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Es una batalla que echamos a cuatro bandos y como ganador hice una historia contada desde diferentes perspectivas, esta en concreta es la de los orkos, yo era el tiranido, espero que os riais, para eso la escribi
Los gritos de sus soldados mientras se peleaban por un mísero trozo de carne, que con toda seguridad estaba podrido, despertaron a Carrogh de su apacible sueño. Aquello le enfureció sobremanera, se levanto como un resorte, salió de su tienda de campaña y acercándose a la reyerta sin mediar palabra destruyó la cabeza con su guante de energía a uno de ellos, el otro comenzó a retroceder con el miedo plasmado en sus ojos, mientras Carrogh se limpiaba de los restos de carne que se le habían incrustado en su precioso guante, no tuvo tiempo de hacer mucho mas cuando Carrogh acabó con su vida cercenándole la cabeza con el sable que acababa de desenvainar. Los asistentes estaban mudos ante aquel espectáculo, de repente un estruendoso griterío rompió el silencio, la muchedumbre vitoreaba su nombre y lo aclamaban como lo que era, su Gran Caudillo Orko, Carrogh “El Matemático”. Aquel sobrenombre se creó el día que después de matar al anterior Caudillo y a sus doce hombres de confianza, dijo- Como ya os dije, no eran mas de cinco o seis-.
El tamaño del caudillo era formidable, sus brazos parecían robles, su pecho era inmenso y su cuello inexistente. Su fama de brutal y sanguinario estaba bien ganada, pero lo que la mayoría de aquel ejercito de bestias verdes desconocía, era que dentro de aquel cuerpo descomunal, se escondía un astuto estratega.
Carrogh ignorando a los asistentes, dio media vuelta y regreso a su tienda para terminar su descanso, que sin duda necesitaba para lo que se disponía a hacer al día siguiente, guiar aquella horda de salvajes y ociosos orkos a una batalla donde disiparía las dudas caídas sobre él tras las ultimas supuestas derrotas, mañana sin duda seria un gran día.
Los orkos ocupaban una extensión de terreno en el campo de batalla tan grande que algunos ni siquiera eran conscientes de lo que ocurría realmente en el autentico frente. Las peleas entre diferentes clanes empezaban a subir de tono y Carrogh se preguntaba si realmente ese era el lugar donde le habían informado ocurriría la lucha, era necesario que ocurriese algo y pronto, pues ya se sabe que manejar aquella marabunta era harto difícil y mas en vísperas de una batalla.
Un orko de aspecto “atlético” y delgado, llego corriendo y después de coger aire
dijo-Zeñor, loz ejercito de ezoz humanoz ze encuentran a unaz doz zudadaz de aquí en dirección norte-. Aquella medida hacia referencia a lo que un orko aguantaba corriendo a toda velocidad antes de coger aire un momento, era bien sabido que un orko era tremendamente resistente, lo que aqellas dos sudadas eran aproximadamente unos dos kilómetros.
-¡¡Me cago en el puto Emperador y zuz putoz cablez!!, ¡¡Joder!!, ¡¡Eza mierda de ezpiaz que me traigo!!- Carrogh estuvo así unos segundos antes de llamar a su segundo al mando ordenándole que reagrupara las tropas. Cuando estas estaban a la espera y en “orden”, el Caudillo habló-Fielez camaradaz- se escucharon algunas risas que interrumpieron a Carrogh, cuando se calmo de nuevo el ambiente, continuo-Ezoz humanoz quieren librarze de zu merecido y eztán en eza dirección a menoz de media zudada, ¿lez pensáis dejar zin zuz paloz?- se escucho un descomunal ¡¡NO!!.
-Puez que estáis haciendo ahí zin moveroz, malditoz gandulez- Carrogh alzo el mentón y se sentía orgulloso escuchando a sus orkos gritar una y otra vez su grito de guerra, mientras corrían desordenadamente hacia el campo de batalla, este grito era el famoso y temido “WAAAAAAAGGGGGGGH”.
La batalla hacía tiempo que había empezado y aparte de unas cuantas tropas de gretching aniquiladas, la “cozita” no parecía ir del todo mal, aunque bien tampoco se diría. Al fin y al cabo aquellas criaturas que parecían sacadas de alguna pesadilla orka, estaban a bastante buena distancia de ellos, ya habría tiempo de ocuparse de ese asuntito, ese asuntito era nada mas y nada menos que una orda tiranida. Lo importante en este momento era no recibir un balazo del enemigo, lo demás ya se pensaría, aunque ya atisbaba la celebración de su victoria y de cómo lo aclamarían como su único y eterno Caudillo. Una ensordecedora explosión seguida de un fogonazo y gritos de orkos ardiendo, le saco de su ensimismamiento llevándole a la realidad del momento, su ejercito la estaba CAGANDO otra vez. Le sacaba de quicio aquellas invenciones de los Ingenieroz orkos, si es verdad que en ocasiones causaban estragos en los ejércitos enemigos, pero sus “autodestrucciones” no ayudaban para nada a la causa del momento.
La refriega con los Eldar que acababan de llegar le aturdió un poco y tardo un tiempo en aclarar sus ideas y dar las ordenes precisas para frenar a aquella raza tan molesta de formas tan afeminadas, le daban autentico asco, pero que se le iba hacer, tenia que haber de todo en esta galaxia.
A Carrogh le daba la impresión de que el desorden de sus tropas iba en aumento, esto era normal entre los orkos, pero no era desobediencia o trifulcas entre ellos peleándose por el cadáver de algún marine, era por miedo y eso era algo que no era lógico hablando de orkos. Así que se dispuso a poner orden y cortar alguna cabeza para demostrar su autoridad y no permitir que sus tropas cedan ante nada o sería peor, pero lo que no se esperaba era ver a una criatura en el medio del campo de batalla, con unas tenazas del tamaño de varios de sus camaradas, tan alto como un tanque, desmembrando a exterminadores con suma facilidad y levantándose una y otra vez a pesar de estar recibiendo metralla desde todos los flancos posibles, aquello le hacia pensar en cosas curiosas tales como “la reorganización de tropas en la retaguardia”. Carrogh decidió que lo mejor que podía hacer, era salir de este embrollo en el que se había metido de la mejor manera posible, pues nunca imaginó que aquellas criaturas tan feas, fueran realmente un enemigo a tomar en cuenta, aunque si mal no recordaba, había oído decir que arrasaban los mundos, dejándolos completamente secos, siempre y cuando todo aquello no fuera mas que una leyenda con la que asustar a las mujeres de su tribu. Así y con todo, decidió que esa noche no fuera un descontrol de matanzas y persecuciones, pues no quería para nada, acercarse a una de aquella criaturas, que por el momento estaban enfrascados en la lucha con los humanos, él por el momento se dedicaría a matar eldars y algún que otro marine despistado.
Las horas pasaban y su ejercito parecía no haber cambiado mucho desde el principio de la batalla, a excepción de alguna explosión mas, debido a algún extraño artefacto orko. Su ejercito no avanzaba, pero tampoco era atacado de forma importante y como todas las tribus saben, “si algo sobra en esta galaxia, son Gretching”.
Carrogh decidió que aquella estupidez tenia que acabar y antes de perder las ultimas luces del alba toco a retirada, dejando que humanos y eldars se ocuparan de aquellas “cosas tiranidas”.
Una vez en su campamento ordeno sus ideas y se dispuso a arengar a sus camaradas.
-Ezta noche hemoz obtenido una magnifica victoria zobre nueztros enemigoz-grito Carrogh. La muchedumbre se agolpaba en la plaza aclamando su nombre.
-Ezta noche hemos zido el azote de humanoz y de zuz amiguitoz loz eldarz-continuaba Carrogh. Cuando se disponía a seguir, una voz le corto la palabra, esa voz era la
de su rival mas directo en la dirección de las tribus, era Luizorg Gañang-Y tu consideraz a ezto una gran victoria-dijo Luizorg mientras se reía. Algunos rieron tímidamente, pero fueron pocos. Carrogh estaba tremendamente irritado por esta interrupción y más sabiendo que tenia cierta razón en lo que decía.
-Ez verdad que no ha zido nuestra batalla mas importante- dijo Carrogh mientras se acercaba a Luizorg -pero también ez verdad que- y justo antes de decir la ultima frase, se puso detrás de Luizorg, el cual ya se veia ganador de todo esto, y le corto el cuello antes de este pudiera decir “esta boca es mia” y con todos estupefactos termino- que como iba diciendo,¡¡a quien coño le importa si hay diverzión!!- Los vítores, las adulaciones y los gritos a su Gran Camarada se alzaban al cielo al unísono.
La fiesta duro dos días seguidos y fue en ese preciso instante, cuando Carrogh supo que estaba destinado a hacer cosas mas importantes que a fornicar con siete orkas al mismo tiempo, él, Caudillo de Grong, Gran Camarada de todas las tribus de Narog, heredero del gran Lurunzuz, lider del mayor WAAAAAAAGGGGH conocido, era el elegido para dominar la galaxia, unificar todo el universo bajo su yugo, imponer su control sobre todo y sobre todos, dirigir a las tribus orkas a un destino solo permitido a sus dioses, huuuuuummmm pero por el momento, se contentaba con poder seguir con la cuarta orka, que además tenia unas curvas sensacionales.
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