|
Pensad un poco y recapacitad, dungeon masters de todos los rincones del multiverso Dungeons & Dragons, porque los Pj's merecen un poco más de consideración.
Hace unos días recibí la noticia de que mi primer artículo sobre juegos de rol había sido publicado en ociojoven.com. Rápidamente lo abrí para ver si los dungeon masters estaban de acuerdo con mi postura, y me topé con que (aunque había algo de diversidad), la gran mayoría opinaba que no se deben jugar partidas con personajes de niveles altos.
Muchos de los comentarios que recibí no estaban de acuerdo con una supuesta forma de hacer progresar a los Pj's. Pero muchachos, yo en ningún momento propuse regalar nada a los Pj's. Tan sólo pensé que ya estaba harto de que mis Pj's se pasaran la vida diciendo que les agotaba lanzar siempre los mismos conjuros porque el juego se hacía muy monótono. Llegar a ser personajes de nivel 4 o 5 y abandonarlos al falso consuelo que yo, como DM les ofrecía, retirar su personaje y dejarlo establecido en el mundo de juego.
Bien, hace aproximadamente decidí empezar una campaña distinta. Una campaña en la que sería mucho más permisivo y tolerante, respetando los gustos de los Pj's y llegándoles a ofrecer verdadero poder, siempre que se lo merecieran. Bien. Hace algo más de un año que organizo sesiones de juego para esta mi mejor campaña todos los viernes de 4 a 10 de la tarde, y algunos sábados si los Pj's o yo mismo (porque creedme, disfruto de verdad con esta campaña) nos ponemos pesados para seguir al día siguiente el clímax de la sesión. No quiero ni contar que cada vez que tenemos vacaciones, nos hemos pasado varios días seguidos jugando toda la tarde e incluso a veces por la noche, y los Pj's tienen tan sólo nivel 9. Por eso no creo que vuestras críticas sobre mi excesivamente rápido sistema de experiencia y niveles sean acertadas.
Lo que quiero que entendáis no es tanto el hecho de el nivel en que se encuentren los Pj's, sino el grado de poder que pueden tener en el nivel que estén. No es lo mismo un mago de nivel 9 que un pícaro de nivel 9, puesto que el mago muy probablemente tendrá el doble de responsabilidades que el pícaro. En cualquier caso, lo que quiero expresar es que no se ha de tener miedo a la hora de repartir objetos mágicos, poder o influencia a un Pj cuando este lo merece, puesto que si no, éste se frustra. Lo digo por experiencia de otras campañas realizadas ya en segunda edición.
Yo dirijo una campaña con Pj's de nivel 9. El grupo está formado por 4 personajes que se movían bastante poco por el mundo de Krynn (el escenario de campaña que utilizo), pero que ahora empiezan a adquirir relevancia y a interesarse más por conocer todo el continente de Ansalon.
El primer integrante del grupo podríamos decir que es Darkovinna Wise Arched, una sacerdotisa de Gilean-discípula divina que consiguió un pegaso bebé en el nivel 4, que pos supuesto no creció hasta que ella alcanzó el nivel 6, que fue cuando consideré que se lo merecía. Tengo a la jugadora la mar de encantada con su personaje, y... ¿sabéis por qué?. Muy probablemente porque Darkovinna tiene un pegaso, y eso la hace distinta de cualquier otro personaje que ella haya llevado. Y por supuesto a mi no me cuesta mucho manejar a este Pj en mis aventuras, puesto que un pegaso no desequilibra un combate, como podríais pensar. Recordad que detectan bien y mal a voluntad, y siendo tan buenos, rara vez se acercan a sitios donde reine la maldad (que es donde el pegaso le va a hacer falta).
El segundo integrante podríamos decir que es Cataclinclinclinclanclanclonclon etc. jr., que es un gnomo ilusionista-mago de la alta hechicería.
|
 |