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El Demonio Rojo (3)


Relatos de Fantasía

30-05-2003 00:58
Por: Gandalf_Mithrandir

Lance y Lot van al Templo de Zorbom para recibir la ayuda del Maestro Lung y del Oráculo. Allí, Lance recibirá una gran, pero agradable sorpresa

Capítulo 3: El Templo de Zorbom


techLance y Lot van al Templo de Zorbom para recibir la ayuda del Maestro Lung Oráculo. Allí, Lance
Siguiendo el consejo de Lot, él y Lance se dirigieron hacia el norte, rumbo al Templo de Zorbom, uno de los santuarios más importantes de Nortia. Ambos guerreros habían estado caminando durante días con el fin de llegar a la gran construcción, ubicada en las cercanías de Itory, el pueblo natal de Lot. Allí podrían encontrar al Maestro Lung, el más grande Maestro de Nortia. Seguramente, él les podría ser de ayuda en la misión del joven Lance.
Cuando llegaron al Bosque Oscuro, un bosque donde la luz del sol apenas se veía debido a su espesura, y debido a que el día estaba llegando a su fin, Lot decidió que debían pasar la noche en Itory. Ya se ocuparían de llegar al templo por la mañana. Además, según el poderoso guerrero, no podían pasar demasiado tiempo en aquel lugar, pues Lot argumentó que los Túmulos Oscuros salían a la caída del Sol y que eran muy peligrosos. Los Túmulos Oscuros eran la leyenda local del pueblo, aunque de sobras conocida por otras regiones de Nortia, como Goelia, por ejemplo. Se trataba, según se decía, de unos monstruosos hombres-árboles que salían del interior de la floresta a la caída de la noche. De una altura descomunal, manejaban el fuego como lo hacían los dragones, pero su llama era mucho menos potente. Lance rió ante las supersticiones de su amigo, pero calló inmediatamente, ante la fiera mirada de Lot. Cuando el guerrero le dio la espalda, el joven volvió a sonreír. No se podía creer que un hombre como Lot, en apariencia inteligente, serio y fuerte, se creyese esas patrañas. En ese momento, un rugido atronador hizo enmudecer a ambos compañeros. Un árbol que tenían a su derecha se empezó a desquebrajar y a partir por la mitad, mientras que unas garras de madera emergían de su interior. Acto seguido, las zarpas, seguidas de unos robustos brazos, ensancharon la grieta del tronco y una cabeza monstruosa, de ojos malévolos y hambrientos, surgió de ella. Tenía una larga cabellera de hierba, y moho, y los colmillos, que se veían que eran ramas, parecían afilados y letales. Un musculoso torso, similar al tronco de un árbol, se presentaba bajo su cabeza.

Las robustas piernas que sostenían su cuerpo terminaban en garras afiladas como las que tenía en los brazos. La gigantesca altura del monstruo pronto acabó por llenar todo el árbol del que había surgido la criatura. Era un Túmulo Oscuro. Al parecer, la leyenda no era un simple cuento para asustar a los niños. Lance estaba a punto de exclamar aterrorizado, pero Lot, raudo como un rayo, le tapó la boca en el mismo instante en que el engendro pasaba sus ojos viciosos por la zona en que los dos guerreros se habían ocultado al verle surgir. Con mucho sigilo, ambos amigos se fueron deslizando por el húmedo y fresco suelo del bosque. Vieron con horror, que más Túmulos Oscuros salían de los árboles y empezaban a caminar en busca de nuevas víctimas, haciendo retumbar la tierra a cada paso. Poco a poco, Lance y Lot empezaron a vislumbrar los grandes portones de la muralla que rodeaba Itory. Ambos sonrieron aliviados, seguramente llegarían a la puerta antes de que alguno de los Túmulos Oscuros les viera siquiera. Pero se equivocaron. Uno de los monstruos volvió su horrenda cabeza en su dirección y, divisándolos, rugió con una potente voz para llamar a los demás. Cuando se vieron descubiertos, los dos compañeros se incorporaron de un salto y corrieron hacia la muralla. Sólo podrían salvarse si llegaban al pueblo. Pero los Túmulos Oscuros eran más rápidos que ellos y su enorme tamaño hacía que uno sólo de sus pasos equivaliese a diez pasos de los dos guerreros. Por suerte, al final Lance y Lot llegaron a la puerta de la muralla y llamaron con ansiedad. Oyeron una serie de cerraduras abriéndose del otro lado, y pronto los goznes de la puerta empezaron a rechinar. Cuando el portón giró hacia dentro, Lance y Lot saltaron con urgencia al interior del pueblo. El vigilante que lo había abierto vio acercarse a los Túmulos Oscuros y, lanzando un espantado grito, la cerró con precipitación. Lance y Lot respiraron aliviados, tirados en el suelo del pueblo.

-Te dije que los Túmulos Oscuros existían -dijo Lot, mirando con reproche a su compañero.

Lance lanzó un gruñido, se incorporó y ayudó al veterano guerrero a levantarse. La carrera los había dejado agotados, así que fueron inmediatamente en busca de una posada donde pasar la noche. Tendrían que ahorrar fuerzas para el día siguiente, pues necesitaban partir muy temprano por la mañana si querían llegar lo antes posible al Templo de Zorbom.
Mientras tanto, muy lejos de allí, se alzaba el castillo del Demonio Rojo, en un paraje desolador. El castillo, ensombrecido por una enorme nube negra de la que no paraban de surgir rayos, era feo y tenebroso, pero parecía haber sido una construcción de gran belleza y grandiosidad. El Demonio Rojo se encontraba en su interior, junto a sus dos consejeros, Zork y Sombra. El espía personal del Demonio Rojo le había comunicado que Lance ya se encontraba en Itory, y esto le había puesto de un humor de perros. Hacía tiempo que se había enterado que el joven guerrero seguía sus pasos para matarle y vengar la muerte de su padre. No era algo que le intimidase demasiado, pero se sentiría más seguro si su enemigo desapareciese de la faz de la Tierra.

-No hay problema -dijo una voz por detrás de sus dos consejeros. Un hombre que parecía por su físico parecía pertenecer al Templo de Seth apareció detrás de Sombra. Era Eric -. Podemos enviar allí una legión de demonios.

Eric había estado vagando de un sitio para el otro, maldiciendo el nombre de Lance. Y así, andando, llegó hasta un reino oscuro que le heló la sangre en las venas. El cielo era negro como la noche, aunque a esa hora debería de ser día. La hierba era de un verde negruzco, como corrompida. Pero lo más tétrico era que sobre, que le resultaba familiar, había una enorme nube negra de la que no cesaban de surgir rayos. Era una tormenta perpetua. En ese momento, vio justo delante de él a Zork, que le miraba con intensidad. Eric apretó los dientes con furia y agarró la empuñadura de su espada, pero Zork se limitó a sonreír, y dijo:

-No temas, no quiero hacerte daño.
-¡Eso no me importa! -gritó Eric-, ¡tú mataste a mi padre!
-No me guardes rencor -había dicho Zork-, después de todo, vosotros me atacasteis. Pero no hablemos más de eso, quiero hacerte un trato.
-¿Qué clase de trato? -preguntó Eric.
-Quiero que te unas a nosotros -respondió el demonio-. A cambio, te podrás vengar de Lance, y se lo mucho que le odias.

Eric se lo pensó durante un rato, pero después sonrió y estrechó la enguantada mano de Zork. Ahora se encontraba a la izquierda de Sombra, un misterioso personaje que no se sabía muy bien de dónde procedía. Llevaba una larga túnica negra con una capucha que le cubría la cabeza, aunque su rostro era fácilmente identificable. Era una cara humana, pero en la frente tenía incrustada una gema roja. El Demonio Rojo miró furioso a Eric y le dijo:

-¡No! Itory está fuera de mi poder. Los guerreros de Lood están desperdigados por casi toda Nortia, ¡y ése es uno de los lugares!
-Espere un momento -dijo Zork, pensativamente.
-¿Qué estás pensado? -preguntó el Demonio Rojo.
-Estoy pensando que es lo mismo lo que les pueda decir el Maestro Lung -contestó su subordinado-, no nos van a poder detener.
-Sí, tienes razón. No importa la ayuda que consigan, porque al final los acabaré aplastando como a moscas.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Lo mismo que los anteriores.
04-07-2004 05:02
Muy bueno. Este relato es de esos que no te sultan y siempre quieres seguir leyendo. Muy bien escrito.

Lo único que me pareció un poco antipático fue el "Mientras tanto...". Creo que la redacción ganaría mucho si dejas de usar esa frase para describir un hecho que se desarrolla en otro lugar, en el mismo instante. No es necesario.

De resto, muy bueno.

   RE: Lo mismo que los anteriores.
21-07-2004 13:04
Gracias por opinar. Es una manía que tengo yo lo del mientras tanto. A ver si lo consigo sacar.
Un saludo



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