|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Artículos |  Batallitas |  Opinión |  Guía del Rol |  Juegos de Rol |  Módulos |  Análisis |  El Saco de Dados |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Rol

la viajera 1 (cap. 4 y 5)


Relatos

30-05-2003 21:41
Por: Neo-Erinia "L"

Continúa la descabellada historia de la loca portadora de lanza de Ouroboros (un arma anterior a los dioses y capaz de destruir los tres mundos-esferas que forman el universo en un abrir y cerrar de ojos) Laria -conocida como la Viajera- y de la misión que le han impuesto los Supremos.. Pero justo antes de llegar a la primera atalaya una nueva orden cambiará por completo su misión. Comienzan las intrigas y siguen los disparates. (2 capítulos juntos!!!!)


techContinúa la descabellada historia de loca portadora lanza Ouroboros (un arma anterior a los dio
RECORDATORIO PERSONAJES (la historia es caótica, lo vais a necesitar. Si quereis imágenes de los personajes pedírlas y si hay algo q no os guste -a parte de q hay muchos personajes y de q están como cabras- decidme qué.
Laria: la loca, destructiva e inconsciente a portadora de Ouroboros, capaz de dividirse en dos seres totalmente diferentes y convertirse en gato cuando se enfada. Los guardianes de la lanza :Artrus, siempre tan muerto de hambre y Art, siempre tan puro e inocente. Orión, un pervertido total que va teràs de la Viajera. Myduru, la histerica, compulsiva y consentida Princesa de Nox, hermana de la Viajera. Irina, la futura hija de la Viajera (una criaja hiperactiva y con complejo de Electra que ya no puede volver a su época) Hel: hechicera de cabellos plateados, amiga de la hermana de la viajera (sí, bueno, Hel siempre ha sido la más eficaz del grupo), Trape , mascota de la princesa Myduru y conejo neurótico de color gris al que le vuelven loco las galletas. Athenea, una bola de plumas desgraciada que no para de rebotar y rebotar y rebotar.. y bueno, en fin, dejémoslo.

+++

Cap. 4: Investigaciones
Laria se despertó en mitad de la noche y puesto que el refugio donde descansaban era totalmente seguro, nadie había montado guardia. Mejor. Eso le facilitaría las cosas.
Sigilosamente, se vistió y salió de la cueva. Bajó hacia el lugar donde momentos antes se había llevado a cabo el combate y miró a su alrededor. Theia no era la única luna, sino que a su lado había aparecido Alhena y su luz verdosa iluminaba a los árboles de la selva, dándoles vida propia.
Laria se llenó los pulmones de aire. Le gustaba el aroma de la noche, momento en el que la mayoría de las flores de Naig’ha envolvían el ambiente con su dulce fragancia. Comprobando que ninguno de sus compañeros se hubiera desvelado y que no hubiera ninguna amenaza a su alrededor, Laria miró al cielo nocturno e invocó a su lanza.
<< Me alegro de que vuelvas a ser tú misma.>> le dijo cuando apareció entre sus manos. La luz cálida de Ouroboros, advirtió a Laria un pequeño detalle que hasta ahora no había notado. Esa noche era mucho más fría que las anteriores.
Con la lanza junto a ella, la Viajera formuló un hechizo de transporte, proyectando mentalmente la imagen de su nuevo destino.
<< Llévame allí>> -susurró.
Un círculo de luz apareció a su alrededor y medio segundo más tarde, desapareció.


- La verdad es que no sé de qué se preocupaba Myduru- confesó Alain mientras miraba al exterior por la ventana de la biblioteca con sus ojos grisáceos-. Las luchas y las disputas entre los diferentes pueblos y especies de Naig’ha han desaparecido. Son tiempos de calma y prosperidad. Todo cuanto podíamos hacer aquí, ya lo ha tenido que hacer ella –apartando la mirada, Alain suspiró-. ¿Por qué no me han dejado ir con ellas?
Orión se estaba haciendo la misma pregunta pero él, a diferencia del joven dragón azul, ya sabía la respuesta. Y mientras contemplaba estupefacto el crepitar de las llamas en la chimenea con, el hechicero habló con una voz tranquila y poco usual en él. Valía la pena quitarse la máscara por un momento.
- Nuestro deber es mantener una imagen de seguridad. Si nos marcháramos, se crearía una fuerte inestabilidad, por no decir un vacío de poder. Con el mero hecho de estar aquí, impedimos que estallen posibles rebeliones, como las que se producían antes de que llegara la Princesa. Aunque no lo parezca, controlamos la situación. La población está al corriente de los viajes y sacan a la luz las antiguas leyendas de las cuatro lunas y las vigías. Leyendas que son anteriores a la Era de la Discordia, cuando Shicksal, el Dios del Destino, apenas tenía algún poder y los dioses coexistían en armonía. Y la peor de ellas es la de Destrucción Absoluta. La gente está inquieta, nerviosa. Al estar aquí les damos la falsa ilusión de control. Tenemos que mantener las apariencias.
Alain, completamente sorprendido, se sentó en una silla cerca de Orión. Cuando éste dejó de observar el fuego y contempló la expresión de su compañero, sonrió.
- De vez en cuando tengo la mala costumbre de dejar a un lado mis obsesiones y delirios y hablar seriamente. Sorprendido ¿verdad? Lo sé. ¿Cómo un tío tan loco y depravado como yo puede decir algo tan lógico? ¡Si sólo es un perturbado mental! Lo siento. Nadie es perfecto.
Alain miró con suspicacia al humano de corto cabello despeinado y ojos de un verde ambarino. Era el ser más raro que había visto... después de la bola de plumas rebotadora: Athenea. Y de Trape, claro. Y de Laria Y de... bueno, era uno de los más raros y suerte que no era tan inaguantable como Sergi, el hechicero negro por el que la Princesa parecía sentir cierto...“afecto”. Aún no estaba plenamente seguro de poder confiar plenamente en él... pero lo que había dicho antes...
- ¿Cómo sabes lo de las leyendas?- preguntó mientras se pasaba una mano por su ondulada y despeinada media melena castaña.
- Bueno, hay algo sobre esas leyendas en los llamados libros Negros, pero son algo difíciles de encontrar. La mayoría fueron destruidos hace años pero puede que aún quede algún ejemplar suelto por ahí.
- Si fueron destruidos, ¿cómo lo sabes?- repitió el joven dragón.
-Contactos, amigo mío. – Orión se levantó y le dio unas palmaditas a la espalda a su compañero-. Deberías salir de los muros de este castillo alguna noche y recorrer los bares de las calles de mala muerte. Puede que te sorprendas de lo que tus oídos llegan a escuchar.
- ¿Los mismos a los que acudes desde que la Viajera se fue sin ti?
Orión apretó las mandíbulas y entrecerró los ojos. Las mechas rubias de su cabello adquirieron un matiz plateado durante unos breves instantes. Enfadándose no conseguiría nada. Laria ya se lo había dicho, pero él aún se mostraba reticente a creerla. A pesar suyo, sabía que tenía razón. La verdad sólo causaba problemas y desconfianza. Los mismos Dioses lo habían afirmado. “Mantened las apariencias”. Era hora de volver a llevar la máscara.
- Sí, esos mismos –dijo en su tono habitual- Te lo pasarías verdaderamente bien si no fueses tan... ¿cómo decírtelo de una forma suave? Tan con como Art, tan descafeinadamente aburrido.
Alain observó con curiosidad a Orión. Su voz, sus gestos... Había vuelto a ser el de antes. ¿Por qué? Mirando con más detenimiento cada uno de sus movimientos, el joven dragón azul decidió que aquello carecía de importancia. Orión estaba loco.
- Me voy a dormir. Mañana intentaré buscar algo de información sobre esos libros que dices. Esas leyendas pueden que sean rumores pero puede que... ¡Orión! ¿Se puede saber que estás haciendo subido a la mesa?
Orión movía la cabeza hacia delante y hacia atrás a un ritmo frenético, mientras daba saltos, cantaba y hacía ver que sostenía algo en las manos. Al oír la pregunta, paró en seco.
- ¿Qué no lo ves? Toco la guitarra eléctrica. –Tras decir esto, volvió a lo suyo.
Alain suspiró mientras se pasaba las manos por su ondulado cabello.
- ¿Podías encargarte de...
- ¿Del trabajo sucio?
- ...de investigar sobre esos rumores de las calles?
- ¿Por qué tendría que hacerlo?¿ Por amor al arte?
Alain lo miró con desagrado. Aquel humano no era tan irritable como Sergi pero...
- Lo haré- contestó Orión de repente al captar ese último pensamiento- De todas formas iba a ir.
- No hagas mucho ruido ¿quieres? – pidió Alain mientras salía de la biblioteca y cerraba la puerta tras él.


Cuando se fue, Orión paró de hacer el idiota.
- Demasiado inocente. Igual que Art. La mayoría de los dragones sois demasiado inocentes. Por eso se extinguió vuestra especie en Laer.
Con un suspiro acompañado de un movimiento de cabeza, se dio la vuelta y lanzó un hechizo para materializarse en su habitación.
El espacio a su alrededor se deformó y desapareció, ¿o era realmente él quien se desvanecía? Era algo que siempre lo había intrigado pero que olvidó cuando las paredes y muebles de su habitación aparecieron a su alrededor. Todo hubiese estado en su sitio a no ser por una sombra que estaba apoyada en un rincón, observándolo.
- ¿Laria? ¿Qué haces tú aquí?
Algo mareado, Orión se tambaleó pero la Viajera le sujetó con fuerza.
- ¿Necesito algún motivo para venir? Simplemente quería venir y que me hicieras compañía.
- ¿Va todo bien? –preguntó Orión algo mejor.
- Como siempre. Ni siquiera saben que estoy aquí. Son demasiado... inocentes y en cambio yo... Si me conocieran de verdad, quiero decir, realmente, dudo que quisieran viajar conmigo. Aunque eso ya lo hacen.
Y a ti ¿cómo te ha ido con Alain?
- Tenías razón. Aunque hay algo que no entiendo –confesó él ya recuperado- ¿porqué me toco ser a mí el depravado? Mírate. Tú eres la loca de turno con impulsos violentos. ¿Por qué tengo que ser yo el pervertido? ¿Es que no había ningún otro papel mejor que pudiera interpretar?
Orión, sin darse cuenta, fue subiendo el tono de voz.
Laria se maldijo por no haber escuchado antes unos pasos que se acercaban a la habitación. Mientras su interlocutor seguía lamentándose por su propio personaje, Laria, con Ouroboros en su mano izquierda, lanzó rápidamente un conjuro de ilusión sobre ella misma.
En un segundo, su media melena castaña y rojiza, se convirtió en una larga y rizada cabellera rubia. Los calidoscópicos ojos –verdes, azules y ambarinos- se volvieron de un marrón claro, sus pechos se hicieron algo más voluptuosos y su ropa se transformó en un vestido rojo con un generoso escote. Ouroboros, por su parte, desapareció para que el visitante no descubriera a la Portadora.
Orión, extrañado por el súbito cambio se acercó más a la Viajera.
- ¿Pero qué?...
- No hay tiempo para eso.
Laria comenzó a desabrocharle la camisa a Orión, pero como ésta parecía resistirse, la rompió. Mientras tanto, empujó a su acompañante a la cama, se colocó encima suyo y empezó a besarle apasionadamente.
Orión no entendía que pasaba, pero con la lengua de Laria invadiendo su boca y sus manos recorriéndole el cuerpo, tampoco estaba en situación de preguntar. Sopesando que este tipo de cosas pasaban una o dos veces en la vida, se limitó a no hacer nada.
Segundos después, alguien abrió la puerta y entró en la habitación.
-¿Se puede saber a qué viene tanto parloteo? ¿Es que no me dejas ni...
Alain, que desde la otra habitación de enfrente había oído como Orión comenzaba a hablar cada vez más fuerte y pensando que volvía a hablar con los muebles –sin comentarios-, había ido allí a decirle que se callara. Cuando entró y le vio en la cama con aquella rubia despampanante, enmudeció de golpe y la mujer se apartó lo suficiente para que Orión pudiera incorporarse y dar explicaciones.
- Verás, es que estaba... hummm...
- ¿Ocupado? ¿Es que nunca pierdes el tiempo?- le contestó Alain.
- No. Estoy investigando...
- Mejor dicho, te están investigando- puntualizó mientras miraba de reojo a la mujer del vestido rojo. No la había visto nunca, pero había algo en ella que le resultaba familiar...
<< La visión de un dragón es diferente de la humana. Como no se vaya pronto, acabará por descubrirme -pensó Laria- He de intervenir>>
Acercándose más a Orión, puso cara de ofendida.
- Cariño, cuando me has traído hasta aquí me dijiste que sería una fiesta privada y no un trío –la última palabra fue acompañada de una inclinación de cabeza hacia donde se encontraba Alain.
- No te preocupes, amor mío, mi amigo ya se iba, ¿VERDAD?
Alain frunció el entrecejo con desaprobación.
- Disfrutad de vuestras investigaciones y, Orión, no grites tanto ruido. Sólo se te escucha a ti en todo el castillo.
Dicho esto, Alain cerró la puerta y volvió a su habitación.
La falsa ilusión de la chica rubia se desvaneció, Laria volvió a adoptar su cuerpo de siempre y por tanto, se quitó de encima de Orión.
-No me digas que porque ya no esté aquí Alain ya no hay ningún motivo para que continuemos...
- Si hubiera querido acostarme contigo, no hubiese perdido ni cinco minutos de cháchara escuchando tus penas.
- Penas que, por cierto, se ven acrecentadas. Ahora, no sólo soy un loco pervertido, también un escandaloso. Gracias. Y gracias por romperme mi camisa preferida.
- Eres el salido de turno porque interpretas con gran facilidad este papel, tienes miles de camisas y además, no has hecho nada para impedir que te la rompiera. Es más, lo pedías a gritos.
Laria se recostó en la cama. Parecía preocupada.
- ¿Qué te pasa? ¿Te has vuelto a pelear con Art o algo?
- ¿El imbécil? No... no ha tenido nada que ver. Al contrario, me estoy planteando la posibilidad de SOLUCIONAR las cosas con él.
- ¿Entonces? - Orión se tumbó a su lado y apoyó su cabeza en la de ella.
- Es sólo que... ¡Bah! ¿Para qué voy a molestarme en contártelo si después no lo entenderías? Además no es asunto tu...
- Como prefieras... –susurró Orión.
Orión acarició los cabellos de la Viajera, apartándolos de rostro y se dio cuenta de que la piel de Laria estaba ardiendo. Rápidamente se incorporó. Laria tenía los ojos vidriosos, muy abiertos. Sus pupilas habían desaparecido, tenía fiebre y apenas respiraba.
Alarmado, comenzó a darle unos golpecitos en las mejillas para que se despertara.
-¡Laria! ¡Despierta! ¡Vamos reacciona! ¡No puedes quedarte semanas otra vez así! ¡Despierta! ¡Laria!
Orión comenzó a sacudirla de lado a lado. Estaba en trance y Ouroboros ni siquiera estaba allí. Tenía que ser cosa de los Dioses.


La Viajera se sobresaltó al encontrarse, de repente, en un plano diferente al suyo, lleno de colores tan etéreos y extraños, pero su sorpresa fue mayor cuando vio que estaba ante Némesis -la Creadora del Caos, Señora del Sistema y diosa de la magia- y Asherah -la diosa de la Vida y de la Muerte.
Rápidamente, hizo una reverencia.
- Mis señoras.
- Laria –comenzó Némesis- no podemos permitir que en este ciclo Ouroboros sea destruida.
<< ¿En este ciclo?>>
- Pero yo creía que... el Consejo dijo que...
- Se está librando una batalla interna entre los Dioses, Viajera – explicó Asherah con una urgencia y preocupación poco usuales en su suave voz- La partida que se juega esta vez es por desgaste. Verás, Ouroboros no puede destruirse...
- Pero sí que se puede hacer desaparecer su forma corporal. De esta forma, su esencia no puede intervenir en este plano- los llameantes ojos de Némesis estaban fijos en ella-. Es cierto que se ha convertido en una amenaza. Shicksal lo sabe y temeroso como está de que Ouroboros le encierre o le destruya, quiere librarse de ella. Por eso ha convencido a Kosmos y a Ryu de que es estrictamente necesario destruirla.
- Si Ouroboros es tan poderosa es gracias a su Portadora, con la que comparte su esencia. Destruyendo su forma material, la Portadora ya no es una amenaza y puede ser destruida. Y sin su Portadora, Ouroboros no puede retornar a este plano.- Asherah suspiró-. Hemos tardado demasiado tiempo encontrar a alguien cuya esencia fuera compatible con la de Ouroboros. Ni siquiera la de Irina, lo es.
- En este ciclo, Ouroboros y tú sois piezas clave de una partida de juego. Ninguna de las dos debe ser destruida.
Némesis hizo una pausa. En un momento, la perspectiva que Laria tenía sobre su viaje cambió totalmente. Si no tenía que destruir a Ouroboros ¿por qué estaban dando vueltas por todo el continente como idiotas? ¿Por qué Ryu y Kosmos se habían dejado engañar por el Señor del Destino? ¿Y qué diantre era aquello del ciclo?
- Contestaremos tus preguntas Viajera, pero de una en una. Nada debe salir de aquí.
Laria asintió en silencio ¿A quién iba a contárselo? Sus compañeros no la creerían. Pensarían que es un truco para huir de la misión.
Némesis prosiguió.
- Ryu y Kosmos se han dejado llevar por Shicksal por que los dos conocen cuál es la esencia de tu arma y por eso la temen. Aunque elos sólo tienen conciencia de una parte, no de la totalidad del conjunto. Sí, sé que tú no sabes nada al respecto pero esto es algo que debes descubrir en este viaje.
Antes de que Laria pudiera formular la pregunta mentalmente, Asherah la respondió.
- No podemos decírtelo. Ouroboros quiere que lo descubras tú misma. <> añadió para sí misma la diosa.
- ¿Cómo? –se aventuró a preguntar en voz alta.
- Cuatro atalayas. Cuatro espíritus. Cuatro puntos cardinales. Cuatro elementos. Cuatro lunas. Cuatro vigías. Una única leyenda. ¿No te parecen demasiadas coincidencias?
Laria arqueó una ceja. No se había planteado las cosas desde esa perspectiva... lo cierto era que ni siquiera sabía que existiera una leyenda...
-Viajera –intervino Némesis-, no podemos permanecer en este plano mucho tiempo más sin levantar sospechas del resto de nuestros Hermanos. ¿Lo has entendido todo? ¿Tienes alguna pregunta más? ¿Podemos contar contigo?
- Sí, mi Seño... mis Señoras. Debo descubrir la esencia de Ouroboros que, al parecer es compatible a la mía. No, Diosas Supremas, no tengo más preguntas. Mi corazón y mi lealtad están de vuestro lado, Excelencias. Soy vuestra fiel servidora, capaz de arrojarse al vacío en vuestro nombre sin pensárselo dos veces.
Aquella comparación sorprendió a las Diosas, que intercambiaron miradas de desconcierto.
- Ten en cuenta tus palabras, Viajera- contestó Némesis con una débil sonrisa-, puede que te sean útiles en el futuro.


Laria respiró de nuevo, cinco minutos después de que Orión dejara de sacudirla. El aire llenó sus pulmones y la reconfortó. Era agradable estar de vuelta al plano mortal.
Orión, a su lado, la miraba aliviado.
- ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado?
- Estoy bien gracias. Por lo que refiere a la segunda pregunta, es algo que a ti no te incumbe. Ni una palabra de lo ocurrido, ¿entendido?
Orión asintió con la cabeza, preocupado esta vez. Laria se levantó y abrió las ventanas. Tres lunas brillaban por la noche: la almendrada Theia en cuarto creciente, la verdosa y pequeña Alhena, en plenilunio, y la ardiente Tharsis, la más grande de las cuatro, la única que nunca había completado su ciclo. La única que nunca estaba llena.
Laria dejó escapar un suspiro mientras contemplaba extasiada la amenazadora luna roja.

 

| < 1 > | 2 | Siguiente >>

El intermediario
El intermediario
Precio: 10,00 €
 Imágenes
techContinúa la descabellada historia de loca portadora lanza Ouroboros (un arma anterior a los dio
techContinúa la descabellada historia de loca portadora lanza Ouroboros (un arma anterior a los dio

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
No hay comentarios Votos Estrellas
3 ***
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
  No hay comentarios.

Otras webs de Planeta Ads Network:

manga - ociojoven | ultimas noticias - adn | cursos a distancia - ceac | cursos de ingles - home.es | series infantiles - planeta directo | noticias madrid - adn | cruceros - ociocruceros | fotografia - conocio | naves starwars - planeta deagostini | administracion de empresa - e-deusto

Publicidad: Credit Cards - Bleach - Debt Consolidation - Ringtones - Classical Christian Education
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros