|
Aunque yo permanezco en la orilla mi alma se perdió en el mar...
No se cuánto tiempo llevo bajo el agua, rozando mi pecho en el tuyo...
La vida es eso que sucede en la superficie, pero en esta inmensidad azul yo no puedo oirla,...
Los unicos ecos que me llegan son los de esa tarde de mar en la que acabó todo lo que eras, y yo sigo buceando...
Aquí todo es frío, como tu cuerpo la última vez que pude tocarte, un profundo abismo helado que conserva fresca mi culpa... No entiendo porqué su peso no me ha dejado caer hasta el fondo, algo me empuja a seguir buceando...
Una mercenaria que recorre los océanos en busca de los tesoros desaparecidos a bordo de buques naufragados, pero con la absoluta certeza de que el tesoro que necesito encontrar nunca aparecerá...
La humedad me atraviesa el alma y acartona mis huesos, sin embargo se que este dolor no me matará, tiene un efecto tranquilizador porque es lo único que conozco desde entonces...
No te he perdido, es mucho más debastador que eso, acabaste en mis brazos, tus ojos se hicieron cristal, supe que ya nunca volverían a mirarme y las olas nos arrastraron en direcciones opuestas...
Ahora ya no queda ni siquiera el vaivén de la olas, existo sumergida en punto MUERTO,... como tú...
Ya no existes y eso no me ha dado las fuerzas suficientes como para desaparecer, sólo me ha convertido en agua y me ha obligado a bucear, y si no puedo hundirme, es así como debo existir.
|
 |