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Fé de errata. En el capítulo I puse que había 8 dioses, pero me equivoqué. Eran diez dioses
Capítulo II: Los cambios de los Dioses
Diez fueron los Dioses que descendieron a la Tierra, cinco por parte del Orden y cinco por parte del Caos. Los Dioses del Orden eran La Gran Bestia, Erioss, Tinia, Zorbom y Seth, mientras que los del Caos eran Harssom, Armadon, Volcano, Emoro y Trueno. También descendió Neptar, Señor de las Serpientes, pero no era un Dios. En realidad, se trataba de un ser superior a ellos.
Cuando las diez divinidades llegaron al planeta, vieron desilusionados que allí sólo había dos enormes continentes de roca, separados por un profundo aunque muerto océano. Tendrían que trabajar mucho si querían que en un paraje como ése surgiera la vida.
El primero en reaccionar fue Harssom. El poderoso Dios del Caos alzó al cielo sus robustos brazos con los puños cerrados y provocó un terrible terremoto que permitió a las aguas del océano penetrar en los dos continentes, apareciendo ríos y lagos. Viendo su impecable trabajo, la poderosa divinidad se rascó su cabeza pelada e hizo brillar la joya incrustada en su frente. Seth, Dios del Orden del elemento Tierra, gracias a sus Guantes de Poder y a su gran velocidad, recorrió rápidamente los dos continentes, golpeando las rocas y desmenuzándolas hasta convertirlas en tierra y arena. Erioss era el Dios del Orden del Fuego, pero tenía mas poderos ajenos a este elemento. Por eso, cuando alzó la mano derecha, el cielo se inundó de pequeñas semillas que iban cayendo lentamente a la tierra. Entonces, la Diosa del Orden Tinia, que controlaba el Aire, invocó una suave brisa que desperdigó las semillas por los dos continentes y las regó con sus vivificantes lágrimas. Casi en ese mismo instante, gran multitud de plantas nacieron en el planeta, dando una coloración verdosa al planeta. Sin embargo, hubo determinadas zonas que quedaron sin recibir esta vegetación, apareciendo grandes y calurosos desiertos, como el desierto de Kelbo.
Entonces Zorbom, Dios del Orden del Agua, recogió algunas de estas semillas que habían caído sobre duras rocas y las distribuyó por ríos y lagos, y también vertió algunas en el gran océano, apareciendo, multitud de algas y otras plantas acuáticas. Al ver lo positivo de su obra, Zorbom alzó su hermosa cabeza y saltó hacia el agua, ondeando al viento su cabello algoso. De su propio cuerpo brotaron pequeños huevos que eclosionaron con rapidez, dando lugar a pequeños animales acuáticos. Emoro, que también controlaba el Agua, pero del lado del Caos, provocó pequeñas tormentas marinas y enormes remolinos en el vasto océano, y a él se deben los animales carnívoros de las aguas.
Armadon y Volcano solían cooperar en sus acciones. Por eso, cuando el primero, que era Dios del Caos del elemento Tierra, moldeó el terreno creando enormes montañas con su caparazón rocoso, permitió que Volcano derritiese el interior de algunas de ellas, dando lugar a humeantes volcanes. Erioss se fijó en que el Dios del Caos del Fuego había creado demasiados cráteres, así que decidió calmar las llamas y la lava de algunos de ellos.
Por último, Trueno provocó grandes huracanes y tormentas eléctricas que recorrieron los dos continentes. Poco a poco, el mundo fue tomando forma y los Dioses estaban satisfechos.
Después de terminar sus tareas, las diez deidades contemplaron su obra y se alegraron de lo bien que les había quedado. Pronto, la vida surgió en el planeta y se empezó a propagar, llamando especialmente la atención los grandes Simios Dorados, los antepasados de las tres grandes razas: Elfos, enanos y hombres. Neptar se apareció ante las diez divinidades y, tras observar el gran trabajo, habló con siseos a los Dioses.
-Excelente trabajo -dijo-. Nuestro señor Färnmil está muy orgulloso de vosotros. Según me ha comunicado, debéis instalaros en el continente occidental, al que llamaréis Nethuns. El oriental se llamará Nortia, y estará poblado por las nuevas especies que han surgido y que surgirán.
Tras estas palabras, Neptar alzó su cabeza de serpiente y desapareció. Ahora tenían otra tarea. Debían de trabajar en Nethuns y adaptarlo a sus necesidades.
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