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Cualquiera que juegue a rol ya está familiarizado con las entrañables pifias, hazañas y tonterías. Aquí van unas cuantas.
A lo largo de cualquier vida de juego para másters o PJs siempre ocurren innumerables chorradas, potras, pifias, frases épicas o fallos lingüísticos que hacen de los juegos de rol algo más que una serie de aventuras con su solución.
Personalmente me encantan esos foros donde se acumulan tan entrañables momentos, y esta es mi colaboración:
Changeling, el ensueño- Los pj van por una cueva helada en la que vivían unos escorpiones de frío... pues bien: un personaje pooka que ve uno del tamaño de su pie, y le mete una patada. Tira y... ¡5 éxitos! el bicho vuela por el pasillo subterraneo... hacia el otro, un redcap con una maza.
redcap- pues le doy al vuelo. Tira... ¡6 éxitos! de un maravilloso batazo el escorpión vuelve hacia el pooka...
pooka- ¡le vuelvo a dar! Tira... ¡4! ¡Patada voladora!, y al grito de ¡Bicho va! la criaturita vuelve hacia el otro, que lanza un sonoro ¡Bicho viene!, mientras lo manda de vuelta. Así otras 2 rondas, hasta que el guiñapo que quedaba se estrelló contra el techo del corredor, quedando como un enorme pegote sanguinolento...
En otra, un troll y una gárgola (linaje inventado, no las de Vampiro...) fuertes ellos ambos, deciden que lo mejor para quitar las telarañas de unas viejas ruinas es ¡el sidhe que le acompañaba! Sin dudarlo lo cogen cada uno de un lado y, cual noble plumero, se ponen a dejar el sitio como los chorros...
Poco después, con el sidhe cogido todavía, una trampilla cede bajo sus pies, y la gárgola, muy resuelta, despliega las alas para no caer. Resultado, una alfombra membranosa, con la cabeza del noble asomando, y un gorro japonés (del troll, Samurai).
Después, al volver, deciden que bailar en medio de la calle sería una buena forma de celebrar la victoria: así tenemos a un troll de 2.10, una gárgola de 1.85 y un grupito de boggans, voluntariosos ellos, tocando música celta, batiendo palmas y cantando, así, sin venir a cuento...
SDLA- El super mago Pablo, que ve un orco ante sí, (nivel bajo, no creas) ¡emoción, ilusión!
Pablo- Le ataco... ¡no!, ¡me doy la vuelta!, ¡no!, ¡me la doy otra vez!, ¡ le ataco!. Vamos, que Pablo se acerca al orco, da una vuelta completa, y carga hacia el...
En un pequeño pueblo de las llanuras de Rohan, los pjs se entrevistan con el jefe local, que les presenta a su hijo. Él, joven, valiente y diestro, trata de hacer una pequeña floritura con su martillo de batalla. Los dados ruedan... ¡01!, la gran promesa del pueblo se estrella el martillo en la cara y queda tirado en el suelo, inconsciente, bajo la mirada de su padre y de unos personajes que se parten de risa.
Esta fue en una aventura “prefabricada”, en la que tenían que encontrar a una bruja que amenazaba con destruir el pueblo donde se alojaban... Pues bien, después de un par de días de investigar, explorar y tal, llegan a los territorios donde viven. Una mítica tirada de rastrear les lleva ante ella, ¡el combate final!-pienso-¡que emocionante va a ser!. De eso nada. Primer turno, el guerrero Rohir carga su arco y dispara... ¡96!, repite... ¡78! Un tiradón bueno... tira el crítico ¡100! y la bruja cae al suelo muerta con una flecha atravesándole el ojo. Cabe decir que tenía hechizos a más no poder, habilidades buenas, venenos varios... un disparo, fin.
El mismo del martillo de antes, que acompaña a los pjs, va con ellos a una cueva donde se guarecen unos orcos. El grupo se adentra en ella, acabando silenciosamente con un centinela, hasta que pueden ver una sala mayor con tres o cuatro orcos y una celda con prisioneros. Pues antes de que nadie diga mu, él se arroja sobre ellos al grito de ¡MORID, ORCOS! Tirada de iniciativa, falla, el orco ataca, tirada normalita, tira el crítico... 90, destripado, por valiente.
Ghen- bar, el wose, ha escapado por los pelillos de las narices de un nâzgul, quedándose con una bonita empuñadura (la hoja se volatiliza). Bien, pues horas más tarde, descansando cerca de un bosque, le ataca un enorme lobo, casi un huargo, que le tira al suelo. Ghen- bar tira... ¡98!, repite… ¡96!, otra… ¡83! Ghen- bar atraviesa desde el pecho a la espalda al lobo, sólo empuñando lo que quedaba de la espada anterior.
Eso es todo. Espero que seáis indulgentes con mi primer artículo, y que aparezcan muchas más historias así en los comentarios...:)
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