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Basado en la "comunicación" y fruto de los laboratorios Nintendo y de las ideas de Shigeru Miyamoto, aquí tenéis un nuevo juego de aspecto 100% infantil japonés, pero súper manejable, innovador, arriesgado y dirigido a todos los públicos.
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Lo hemos oído decir muchas veces sin acabarlo de entender: Shigeru Miyamoto
y Nintendo reflexionan sobre juegos basados en la "comunicación"¿?.
Cuando nos preguntamos sobre el el funcionamiento del juego on line en GameCube, Nintendo responde: "comunicación local". El resultado de esto son
juegos que intercambian información entre la GameCube y la Game Boy
Advance (Sonic Adventure 2 Battle…), una miniconsola (Pokémon mini)
con puerto de infrarrojos para intercambiar mejor la información, e-cards llenas
de informaciones inteligibles en Game Boy Advance (con accesorio) y...
Animal Forest +.
Aparecido en un principio en Nintendo 64 en Japón, este juego, a la vez
conceptual y de fácil acceso (como Pikmin, en cierta manera), se reeditó hace algunos meses en Japón en GameCube bajo el título de Animal Forest
+. Es el mismo juego refinado, alisado gracias a la tecnología GameCube, en
definitiva, mejorado. Con otro nombre y, sobre todo, traducido (hace mucha falta), el juego
saldrá en Estados Unidos como Animal Crossing y muy probablemente en
Europa, si hacemos caso de las informaciones que aparecen en la Guía Oficial Nintendo.
No esperemos más para echar un vistazo a este nuevo retoño de Miyamoto y vamos
a intentar comprender qué quiere decir "comunicación". Un hombrecito de cabeza redonda, más grande que el
cuerpo, llega en un tren de vapor a un pueblecito bucólico. Sin a penas haber
puesto un pie en tierra, un mapache que anda a dos patas le propone comprar una
casa pidiendo un crédito. El hombrecito, al que se le puede haber llamado, por
ejemplo.... Conan (¡qué cachondos!), gasta todos sus ahorros y se endeuda. Una
vez ha invertido en su Hogar dulce Hogar, Conan se encuentra con su acreedor, el
mapache, que es comerciante de su pueblo. Para pagar su deuda, Conan se pone
al servicio del comerciante que le confía diversas tareas y trabajos: entregar
un objeto a un particular, plantar semillas, enviar una carta, etc., hasta que
haya pagado todo lo que debe. Visualmente y auditivamente, el juego sólo tiene los
límites que él se impone. La aparente sencillez gráfica está relacionada con
el concepto falsamente modesto del juego. Esto no impedirá que llueva, que
las estaciones cubran la aldea con un manto de nieve blanca o con cálidos colores
otoñales. El juego es fluido y perfectamente manejable, no sufre ningún contratiempo técnico, salvo la grabación de las partidas. Animal Forest +
viene acompañado por una tarjeta de memoria enteramente dedicado al juego;
cargar la partida y la grabación tardan más tiempo en activarse que en el
resto de juegos Nintendo. ¡Se utilizan los 57 bloques de la tarjeta de memoria!
Hay que saber que esta aventura funciona en tiempo real con el reloj interno de
la GameCube. ¡De verdad que sí! Así, a menos que se toquetee el reloj de la
consola, en estos momentos es primavera en Animal
Forest +, el verano no llegará hasta finales de junio, el otoño con el
otoño, y si nieva querrá decir que ha llegado el invierno. La magnitud de este
concepto reloj-tiempo real sólo se podrá valorar en su justa medida cuando
haya pasado un cierto tiempo. Los acontecimientos del juego dependen, pues,
de la hora, del día y de la noche, del período del año en el que se encuentra
el jugador. Esto recuerda a los Pokémon Oro y Plata de la Game Boy Color,
que según el reloj de los cartuchos, imponen a los jugadores cazar a uno
u otro Pokémon sólo por la noche, o el sábado... ¿Cómo enseñarles la
noción del tiempo a los niños? ¿Cómo enseñarles a ser pacientes?
Así. De la estación de trenes a correos, de las casas de los autóctonos al
Museo, todos los relojes del pueblo de Animal Forest + marcan la hora
exacta. Decididamente, desde Zelda
Ocarina of Time, o Majora’s Mask, a Pikmin, pasando por los
Pokémon, el factor tiempo se ha vuelto en un elemento indisociable de los
conceptos Nintendo. ¿En qué consiste realimente la jugabilidad de Animal
Forest +? Se pregunta con impaciencia el jugador repleto de testosterona.
Pues en desplazar en tiempo real al hombrecito, en conducirlo de una casa a otra
para hablar con los habitantes, en mover los árboles para recoger manzanas,
sacos de oro, en acumular objetos algunas veces útiles o simplemente con un
valor numérico, en coleccionar ropa, en cambiar la decoración interior (sí,
sí, la alfombra), en escribir cartas y echarlas al buzón, en escribir mensajes
en el tablón de anuncios del pueblo, en ir anotando cosas en la agenda con
riesgo de que se convierta en un diario íntimo, en recoger conchas, en cortar
leña, en jugar con la pelota de fútbol que se pasea por ahí, en pescar en el
pequeño embarcadero situado encima de un río de agua dulce... En cierta
manera Animal
Forest + recupera las secuencias pacíficas de los tradicionales juegos de
rol japonés en los que los protagonistas visitaban un pueblo para transformarlo
en un oasis de salud y objetos; excepto que aquí se está todo el tiempo en
el pueblo y no hay combates. Aquí, amigo mío, sólo cuentan la prosperidad, la
calidad de las relaciones sociales y la creatividad. Conectando la Game Boy Advance en el segundo mando con el
cable apropiado, el juego permite hacer un up load a la consola portátil
de una partida del juego. Las costureras de la tienda de ropa proponen, por
ejemplo, trasladar a la GBA la interfaz que permite crear los motivos para las
telas (ropa, paraguas, alfombras, etc.). La pantalla de la GBA se transforma
en un pequeño programa de creación gráfica en el que un mini tablero de
píxels se convierte en una tela blanca en la que el talento de cada uno y cada
una se prestará al placer de la creación colorista. Los motivos creados de
esta manera se transfieren en seguida a la GameCube antes de apagar la consola
portátil. Si encuentras a un tipo a bordo de una barca, la GBA permite a Conan
(ya lo sabemos, el nombre es ridículo) ir a una islita en la que le espera una segunda casa.
Un episodio que pasa inadvertido al principio de la aventura, pero después, ya
no. ¿Qué hora era cuando esto ha ocurrido? ¿Que sucesión de elementos han
conducido a este reencuentro fortuito? La versión inglesa nos lo dirá a
finales de año. Este nuevo concepto dirigido a todos los públicos de Nintendo
quizás sea, al fin, la respuesta a la pregunta que le planteamos al mismísimo Miyamoto
en 1999 viendo a la mitad de la humanidad poco implicada en los videojuegos: ¿y
las chicas? Ya que, indudablemente, y sin caer en ninguna cursilada, ni tan
solo en una infantilización excesiva, Animal Forest + se presenta como
el videojuego más "socializante" que existe. Entre el jugador y el programa, se
entiende. Con lo cual, es más susceptible de interesar a las jovencitas. No hay
competiciones físicas, ni manipulaciones extrañas del mando; aquí mandan la
creatividad y el tejido social. Sin ser tampoco un programa de gestión austera tipo
PC, esta pequeña joya de falsa sencillez está llamada a crecer y, sobre todo,
a durar indefinidamente. Siendo capaz de interesar a los chicos, este Animal Forest
es la más bonita joya y la mano más honesta jamás tendida al sector femenino
dispuesto a probar el vértigo del juego virtual. Señoritas, si leen estas
líneas, deben saber que este es el juego de GameCube que tienen que pedirles a
sus novios para Navidad. (Pero déjenles jugar un poco a Resident Evil,
por favor).
Animal Forest + depende enormemente de los diálogos y la versión
japonesa actualmente disponible es un verdadero freno, no sólo para la
comprensión de los diálogos del juego, sino también para comprender su
desarrollo. Damos las gracias al FAQ de Mark Green (ver zona de enlaces) que nos
permitió jugar durante unas horas a Animal Forest +. Traducido al
inglés como Animal Crossing, está previsto para Estados Unidos, seguro,
y, probablemente, para Europa.
Para que os podáis hacer una idea más aproximada del juego, aquí tenéis
unas cuantas imágenes comentadas. La llegada en tren del pequeño personaje al que bautizaremos con el
nombre de Conan para simplificar. Primera cosa que hay que hacer es invertir en
un hogar después de habernos endeudado para comprarlo. Puedes consultar el mapa
del pueblo en el tablón de anuncios de la estación.
Visita del pueblo. El agua está tan sencillamente realizada, pero es tan
bonita... Una pelota de fútbol, ahora una de cuero viejo, ahora una de
pentágonos blancos y negros, se pasea a menudo por la hierba. ¿Qué hay que
hacer con ella aparte de chutarla hasta un agujero con agua?
Las casas están formadas de una sola pieza. Cada habitante tiene su
mobiliario propio y sus objetos de lo más heterodoxo. Conan puede tocar, rodear
los muebles, encender las radios y las teles (las TV en forma de manzana partida
en dos retransmitiendo desfiles de manzanas se merecen estar en una exposición
de arte moderno), abrir algunos armarios y cajones. No es
Shenmue pero la idea es parecida. Sólo en el interior de las casas el stick
analógico amarillo permite mover la cámara en unas posiciones determinadas.
Algunos edificios tienen una importancia en el desarrollo del juego: la
tienda artesanal de las costureras en la que Conan puede comprar y vender ropa,
escoger los motivos de las telas, incluso diseñarlos él mismo pasando por la
GBA. El Templo/Museo vigilado por un búho a menudo adormilado. La sala de los
acuarios del Museo que están esperando que metamos los peces pescados en el
río...
Los pequeños edificios tienen volumen mientras que las puertas están en
2D. Nintendo juega con las dos técnicas para recrear un verdadero pequeño
universo, modesto pero creíble. La sombra de Conan es redonda y básica, pero
la luz del sol gira alrededor de las casas, las puertas chirrían con
convicción, el chapoteo del agua convence y los pasos del hombrecito se hacen
eco de las superficies del suelo: hierba, arena, roca, parquet, alfombra, etc.
Tres estaciones para un reloj en tiempo real. Animal Forest + está,
de momento, en… japonés. En Estados Unidos y en Europa el nuevo juego de Miyamoto
y de Nintendo se llamará Animal Crossing, ya que Conan es un ser humano
intentando integrarse en un país habitado por animales domesticados.
Los numerosos diálogos con los autóctonos, o mejor dicho, con los
vecinos, se traducirán al inglés antes de fin de año. Hay pequeñas
animaciones en plan dibujos animados nos muestran el humor del interlocutor: un
muelle para la tristeza, un rayo para el enfado, pájaros revoloteando para el
amor y a veces notas musicales.
El menú de gestión accesible instantáneamente permite almacenar 15
objetos a la vez que se tendrán ue guardar en la casa o fuera de ella. Las 10
pequeñas redondas naranjas corresponden al correo recibido o por enviar; un
elemento muy importante de la jugabilidad. Hay sub-menús en forma de pestaña
de clasificador que se visualizan alternativamente pulsando R, Conan almacenará
allí los peces y otros objetos que aún desconocemos que seguro que hay que
llevar al Museo. Cerca de la estación al norte del pueblecito, un panel (foto
del centro) hace aparecer una especie de pentagrama que emite notas según los
botones que se pulsen. Esto esconde un minijuego musical.
Entre los objetos recogidos, Conan puede encontrar juegos Famicom (19 en
total) totalmente jugables. Los mayores se acordarán de Punch-Out y de BaseBall:
juegos que han envejecido un montón. Un mensajito en la agenda/diario íntimo
en el que se puede escribir lo que sea gracias a una interfaz sencilla. Una
pregunta ¿Cómo grabamos? Pues hablando con la especie de tronco de árbol que
vigila la casa. Cuidado porque se ocupa toda la tarjeta de memoria que viene con
el juego.
Entre los objetos recogidos, Conan puede encontrar juegos Famicom (19 en
total) totalmente jugables. Los mayores se acordarán de Punch-Out y de BaseBall:
juegos que han envejecido un montón. Una
pregunta ¿Cómo grabamos? Pues hablando con la especie de tronco de árbol que
vigila la casa. Cuidado porque ocupa toda la tarjeta de memoria que viene con
el juego.
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