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La historia de tres aguerridos (y bobos) aventureros dispuestos a todo con tal de conseguir vengarse
Y bien, yo no participe en esta aventura, se puede decir que estuve nada más de oyente.
La cosa iba asi, los tres personajes (un clérigo humano, un guerrero elfo y un ladrón semielfo) se encontraban en un bosque persiguiendo a tres malvados villanos halflings (según los personajes) que habían puesto pies en polvorosa en cuanto los personajes trataron de convertirlos en carne molida.
Después de "seguir el rastro de los halflings" por un rato (en realidad vagabundearon sin rumbo fijo hasta que salieron del bosque) llegaron a una pequeña aldea donde el 70% de la población estaba conformada por halfings
La sorprendente y brillante mente deductiva del guerrero llego a la inteligente conclusión de que los halfings que perseguían debían de vivir en esa aldea y lo que es más, seguramente el alcalde era el líder de una maligna banda de criminales.
Decididos a erradicar el mal que amenazaba a la humanidad, los personajes (mediante espectaculares tiradas de diplomacia por parte del carsmático ladrón) lograron colarse en la casa del alcalde con la excusa de que tenían una audiencia. El guerrero inmediatamente se dirigió a la cocina donde engullo todo lo que encontró a su paso. Mientras tanto los otros dos recorrieron la casa en busca del alcalde, hasta que fueron interceptados por un guardia, que al ver la pinta de los personajes dedujo que se trataba de peligrosos criminales. El tal guardia convenció al ingenuo par de aventureros de que se metieran en la "sala de audiencias" (que por alguna razón extraña estaba en un frio y feo sótano) donde una generosa dosis de gas para dormir dejo a nuestros valientes héroes fuera de combate.
El intrepido guerrero, mientras tanto, fue arrestado por comerse la cena del alcalde y otros crímenes por el estilo y terminó encerrado en otro calabozo subterráneo, junto con un tipo extraño, gordo y feo.
Entre tanto los otros dos (el clérigo y el

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ladrón) fueron arrojados a un pozo, donde despertaron un poco desconcertados y aturdidos, para descubrir que contaban con la agradable compañía de una lagartija gigante que intento comerse al clérigo, mientras el ladrón se escondía en un rincón detrás de una piedra (valor ante todo, muchachos). Después que el clérigo consiguió a punta de mazazos convencer al bicho de que no era muy comestible, los dos se pusieron a buscar una salida del susodicho pozo; lamentablemente la única salida era un río subterráneo. Los intrépidos personajes se arrojaron al río con la esperanza de no ahogarse; muchos rounds mas tarde, el par de sujetos emergieron parcialemnte ahogados y completamente helados en medio de la nada.
Mientras tanto el guerrero (ese que habiamos dejado en un calabozo por comerse la cena) despues de tratar de salir del calabozo mediante tácticas estúpidas como romper los barrotes o convencer a los guardias de voltear a otro lado mientras les robaba las llaves y otras cosas por el estilo, consiguió mediante una técnicamente imposible tirada de suerte (era 1d4 menos tres contra un 1d20, o sea, tenia que sacar 4 en el d4 y 1 en el de 20, cosa que consiguió al primer intento , WOW!)descubrió que exactamente en su celda había un tunel excavado por un anterior ocupante de la misma que le permitió alcanzar la tan ansiada libertad.
¡LA VENGANZA!: Después de que los tres consiguieron volverse a reunir, llegaron a la conclusión de que todo había sido un plan del diabólico alcalde que quería deshacerse de los tres justicieros que llegaban para terminar con sus villanía (vaya imaginación , ¿no creen?) . Así que los tres decidieron hacerle pagar cara su osadía al malvado y pérfido alcalde.
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