¡¡¡Cuidado con el master!!! |
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06-02-2003 10:53
Por: Kasty666
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En algunas ocasiones el master se reirá de ti todo lo que pueda y mas, pero... ¿Qué podemos hacer contra Dios?
Lo 1º que quiero decir es que esta fue una de mis primeras partidas, y que, por lo tanto, el master no fue a por nosotros para aniquilarnos, sino para divertirse.
La partida se baso en el universo de AD&D pero con algunos cambios hechos por el Master. Herramos solo 3 PJs sin experiencia.
El como nos reunimos en la aventura no tiene importancia, solo que teníamos que cruzar las montañas no sé para qué, y que en nuestro camino (antes de llegar a las montañitas), tuvimos que parar en un pueblo para recoger provisiones.
Era un pueblo normal, no muy grande, y con personas agradables. Pero tenían un miedo atroz a la oscuridad. Los PJs (un arquero, un ladrón y un espadachín) empezaron a investigar ese miedo y después de horas de ardua investigación, uno aldeano nos comentó algo sobre el castillo de la colina y la medianoche. Pero no se le entendió lo que decía debido a las prisas.
De investigación
Quedando una escasa hora para el anochecer (serian sobre las 21:00) decidimos armarnos e ir a investigar. Llegamos al castillo al anochecer y decidimos llamar a la puerta. Después de un par de llamadas nos abrió un tío bastante deforme (algo parecido a Quasimodo) y nos invitó a entrar.
La cosa se complica
Bueno. Todo nos pareció normal hasta el momento, exceptuando que en el castillo parecía que no vivía nadie. De repente el presunto mayordomo mordió al ladrón, y a partir de eso ya fue una cruenta batalla. Entre los tres lo descuartizamos pero el cabrón seguía vivo aunque le habíamos desmembrado y arrancado la cabeza. No dejó de hablar de sus amos y de lo que nos harían, así que decidimos ir a por ellos antes de que ellos fuesen a por nosotros.
La cacería
Recorrimos todo el castillo y finalmente decidimos ir al sótano donde nos encontramos con unos 15 ataúdes, por lo que dedujimos que era un antro de vampiros.
Con gran sangre fría, el arquero le quitó la punta a algunas de sus flechas para usarlas como estacas y el espadachín sacó su arma para cortar un par de cabezas. Conseguimos matar a tres de ellos sin que se despertasen, pero, de repente, escuchamos algo. El reloj. Doce campanadas. ¡MIERDA! Los vampiros se empezaron a levantar y nosotros empezamos a echar paras hacia el pueblo.
La huída
Cuando llegamos todas las casas estaban cerradas y las puertas y ventanas atrancadas. Buscamos la iglesia pero también estaba cerrada, aunque vimos como un aldeano aun estaba tapiando su casa. Fuimos corriendo para allá y nos metimos a empujones. El aldeano se metió en una trampilla en el suelo con su señora rodeados de ajos.
Ahora viene la gracia del Master.
Esta es la conversación del ladrón y el Master antes de la llegada de los vampiros al pueblo:
- ¿Que puedo hacer para que no me hagan nada los vampiros? -dijo el ladrón-
- No sé, hazte pasar por uno de ellos -dijo el Master
- Prefiero transformarme en un vampiro, pero sin tener que morir.
- ¡¿Qué?!
- ¿Cómo puedo hacer eso?!
- Pues no sé... Espera que piense... De acuerdo. Tienes que correr desnudo por la calle gritando "¡Soy un vampiro! Soy un vampiro!" y después de una hora gritando partirte los incisivos con una roca.
Pues sí. Una verdadera estupidez, pero aunque no lo creáis, así lo hizo. Mientras el arquero y yo (algo mas espabilados, creo) cogimos una cruz de mas o menos un metro de altura que había en la casa y la rodeamos de ajos. Yo, a parte, me metí ajos en los pantalones y camisa, me los restregué por todo el cuerpo y luego comí un par mas.
Al final empezamos a oír gritos en la noche y uno de ellos entro en la casa por la chimenea, pero al no poder acercarse por los ajos y la cruz, trató de tentarnos cambiando de formas y ofreciéndonos cosas, pero no cedimos.
A la mañana siguiente, el arquero y yo nos despertamos "abarriditos" pero vivos y fuimos hacia la calle. El Master me empezó a decir:
- Te sientes muy pesado
- Será del sueño
- Te sientes muy, muy pesado
- Será del cansancio
- Además notas que algo apesta y que la gente te mira
- Pues no sé. Me miro a ver si me noto algo extraño
- Después de mirarte tranquilamente en la calle, ves que llevas encima unos 20 Kg de ajos por todo tu cuerpo.
Claro el Master se descojonaba de la risa, y cuando preguntamos por el ladrón, le vimos aparecer desnudo por la calle con toda la boca sangrando y sin dientes gritando: ¡¡Soy un vampiro!!¡¡Soy un vampiro!!
Bueno gente. Esta es mi historia, y os aconsejo que no sigáis al pie de la letra todo lo que diga el Master si no queréis sufrir.
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