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Lo que más miedo da es lo desconocido. Pero más miedo da saber que lo que te cuentan ocurrió en un lugar que tú conoces.
Lo que más miedo da es lo desconocido. Pero más miedo da saber que lo que te cuentan ocurrió en un lugar que tú conoces.
Sobre la importancia de documentarse.
Recuerdo que una vez un amigo mío preguntó a otro, que más que conocer el mundo del rol estaba inmerso en él, sobre aquellos juegos que triunfaban realmente, los más vendidos.
La respuesta fue que todos aquellos que podían creerse, es decir, aquellos que podían sostenerse con una base de realidad. De modo que al jugador se le brindara la oportunidad de visitar sitios reales y/o participar en la historia (esto por lo general, siempre hay algún juego que se escapa). Vampiro se desarrolla en ciudades existentes, La Llamada de Cthulhu igual e incluyo aquellos que se basan en mitologías (que en el fondo El Señor de Los Anillos lo es, ya que es un hueco de la mitología Anglosajona que Tolkien quiso cubrir).
De modo que, teniendo este poder a nuestro alcance, y como master de La Llamada de Cthulhu, yo me pregunto a la vez que intento inculcar una pequeña sabiduría para aquellos que creen que lo saben todo.

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Módulos inacabados A veces me bajo módulos que más que para jugar, sirven para darte una idea para un nuevo módulo. Módulos que más que dártelo todo hecho y masticado te obligan a trabajar unas cuantas horas para atar mil cabos sueltos.
Módulos que se olvidan de las recompensas, módulos que dan por sabida las pequeñas anécdotas del comportamiento de los personajes no jugadores, módulos que no te dicen las habilidades ni características de los PNJs, módulos que se atreven a acabar (que una vez encontré) retando al lector a que acabe la historia que él se aburrió de escribir... y ya puestos... si tenemos juegos que podemos basar en hechos reales, ¿porqué no buscar una pequeña información adicional?
Una vez encontré una historia de vampiros en la que te dejaban encontrar un libro donde (que casualidad) te decían cómo había que acabar con los vampiros tal y como viene en el libro de reglas...
Si en la realidad decimos: “he visto un vampiro”, se reirán en nuestra cara. ¿Qué tal si la bajada de volumen de sangre en un cuerpo se debiera a anemia perniciosa (bajada de vitamina B12)?, o quizá, ¿falta de sal o el seccionamiento del hígado...? Eso sería buscar una base real. Luego, hacer que se pegue el susto de su vida viendo que existen los vampiros (en términos de juego).
Dedicando unas horas de búsqueda, incluso en el periódico podemos encontrar artículos que nos sirvan... desde alineaciones de cinco planetas, sectas satánicas, extraños meteoritos, dioses pintados en vasijas, reliquias perdidas como el Santo Grial, templos o catedrales reconstruidas como Notre Dame... incluso puede que en tu barrio exista alguna casa con una historia negra.
Acércate a la biblioteca para buscar en libros de psicología la forma de comportarse de ese PnJ que vio algo de lo que ya no podrá olvidarse jamás, ese libro de medicina para explicar los síntomas de una enfermedad, o quizá ese libro de entomología para que el comportamiento y forma de crecimiento de esos insectos sea creíble.
A veces la realidad supera a la ficción, y para escritores nóveles (que todos somos amateurs en esto) la descripción en un libro real llega a ser mejor que lo que a uno se le podría ocurrir... y sino, les invito a leer el primer capítulo del libro “Zona Caliente” (sobre el virus Ébola).
Partidas suicidas
Otra cosa que fácil de encontrar. Esas partidas suicidas... ¿para qué? La base del juego de rol es pasar un rato divertido, que sufran, sí, pero que tengan una posibilidad de sobrevivir.
Que incluso una vez jugué una partida donde el primer monstruo que nos apareció fue el Gran Cthulhu... así, de primeras, y lo dice alguien que ha “matado” gigantes, enormes sapos, un dragón, un grifo... Imagínense lo que es encontrarse directamente con el monstruo de final de pantalla y con un personaje recién salido del cascarón.
No nos olvidemos de preguntar a los jugadores sobre lo que querrían ver o vivir... que es a ellos a los que hay que mimar para que quieran jugar. No todo lo que nos guste a nosotros les gustará a ellos.
Así que, si eres un DJ, Guardián, Master o como quieras llamarte... deja que disfruten. Que mueren alguno o algunos, vale, pero nada de Misiones Imposibles... que esto no es la consola donde, a cada vez que avanzas, puedes salvar e incluso aprender dónde están las armas y los bichos malos.
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