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Esta mañana arribo al puerto de Vung Tau, el 14º Batallón de Infantería de Missouri. (Continuación de "Reclutamiento")
Vung Tau, 25 de agosto de 1965
Puerto Comercial
0-630 horas
“Ah arribado al puerto de Vung Tau, durante esta mañana, el Transporte USS Liberty, proveniente de costas americanas, trayendo a bordo al 14º Batallón de Infantería”, rezaría un periódico local.
Tan fría fue esa madrugada, que la llegada de los primeros rayos de sol, abrigaron tu pálido rostro en un manto de satisfacción. Como salido de un eterno letargo y sobrecogido por la brisa marina que empalaba tus huesos, llegaste al mundo que te esperaba… ese mundo que hasta aquí era desconocido, innombrado, como versos sacados del baúl de algún escritor de antaño, pero ahora escritos en carne y hueso… en tierra y agua. ¡¡¡Bienvenido a Vietnam novato!!! – escuchaste a tus espaldas.
El navío se acercaba pesadamente a la costa, y desde cubierta admirabas lo formidable de esta nación. Los muchachos, que desde temprano estaban despiertos, solo reían y trataban de olvidar lo duro que sería internarse en la selva espesa que tenían ante sus ojos.
¡¡¡Vayan ordenando rápidamente sus pertenencias!!! ¡¡¡ Empáquenlo todo, que vamos a llegar!!! Ante esa orden todos bajaron al trote a sus camarotes, doblando con agilidad sus ropas y preparándose para el arribo. Nadie imaginaba entonces lo que iba a comenzar.
Dividida por los conflictos, por las luchas y avatares, Vietnam estaba completamente convertida en un campo de batalla. Hasta la llegada del 14º Batallón, la lucha se centraba en las afueras de Saigón, en Tay Ninh, conocida como War Zone C, a 250 kilómetros al noreste de la capital survietnamita. Las fuerzas americanas de esa zona debían lidiar contra fantasmas sin nombre ni rostro, que escondidos en la hierba y en los campos, golpeaban y huían, y volvían a golpear. Cuando los americanos arrasaban la zona, con su fuerza descomunal, y los B52 sobrevolaban la región como pájaros de muerte, de la nada aparecían nuevos hombres dispuestos para la lucha, con sus rostros endurecidos por la selva, pero convencidos de sus ideales.
¡¡¡Craaaack!!! Sonó el muelle cuando el barco atracó. La tierra de Vietnam estaba al bajar de la escalera. Tan cercana, pero tan lejana… lejana de la memoria y de la idea que acostumbrabas tener del mar, porque aunque era azul como todo el Pacífico, en un momento pareció que se tornaba rojo carmesí.
Uno a uno fueron bajando velozmente los soldados. ¡¡¡Martinez!!! ¡¡¡Escobar!!! ¡¡¡Voller!!! ¡¡¡Shin!!! ¡¡¡D´Rivera!!! gritaban uno a uno sus apellidos entretanto bajaban. Se veían como los camiones se acomodaban para recibir a los recién llegados. -¡¡¡Vamos señoritas, muevanse!!! Gritaba el sargento mientras pensaba... ¿para qué querría el ejercito norteamericano traer un batallón formado solo por “extranjeros”?.
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