La venganza del cazador (7ª parte) |
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04-07-2003 20:41
Por: Darth Cable
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Freum reconocerá a Alexander como el que debe salvar la Creación, sin embargo aun tendrán mucho camino por recorrer, el cual les llevara en busca de un nuevo amigo mientras los brujos les pisan los talones.
Freum escrutó a Arcturus. Un alma corrompida fue lo único que vio. Se entristeció al comprobar que no habían cumplido con la orden del Creador, que habían dado su existencia por nada, que Gorath había vencido y que quizá fuera ya demasiado tarde para salvar el mundo. Se olvidó del vampiro y contempló a Alexander. Lo observó detenidamente, pero no su aspecto físico, sino si sería él el Elegido. Una resplandeciente aura rodeaba su cuerpo, frágil, pero lleno de furia y venganza. Esto hacía que el futuro del muchacho peligrase, que fuera incierto incluso para un ser como él, cuyo destino había sido ya escrito, pero que en ese momento estaba borroso para todos. Siguió examinándolo aún más profundamente. Descubrió dudas sobre que era lo que exactamente debía hacer, si llevaría acabo su cometido o se dejaría llevar por sus emociones y sentimientos. Freum comenzó a pensar, transportó su espíritu al interior de la dormida mente de Alexander. Allí contempló su subconsciente, una inmensa llanura bañada por la blanquecina luz de la luna. En el centro de aquel lugar se encontraba la imagen de Alexander, cabizbaja, casi como congelada. Se acercó hasta allí y lo tocó. Al instante empezó a temblar y todo el paisaje cambió, yendo a parar al interior de un volcán. Bajo sus pies el magma fluía libremente por los túneles y la cámara de lava, un enorme río de fuego y roca fundida. La propia mente de Alexander lo había transportado al escenario adecuado para la prueba que lo consagraría como el Elegido si en realidad era digno de ello. Colocó a Alexander en un cruce de dos caminos y le hizo despertar de su sueño. El joven miró a su alrededor pero no se alteró. Palpó su espada, temía que algo malo ocurriese allí. Pudo oír gritos de auxilio; a diez metros a su derecha estaban sus amigos luchando con una enorme bestia con el cuerpo recubierto de lava. Cuando ya se dirigía hacia la pelea escuchó una profunda risa. Se giró y vio al dragón que mató a su familia. Allí estaba, aferrando con ambas manos las armas sagradas: el arco de luz y la armadura de los cielos, mientras miraba con odio al humano. Alexander sintió como la ira le nublaba la mente, su tan ansiada venganza había llegado por fin; pero, por otro lado sus amigos le necesitaban. Dio media vuelta y empezó a correr, desenfundó su espada y la clavó en el brazo del enorme monstruo de fuego. Un terremoto sacudió el terreno al tiempo que la criatura caía de espaldas al fondo del volcán. Freum percibió que aquel temblor no era fruto del joven, algo estaba ocurriendo afuera, en el mundo real. Salió de la mente de Alexander y observó el pequeño claro en el que dormía el grupo. Los Cuatro estaban luchando contra Arcturus, Lyan y los dos dragones, mientras Alexander aún permanecía dormido. El anciano dios llamó al muchacho. Se levantó tranquilamente de su lecho y le dijo:
- Alexander, tú eres el Elegido, has superado la prueba con creces, ¿recuerdas el sueño que acabas de tener?- preguntó Freum, para ver como asentía con la cabeza.- Ese sueño era un prueba en la que debías demostrar si eras o no el adecuado para desempeñar la misión de la que dependerán todos los seres vivos del cosmos. Ahora solo te falta despertar tu espíritu y estarás listo. Debo marchar hijo mío, pero aún haré una última cosa.- comenzó a caminar en dirección a la pelea al tiempo que una cegadora luz cubría su cuerpo.
Sus compañeros aparecieron a su lado. Los dragones estaban malheridos; sin embargo aún podían luchar. Cuando ya iban a volver, la voz de Freum les ordenó irse de aquel lugar. Él se encargaría de aquellos demonios. Los dos humanos montaron sobre sus amigos alados y se alejaron tan aprisa como pudieron del bosque. Los Cuatro observaron extrañados a su enemigo. Creían que había muerto, pero al parecer vivía de nuevo, al igual que ellos.
- ¿Por qué habéis vuelto a esta tierra? Os fue negada hace milenios.
- Deberías saber, viejo, que este mundo nos pertenece. Era nuestro por derecho y cuando fuimos a tomar posesión de él nos encerrasteis en aquella prisión. Limbo lo llamaron los que nos sobrevivieron, pero jamás sufrirán como sufrimos nosotros.- sentenció Magnus.
- Jamás debisteis alzaros contra nosotros. Os dimos un inacabable poder y lo malempleasteis usándolo en nuestra contra. Vuestra naturaleza no era la de ser seres inmortales, vuestra misión era ayudarnos a construir un mundo perfecto, pero nuestro fallo fue daros una conciencia y un pensamiento propios. Antepusisteis el deseo de dominación a la sagrada tarea que os encomendamos, y por ese motivo tuvimos que deshacernos de vosotros.
- ¡Mientes!- vociferó Menth.- Nuestra tarea era sucederos; ayudaros a descansar de la fatigosa tarea de cuidar el cosmos. En cambio, tuvisteis miedo de que con el tiempo llegáramos a ser más poderosos que vosotros; temisteis el cambio que podía producirse, y por eso nos traicionasteis.
- Sí. Ahora hemos vuelto de entre los muertos gracias a uno de tus hermanos anciano Freum. Gorath nos ha devuelto a la vida, y cuando cumplamos nuestro trato con él, seremos libres de nuevo y tomaremos lo que nos pertenece.- aseguró Arthion.
- ¿En serio creéis que mi antiguo hermano os dará la libertad después de que consiga el Trono del cosmos? Creó vuestros cuerpos frágiles para que no pudieseis escapar de su control, sois sus esclavos.
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