|
Vale, el poema es muy largo, ya, pero es que cuando empecé a escribir no podía parar.¡Tenía esa sensación horrible en el pecho que se te queda cuando estás solo!... Sólo digo que, si alguno ha estado realmente solo y perdido alguna vez, por favor lea mi poema. Ojalá os pueda gustar, gracias! Miqueli.
¿Qué culpa tengo yo?
Si la luz se apaga,
Si el mundo se muere,
Si ya se acabó...
¿Qué culpa tengo yo?
Si me has engañado,
Si ahora estoy más sola,
Si no hay salvación...
Malgastando el tiempo,
Ahogando mi vida,
Cerrando los ojos
Para no hallar salida,
Así es como van
Yéndose los segundos,
Escapando de mis redes,
Escapando de este mundo.
Dejándome sentada
En algún lugar perdido,
Contemplando el cielo gris,
Lo que pudiera haber sido.
Y el viento enreda mi pelo,
La pena moja mis ojos,
El frío hiela mi alma
Lentamente, poco a poco...
Recuerdo las sonrisas,
Las alegrías pasadas,
Que ahora ya no están,
Que no nos queda nada.
No puedo aún creer
Que me hayas olvidado,
Con tanto que tuvimos,
Con tanto que pasamos.
Y como hoy ya no hay brazos
Que me recojan del suelo,
Dejo volar mis pedazos,
Dejo huir a mis deseos.
Dejo de ser una persona,
Para ser parte de la nada,
Y que con el sueño me arrastren
Los vientos muertos del mañana.
Que me arrastren como hoja
En frío y lánguido susurro,
Que no dejen de mí nada,
Que me marcho, que yo huyo.
Y aunque se enganche mi falda
Con las matas del pasado,
No voy a mirar atrás,
Que mi tiempo se ha acabado.
Así que no lucharé
Por escapar de este túnel,
Que me lleva hasta el final,
Que mi vida y muerte une.
Y aunque escuche tu voz
Que me llama asustada,
No voy a volver jamás,
Porque ya no dejo nada.
Así que no lloraré
Por escapar de este mundo,
Que me hace contemplar sola
Cómo es que he perdido el rumbo.
Mientras en esta agonía
Veo que la soledad me atrapa,
Se deshacen los lazos prietos
Que hasta tus brazos me ataban.
Mientras liberan mis manos,
Van condenando mi alma,
Van destrozando mi pecho,
Porque he caído en la trampa.
He sido tan inocente,
He hecho tanto por nada,
Te he seguido tan ciegamente
Que no he visto tu emboscada.
Y ahora me encuentro cautiva
En un mundo interminable,
Sin entradas ni salidas,
Sin nada a lo que aferrarme.
Un lugar tan infinito
Que me siento insignificante,
Y me ahogo en cada charco,
Sólo por acariciarte...
Me hago pedazos el alma,
Porque vengas a sanarme,
Me arranco el calor del pecho,
Porque tengas que abrazarme.
Hecho sal en mis heridas
Porque llores que me duela,
Y así al herirme consigo
Rodearme con tus cadenas.
Pero hoy que estoy sangrando,
Hoy que me encuentro tan sola,
¿dónde se encuentran tus labios?
¿dónde es que estás ahora?
Hoy que esta inmensidad
Que me rodea es tan basta,
¿por qué no has venido a mí?
¿por qué hoy ya no me salvas?
Y el viento enreda mi pelo,
la pena moja mis ojos,
el frío hiela mi cuerpo,
lentamente, poco a poco...
Me acostumbro a mi tristeza,
Me resigno a tu abandono,
Miro el cielo gris de nuevo
Y él mismo cierra mis ojos.
Me encadeno a este lamento,
Entre suspiros me devoro,
Y en este desierto me muero,
Entre un montón de sueños rotos.
|
 |