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Hace ya mucho tiempo que no hablo de lo ocurrido aquella vez.
Hace ya mucho tiempo que no hablo de lo ocurrido aquella vez.
El silencio de la noche era solo interrumpido por el suave sonido de un piano antiguo pero bien conservado, las frías paredes resonoban con el armonioso ruido y aunque el castillo era grande, se lograba escuchar a cierta distancia.
Una mujer de tez pálida como la cera y cabellos ondulados lo tocaba melancolicamente, portaba un vestido antiguo, de esos que usaban las cortesanas para sus bailes.
Se detuvo al escuchar un ruido proveniente del otro extremo de la habitación, le parecio oír un sollozo. Se levanto y sonando sus zapatillas se acerco a una pintura en la cual una joven de tez morena clara sonreia alegre, una pintura vieja, tal vez de la época victoriana. La joven toco la pintura y sonrio melancolica... cuanto extrañaba a su familia, su nueva familia no era de amor, si no de lazos de sangre, hasta cierto punto forzados. Sus ojos azules trataron de soltar lagrimas pero para ella ya no era posible, pues su corazón se había detenido.
Cerro los ojos y trato de recordar aquella noche hace mucho tiempo...
La niña de la pintura, ahora en un vivo recuerdo, abrazaba a su madre feliz mientras jugaba en un jardín lleno de hermosas flores. Psarón los años y la niña se convirtio en una joven hermosa de ondulados cabellos, sus ojos, color del cielo, atraian a los cortesanos a pedirla en matrimonio pero ella, a sus 16 años se creia joven aún para aquellas cuestiones. Pero una mañana cuando miraba las flores escucho una convcersacion que cambiaria toda su vida, su madre la había dado en nupcias con un cortesano que sin duda era uno de los mas ricos, poseia un hermoso castillo en las orillas de un bosque conocido por su peligrosidad. La chica lloro desconsoladamente por varios días tratando de convenser a su madre de que la dejara vivir con ella mas tiempo, pero la frialdad y la ambision de la gente son más fuertes que el mismo amor. Y así la joven se casó con un hombre ya mayor y fue a vivir en su solitario castillo. Su único consuelo en aquellos días fríos y solitarios era aquel hermoso piano que con su música la lograba tranquilizar.
Una noche de luna nueva la chica tocaba el piano, esperando que en cualquier momento su esposo la llamara a su lecho, pero algo inesperado la hizo dejar de tocar de pronto. Un joven de una sobrenatural hermosura la observaba desde el balcón, llevaba una capa de bordes plateados y su rostro pálido dejaba ver una ternura hasta cierto punto amenazadora. Cuando la chica dejo de tocar el sonrio y con la voz dócil le pidio que siguiera tocando, que el había viajado hasta ahí para escucharla, tambien le dijo que todas las noches lograba escuchar el armonioso sonido que le alegraba su larga vida. La niña sin entender sigio tocando, algo sonrojada y coibida por tal hermoso espectador
Cuando dejo de tocar el hombre se acerco a ella y tomandola de las manos le dio un suave beso en la mejilla, y aunque sus labios eran fríos, se estremecio por tan atrevido contacto. Ella lo miro sin saber que decir y este la abrazo en un abrazo que cambiaria toda su vida... o no vida...
Han pasado muchos años y la joven hermosa regresa a su viejo hogar, tratando de volver a su anhelado pasado, pero sabiendo que es inutil, sale del castillo encontrandose con su fiel guardian de la noche, el jovén que aun le sonrie cada que la escucha tocar...
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