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Cuidado con Parappaville, todos los alimentos se transforman en pasta. Sólo el cachorro más cool del mundo puede acabar con este drama gracias a su rap matador y a sus amigos cachondos. Sigue el ritmo y déjate llevar por el funky; ¡la psicodelia a la japonesa ha vuelto!
Por muchos años que hayan pasado desde que vivió sus
primeras aventuras (5, concretamente), Parappa no ha crecido demasiado y reaparece como un cachorrito. Pero no como un perro callejero que busca entre
la basura, no. Parappa tiene estilo propio, con su gorra y sus deportivas, ¡es un
rapero, tío! Después de haber dejado que sus creadores se ocuparan de su
amiga la oveja (Um Jammer Lammy) y de un primo lejano suyo, un conejo un poco locatis
(Vib Ribbon), Parappa vuelve tío-tranquilo-no-pasa-nada, para poner ritmillo a las nuevas
melodías hip-hop-funk-disco-soul. ¡Vamos a rapear para salvar a la
ciudad de una invasión de fideos!
La historia empieza con un golpe de suerte. Parappa gana un
súper premio en un concurso: 100 años de pasta gratuita. Llegó la hora de
atiborrarse la panza y de poner celosos a los amigos. Lo que pasa es que al cabo de un
tiempo la pasta acaba aburriendo. Pero hay algo aún peor: por alguna extraña
circunstancia siempre que Parappa intenta comer alguna otra cosa, el plato se
transforma en... ¡pasta! O sea que toda la comida que le prepara su
amorcito Sunny Funny (monísima con la cabeza en forma de flor) son platos de
espaguetis viscosos, e incluso en el Fast Food de la esquina, las hamburguesas
están repletas de fideos. ¡Se acabó! ¡Hay que hacer algo! Para luchar contra
la pasta,
Parappa tendrá que encontrar la sabiduría de manos de los maestros (viejo
profesor de kárate, con cabeza de cebolla, una hormiga gurú, un
pulpo peluquero...) que le enseñarán la filosofía de la vida y, sobre todo,
el rap improvisado y contextual. ¡Demasié pal body!
En cada uno de los 8 niveles que constituyen su odisea,
Parappa tendrá que ir reproduciendo el rap de su mentor. Pasará cada vez por
la casilla de entrenamiento que le permitirá entrenarse antes de abordar las
cosas serias. De todas manera, Parappa ya conoce el principio del juego porque
no ha cambiado desde sus primeras peripecias. En el fondo no es demasiado
complicado: una línea de comandos a escoger entre redonda, cuadrado,
triángulo, L y R desfila por la pantalla. Cada signo representa una palabra de
la letra de la canción que hay que ir uniendo con un botón del mando. El
maestro rapea el primero para mostrar el ejemplo y Parappa debe reproducir a
ritmo la famosa frase para poder seguir adelante. Evidentemente, cuanto más nos acercamos al
final, el ritmo de las palabras se acelera, y la destreza del perro se acentúa.
¡Y eso es todo! No hay que saber nada más. Sólo el ritmo y el conocimiento de
los botones del mando Dual Shock son útiles para llevar a buen puerto su
aventura.
Parappa es un perro americano aunque haya sido creado en Japón, por tanto, se expresa en
inglés, en un dialecto adaptado para el rap freestyle. Pero como sabe que
los españolitos se mueren de ganas de saber lo que dice, ha procurado que las
canciones estén subtituladas a nuestro idioma. La vida de Parappa es
maravillosa y de colores. Algunos lo encontrarán simpático, otros, ridículo.
En cualquier caso, seguro que sus hits convencerán a todo el mundo. El rap
casa bien con la música negra de los 70 y Parappa nos lo demuestra muy bien,
con un sentido de la parodia absolutamente delirante. Se escucha, se baila, se
tararea, en definitiva, ¡se juega! Y si alguna vez formas un dúo, puedes
retar a un duelo a uno de los profes para demostrar quién de los dos tiene más
groove. Pero uno se cansa rápido, a fuerza de repetir siempre lo mismo.
Bueno, hay que precisar que Parappa, aún siendo el
representante de la raza canina con más estilo del universo, no acabará de
conseguir atraer al jugador puro y duro. La verdad es que su rap es muy fácil
de seguir. No tardarás más que una o dos horas en acabar la partida, a
menos que seas un debutante en esto de los videojuegos. De hecho, Parappa se
dirige principalmente a los novatos. Además diremos que el animal adora a los
niños pequeños y a las niñas... No hay ningún mal en eso, al contrario,
basta con estar al corriente. Cruz, redonda, cuadrado y triángulo: la mejor
manera de aprender dónde están los botones de tu mando, se encuentra en el
destino de un cachorrillo con gorra. Parappa 2 es uno de los juegos más simpáticos del catálogo de PS2; pero no le podemos poner una nota demasiado alta por su nula evolución en la jugabilidad, su brevedad y porque las canciones anteriores de Parappa y Lammy tenían más gancho que las de este juego.
Las capturas de pantalla nos han sido proporcionadas por Sony.
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