artículo de El Mago sobre la creación de Eä, el mundo creado por Tolkien, algo me decía que había que leerlo. Ya lo he hecho. Está muy bien pensado, pero lo que me ha impactado más del artículo es la polémica que ha levantado en lo que respeta a la religión. De una manera totalmente objetiva, voy a intentar aclarar el tema. Acabo de terminar un trabajo sobre los orígenes del Señor de los Anillos, intentaré explicar lo que sé.
Tolkien tuvo una triste infáncia en la que sus dos padres ya descansaban en paz cuando él alcanzó los doce años. Tuvo que vivir toda su juventud en casa de su tía, y fué educado por un sacerdote, cosa que lo ató extremadamente al catolicismo. Por otro lado, las leyendas nórdicas le impactaron desde pequeño, y le apasionaban las lenguas de una manera tan asombrosa que a los doce años ya había configurado dos de lenguas élficas.
Cuando empezó a dar forma a Eä, Tolkien decidió mezclar estas dos influencias: Creó un mundo donde Eru (Ilúvatar) respresenta el Diós Supremo (A forma del diós del catolicismo), sin forma ni apariencia, pero omnipresente y todopoderoso; y los Valar, engendrados por Eru, que són él espejo de los dioses nórdicos, que al igual que todas las religiones politeístas indoeuropeas de la antiguedad, toman forma humana y tienen una cierta immortalidad. De ese modo Tolkien creó la Tierra Media a su gusto, y a la vez respetó su creencia en el diós cristiano.
Aun cabe añadir que la teoria de que los Valar son ángeles es muy buena, ya que, como en todas las religiones, en la Tierra Media también se da un ser maligno, Melkor, que es el más poderoso de los Valar hasta que cae en desgrácia por su ánsia de poder. De la misma manera, la religión católica nombra al Enemigo del Mundo a Satanás. Y Satanás fué el nombre que recibió Lucifer cuando fué desterrado del cielo, pues Lucifer fué un ángel que por su arrogáncia perdió su belleza.
Pero eso ya es meterse en demonología... y de eso ya tendremos tiempo de charlar otro día. Aprovecho para repetirlo: fantástico artículo Mago, cada vez me gusta más.
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