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Todos hemos tenido o tendremos una primera vez en el sexo. Para el sexo masculino es algo de suma importancia. Así que he decido recoger aquí algunas de las primeras experiencas sexuales más típicas, todas ellas en clave de humor. Porque nunca olvidemos que el sexo ha de ser algo divertido, si no para que lo practicamos.
Antes de comenzar quiero destacar que este texto se desmarca de mis escritos habituales, tanto en temática como en lenguaje. Si alguien se siente ofendido no es mi intención. He usado un lenguaje claro y directo porque pienso que es el más adecuado para el tema, así de simple.
Todos los adolescentes piensan en el sexo, sin duda alguna. En algunos casos puede llegar a ser una obsesión, pero teniendo en cuenta que, según algunos estudios psicológicos, el hombre piensa en el sexo tres o cuatro veces cada diez minutos (al menos), el límite entre la obsesión y la normalidad queda muy difuminado. Dicho de otro modo, que los tios estamos muy salidos.
Todas las situaciones aquí reflejadas son una muestra de las que cualquier hombre “normal” ha vivido o puede llegar a vivir. No vamos a meternos en casos particulares, sino que vamos a ser clásicos, es decir, un hombre y una mujer (y un condón, eso nunca lo olvideis). Y que nadie me diga que se estrenó con dos féminas a la vez, porque eso es tan verídico como versión oficial de la muerte de Kennedy.
EL CASTO
Este directo título engloba la inocencia indómita de muchos adolescentes que nunca han estado con una mujer en actitud realmente íntima. Estos miembros del sexo masculino suelen idealizar a las mujeres y soñar con momentos de placer con ellas (manera elegante de decir que se matan a pajas, o son onanistas, si se quiere decir finamente). Para ellos las féminas son la culminación de sus deseos y piensan que ellas les corresponderán con la ternura que ellos desean darles. Todos los hombres hemos pasado alguna vez por esta fase. Lo cierto es que una vez se pasa de esta fase se suele caer en la opinión de “no es para tanto”, que suele ser la primera impresión más habitual, sobretodo si el “inocente” ya había practicado juegos sexuales sin llegar a consumar (el común de los mortales).
LA PROSTITUTA
Dentro de este grupo tenemos a los típicos que descubrieron a las mujeres a golpe de billete, talonario o tarjeta de crédito. Generalmente esto se suele dar en pueblos más que en grandes urbes, ¿Será por que hay muchas más mujeres en las ciudades que lo hacen gratis? El caso es que los que descubren el sexo por este método suelen quedar decepcionados pues la imagen de momento mágico se desvanece cuando toca pagar (imagínate si se paga por adelantado). Los que caen aquí es muy posible que repitan más veces, una vez cruzada la línea no hay diferencia entre una vez y cien. Dentro de este apartado se produce un efecto curioso, a casi nadie que le preguntes te dirá que su primera vez fue por este método (es más, la mayoría dirán con orgullo que nunca han necesitado esos servicios), pero siempre saben de “un amigo de un amigo” que se inició así. Lo dicho, es un misterio como, si nadie lo reconoce, como es que saben de la experiencia de ese amigo lejano (yo no le cuento mis intimidades sexuales a los amigos de mis amigos, y espero que ellos no hablen de mi a su vez). Por la boca muere el pez y que cada uno piense lo que quiera. Sinceramente no recomiendo a nadie que su primera vez sea así, pues creo que el sexo es una de las pocas materias en las que el primer contacto no debería ser guiado por un “profesional”.
LA NOVIA
Dentro de este apartado están la mayor parte de adolescentes masculinos. Es el método más normal y generalmente aceptado. Además es la evolución natural de una relación. Que no haya engaños, sin sexo ninguna relación avanza, sobretodo porque un tio que no consiga esto de su novia, lo buscará por otro lado. Y eso si que es deplorable. Esta experiencia suele calificarse casi siempre de “algo muy bonito”, lo que en realidad suele significar que es un desastre, porque ninguno de los dos tiene experiencia suficiente. En el caso que el chico se estrene pero ella no, seguramente será una experiencia más satisfactoria. Si los dos se estrenan seguro que gastan una caja de condones entera para echar un solo polvo. Ya se sabe, los nervios. ¿Quién no se ha acordado alguna vez de la madre del fabricante de condones por hacerlos tan delicados?
Como algunos habreis supuesto el hecho que no hayas tenido nunca novia no significa que tengas que ir de putas para estrenarte. Hay otros métodos.
LA BORRACHERA
Todos hemos oído hablar o conocemos la historia del que descubrió el sexo un día, por casualidad, mientras llevaba encima más cantidad de alcohol de la que generalmente podía soportar. La afortunada encargada de enseñar los misterios del sexo al pobre inocente suele ser una total desconocida con ganas de divertirse, y generalmente más fea que la novia del muñeco diabólico Chucky. Por norma general el interfecto suele estar demasiado alcoholizado para recordar los detalles de su conquista y cómo se desarrolló el tema. Pero curiosamente está seguro de haber cumplido con lo que se esperaba de él. Rompamos el mito, por favor. Es bien cierto que una respetable cantidad de alcohol ralentiza la función sexual del hombre, dificultando su erección y retrasando la posterior eyaculación. Pero pasada esa cantidad también es cierto que no se te levantaría ni con un gato hidráulico. Llegar al nivel de estar borracho garantiza que habrás pasado el límite. Lo más probable en estos casos es que el borracho reciba una mentira por parte de ella, que no desea herirle el amor propio diciéndole que no se le ha levantado.
LA AMIGA INTIMA
Este es el “estreno” más bonito en mi opinión. Todos los tios hemos tenido alguna amiga intima a la que hubieramos arrancado la ropa a mordiscos, pero que nuestro “respeto” hacia la amistad nos hace controlarnos. Hay ocasiones en que la amiga en cuestión también piensa lo mismo. Si se da la oportunidad y el momento puede darse una gran experiencia. Este estreno es muy cercano al de la novia, pero con más morbo, sin duda. Si después del estreno no acabas emparejado con ella siempre será algo bonito a recordar, el típico secreto para ocultar a tu pareja, pues enseguida se pondrá a la defensiva cuando te vea hablar con tu amiga si lo sabe.
LA PURETA
Este título engloba los que tuvieron su primera experiencia con una mujer mucho mayor que ellos. Generalmente la mujer suele ser una vecina, una amiga de la familia o incluso un familiar (una cuñada o algo así malpensados). Este estreno suele coger por sorpresa al pobre “inocente”, que no sabe lo que se le viene encima. Pensándolo fríamente, es curioso como una mujer adulta pueda sentirse atraída por una novato que, evidentemente, no estará a la altura de sus expectativas (aunque seguro que no le faltará voluntad). Pero supongo que las impulsará el morbo. Este estreno parece haber caído en declive con el tiempo, en la época de nuestros padres este era el más común (junto con irse de putas). Su declive puede deberse al aumento de libertad sexual de nuestra sociedad y al aumento desmesurado de féminas del siguiente aparatado.
LA GUARRA (y que nadie se ofenda por el nombre)
Siempre ha habido y siempre habrá féminas que no le dan la misma importancia a la castidad que las demás. Estas suelen tener el honor de “cepillarse” y estrenar a muchos chicos durante su existencia de “yegua desbocada”. Contrariamente a lo que se pueda pensar, los que se estrenan con una de ellas lo ocultan más que si hubieran recurrido a una profesional. El motivo es el orgullo. Reconocer que te has estrenado con una ellas es como estar orgulloso de conducir por primera vez con el coche de la autoescuela, no tiene ningún mérito.
Seguramente me dejo algunos estrenos en el tintero, pero estos son los más comunes y normales. Lo que nunca debes olvidar si nos has pasado por alguno de estos puntos es que, tarde o temprano, te llegará. Pero no vale la pena obsesionarse con ello ya que el sexo es importante pero nunca será el puntal de tu vida (salvo que quieras ser actor porno claro).
Antes de concluir remarcar que mi intención ha sido expresar los pensamientos de muchos. Pero personalmente hubiera preferido pasar el tiempo que dediqué a escribir el artículo contradiciendo lo que dice, pues soy un tio y mi entrepierna puede en ocasiones más que mi cerebro. Esta vez no pudo.
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