La venganza del cazador (2ª parte) |
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24-05-2003 18:52
Por: Darth Cable
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En este capítulo Alexander aprenderá la historia de la gran guerra de mano de los dragones, y lo que sucedió después de ella. Continuarán su viaje más allá del mar, y allí les será revelada una ingrata sorpresa.
Alexander miró abajo a la tierra. Subido encima de la vigorosa espalda de Dracon, el mundo era pequeño y pasaba a una increíble velocidad, llevaban ya dos días de vuelo y no habían parado más que en un par de ocasiones para que el Alexander estirase un poco las piernas y descansase un poco del viaje.
Ya les faltaba poco para llegar a Northarth, y durante el trayecto el dragón le había contado el por qué de que los demonios pretendían invadir el mundo físico. En los tiempos en los que los hombres aún no vivían en ciudades, y no eran más que animales, estalló una guerra entre los dioses y el Señor del Abismo, el demonio Gorath. Sus demonios ataviados con negras armaduras y armados con poderosas armas infestaron el mundo de los seres mortales, anegando la tierra a cada paso que sus infernales servidores daban sobre el joven plano físico.
Cuando ya por fin todo parecía perdido los dioses enviaron a las criaturas más poderosas de las que disponían: los dragones alados. El contraataque de los enviados de los dioses fue letal para los demonios de Gorath, que fueron rechazados hasta la mismísima puerta por la que habían entrado en el mundo físico. Allí, el Señor del Abismo en persona salió de su reino intemporal montado sobre un corcel negro y se dispuso a presentar batalla; pero, cuando ya se preparaba para destruir a los dragones y terminar de arrasar el mundo, los dioses intervinieron en el lento fluir del tiempo.
Todas las esencias se detuvieron por unos instantes, el breve espacio de tiempo suficiente como para crear un humano, pero distinto de los pocos que quedaban; este estaba ataviado con una armadura de reluciente blanco, portaba un arco que despedía intensos rayos de luz, y sus ojos reflejaban el infinito. Esa fue la última intervención de los dioses, sin embargo y a pesar del esfuerzo, el destino de las tierras mortales aún no estaba decidido. Gorath vio al nuevo ser que acababa de llegar, su luz le dañaba los ojos y supo que los dioses lo habían enviado para acabar con él. Así pues, el imponente demonio cargó contra el enviado de los dioses, que se preparó para recibir el ataque tensando su refulgente arco. El guerrero soltó de repente y una flecha de inmensa luz cruzó el aire para finalmente impactar en el pecho del Señor del Abismo. El soberano de los infiernos comenzó a aullar de dolor, la flecha le había atravesado el corazón y poco a poco la herida lo arrancaba del mundo físico.
Gorath solo podía permanecer en las tierras mortales dentro de un cuerpo, y sin él lentamente desaparecería hasta extinguirse sino regresaba a sus dominios, el infierno. Y así acabó la batalla en la que se decidió el destino del mundo, las hordas de demonios se retiraron presos del pánico al oscuro lugar del que habían salido.
- ¿Crees que tardaremos mucho? - preguntó impaciente Alexander.
- No, ya falta poco. ¿Jamás has estado en Northarth?
- Estuve aquí hace muchos años. Antes de perder a mi familia. ¿Qué pretendes encontrar en esta parte del mundo?
- Un arma y un amigo.- contestó Dracon. - Ya hemos llegado, agárrate, voy a descender.
Alexander se agarró a una escama que sobresalía de la ancha y robusta espalda de su compañero alado. Dracon comenzó a descender suavemente, las corrientes de aire eran demasiado fuertes como para bajar a toda velocidad y que su pasajero se mantuviese firmemente cogido a su espalda. Cuando por fin tomaron tierra Alexander reconoció el paisaje que los rodeaba; altos y vigorosos pinos cubiertos de nieve, elevadas montañas recubiertas de un espeso manto blanco y un frío y gélido viento. Durante su juventud había vivido allí y en alguna ocasión pasaba horas por aquellos parajes; pero no entendía por qué Dracon había parado allí.
- En este lugar vive un viejo amigo. No tardará en llegar.
- ¿Un amigo?- preguntó extrañado Alexander.- Las aldeas más próximas están bastante lejos de aquí, nadie en su sano juicio tendría su casa por esta zona.
- No te impacientes, pronto le conocerás.- comentó tranquilamente el dragón.- Mira, ya está llegando.
Ambos miraron al cielo. A primera vista Alexander no distinguió nada, pero al fijarse con mayor detenimiento pudo observar una enorme figura que descendía hacia ellos. Al posarse sobre tierra se fijo en la bestia. Un enorme dragón casi tan grande como Dracon; las escamas que recubrían su cuerpo eran de un tono azulado, por eso no lo había visto al principio, los miró con sus brillantes ojos azules y les dijo:
- Hacía tiempo que no nos veíamos Dracon. ¿Al final lo encontraste, verdad?- preguntó el dragón al mismo tiempo que miraba al humano.
- Sí. Me costó algo de tiempo, pero lo encontré justo a tiempo, de haber tardado un poco más ahora estaría muerto. Un demonio mayor atacó.
- ¿Un demonio mayor? Imposible, él nos aseguró que la puerta estaría cerrada por toda la eternidad.- dijo con cierto tono de nerviosismo el dragón.
- Espera, antes de seguir creo que debería presentaros.- comentó Dracon, ya que lo último que se había oído había desconcertado al humano.- Este es Alexander, Galmaw. Él es el que nos ayudará.
- ¿Y en serio crees que esté humano es el único que puede ayudarnos? Sigo pensando que nosotros solos y los cíclopes nos bastamos para erradicar esta amenaza.
- Ya pensamos eso una vez, ¿recuerdas? Estuvimos a punto de ser destruidos por Gorath.- le respondió Dracon.
Galmaw miró con desprecio a Alexander. Los humanos habían hecho un gran daño a su raza y no confiaba en que uno de ellos fuese a salvar el mundo.
- Debemos contarte algo humano, Dracon no te ha contado la historia de este mundo en su totalidad.
- Es cierto Alexander. No te elegí solamente porque fueras fuerte, sino porque es tu destino.
- ¿Mi destino? ¿De qué estás hablando? - preguntó nervioso.
- Verás.-comenzó a decir Galmaw.-
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Hummm |
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29-04-2004 11:08 |
Hay veces que te repites un poco... El truco para que la gente no se de cuenta de ello es el siguiente:
Si tienes que repetir, usa sinónimos (pero comprensibles, vamos no le des al word y cojas el primero que veas, porque a veces confunden al lector, y no mola tener que estar leyendo con un diccionario al lado). Si se te acaban los sinónimos, utiliza varias palabras que vengan a explicar lo mismo; pero al menos en un párrafo (corto o en 4o5 líneas si es demasiado largo), no utilices la misma palabra
Otra cosa: Creo que deberías revisar el lenguaje utilizado por los dragones, es que me suena a aventurero, no a pj con siglos de experiencia y de sabiduría abrumadora
Por cierto, no te tomes esto como un insulto... sólo son críticas constructivas (espero que lo sean  )
Voy a seguir con la maratón de lectura de tu crónica
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