|
|
 |
|
De la llegada de dos extraños a la pequeña villa de campesinos de Feirye¨; y de cómo éste hecho, aparentemente insignificante, cambiará para siempre la vida de uno de sus habitantes.
PRÓLOGO
La noche había caído sobre la villa de Feiryë; y el cielo había decidido derrumbarse sobre sus habitantes, en una serie interminable de gotas de agua. Acompañaban al cataclismo truenos, relámpagos y ráfagas huracanadas de viento del sur. La negra sombra de la Dama Azakul; la luna negra; parecía estar riéndose, desde lo alto del cielo, de los pobres campesinos que habitaban aquella pequeña población, situada al sureste de las islas Jade.
Dos extraños se dirigían hacia la puerta de un edificio. Un letrero colocado encima de la entrada rezaba: "El Ciervo Volante". La figura que avanzaba en primer lugar abrió la puerta corredera. Sin prestar atención a aquél que le seguía (ahora a cierta distancia, pues el segundo individuo cojeaba de manera pronunciada) la abrió; y penetró en un salón abarrotado, que apestaba a humanidad. Podían sentirse en el ambiente la sangre, el sudor y las penas, alegrías y sueños empapados en licor Ilash barato de los allí congregados. En plena noche, combatían el frío y la lluvia con el alcohol y la conversación con otros clientes habituales de la posada. Se discutía (cómo no) la llegada del nuevo Ishai al trono de Jade. Los 40 amaneceres de luto por la muerte del anciano Athaín ya habían pasado; y su hijo, Athale, se había ganado la enemistad de varios cabezas de clan con sus ideas revolucionarias...
-- Jamás dejarán a Athale llevar a cabo sus planes. No pueden permitirse perder a sus valiosos esclavos orejas redondas...
-- Ése loco pretende convencer a los Isharu de los clanes para que nos paguen por un trabajo que hemos hecho gratis durante generaciones. Sólo conseguirá que lo maten...
-- Pues yo creo que es nuestro salvador. Si lo consigue, seremos libres...
--¡Ja! Antes se enternecerá el corazón de la misma Azakul que el de los malditos Elfjin..
Enfrascados en su conversación, no prestaron atención al extraño que acababa de entrar en la sala. Vestía una túnica de color blanco cruzada, sujetada con un simple cinturón de tela, del mismo color, que contrastaba con la capa y capucha negras que le resguardaban de la fuerte lluvia que, en el exterior de la posada, seguía cayendo. Calzaba unas simples alpargatas; desgastadas y totalmente empapadas; y se sacudía para quitarse el agua (y el frío) de encima. Todo parecía normal hasta que el recién llegado retiró la capucha de su rostro.
En ese momento, el salón quedo en el más absoluto silencio. El extraño podría haber pasado por un joven, de unas 20 Ilsíadas de edad. Pero sus largas y puntiagudas orejas (que sobresalían entre su larga y desgarbada cabellera negra), sus grandes y alargados ojos y su complexión, delgada pero atlética, le delataban como un Elfjin. ¡Un Iluminado en una posada humana! Conscientes del hecho de que podría haber oído la conversación, todos los presentes se quedaron mirando, petrificados, a aquél extranjero que había entrado de manera imprevista, esperando a que dijera algo. Pero ni una palabra salió de su boca. Se quedó en la entrada, impasible, mirándolos con una expresión entre divertida y condescendiente, como el padre que observa a sus hijos jugando, o haciendo inocentes travesuras. Pese a no ser alto, el porte de su figura (acentuado por la sobriedad de su ropaje) y la manera, casi felina, con la que se movía, mantenía absortos, casi hipnotizados a todos los clientes del Ciervo. Había algo en su manera de mirarles; cierto desprecio, mezclado con una superioridad nacida de la confianza más absoluta en uno mismo. Una fuerza, una amenaza yacía velada tras los almendrados ojos de aquel extraño; cuya penetrante mirada cortaba el ambiente como la hoja de una espada bien afilada.
-- Tal vez no sepa hablar el Dezio -susurró finalmente uno de los parroquianos.
-- No puede ser. Si sólo supiera hablar Elf-non, sería un noble. Ni sus ropas ni su porte le delatan como tal. ¡Fíjate en su pelo! Parece un vagabundo...
-- Demos gracias a Ailan de que no es un noble -replicó un tercero- si lo fuera, podría hacernos matar a todos sólo por capricho. Esos malditos príncipes de clan son todos unos desgraciados...
-- ¡Shhttt! Te va a oír...
-- ¿Por qué no dice nada...?
En ese momento, el segundo individuo entró en la sala. Y si la entrada del primero había causado impresión entre los presentes, nada les había preparado para lo que estaban viendo: Un anciano, de apariencia decrépita, que se acercó cojeando a su joven compañero. Su rostro estaba surcado por profundas arrugas, y destacaba especialmente en él una gran cicatriz, que nacía cerca de la ceja derecha y cruzaba el rostro, atravesando su larga y fina nariz para finalizar en el labio superior, que tenía partido. Pese a todo, de su expresión manaba una calma, una especie de paz interior; y aquellos que cruzaron su mirada con él esa noche, sintieron en los ojos del anciano una seguridad absoluta, una vitalidad inmensa contenida en unos grandes ojos verdes, que parecían quitarle a uno el aliento. Siendo Elfjin, el extranjero debía haber vivido durante más de 500 Ilsíadas, a juzgar por su aspecto. Cojeando, se acercó a su joven compañero. Éste le miró, con cierto desdén, y susurró algo al oído del viejo, que se giró y; ante la mirada atónita de los humanos, dijo:
-- Mi maestro ruega continúen con su velada. Hemos venido aquí tan sólo para refugiarnos de la lluvia. No les deseamos ningún mal. ¿Quién de ustedes es el amo del establecimiento?
Su habla, muy correcta, presentaba el típico acento de un Elfjin acostumbrado a hablar en la lengua de los Iluminados, y no en el áspero Dezeico. Su ropa andrajosa no correspondía a la de un noble. "Tal vez sea un sabio, un ermitaño" pensó Arthur, el posadero. En más de 20 Ilsíadas como dueño del Ciervo Volante, jamás había entrado allí un Hijo del Sol, excepto en una ocasión. La típica bronca de taberna se volvió extremadamente violenta, y uno de los implicados falleció.
Dos días más tarde, un magistrado Elfjin entró en la posada para interrogarle al respecto.
Al parecer, el fallecido era un valioso sirviente de Yesha, el noble local, y éste quería castigar al culpable de su muerte. El oficial se dirigió a Arthur como si éste no fuera más que un desecho tirado en el suelo. Su actitud dejó bien clara la idea que los Iluminados tenían de los orejas redondas como él. ¡Que Azakul se lo lleve a él y a todos los suyos! había pensado Arthur aquel día. Sin embargo, la actitud de los recién llegados, pese a
misteriosa, parecía respetuosa...
-- ¿El dueño del establecimiento no se encuentra aquí? -volvió a preguntar el anciano, y en ese momento Arthur se dio cuenta de que, absorto en sus pensamientos, estaba haciendo esperar a los extranjeros; así que se dirigió hacia ellos. El posadero era una figura imponente, una cabeza más alto que el resto de los clientes del Ciervo, y aún más comparado con el enjuto anciano Elfjin. Su pelo, antaño negro azabache, empezaba a mostrar líneas blancas. El tupido bigote que lucía daba un aspecto severo a su rostro, anguloso pero proporcionado. Sus cejas eran negras, espesas y abundantes, pero no podían ocultar sus grandes ojos azules, que brillaban especialmente esa noche debido al licor ingerido. Y es que Arthur era uno más entre los parroquianos que, noche tras noche, venían a su hogar a compartir con él la rutina de una pequeña villa de campesinos.
-- ¡Di-disculpen! Yo soy el dueño. Mi nombre es Arthur. Ilaiyashë -dijo, utilizando la palabra formal Elfjin para dar la bienvenida a un cliente-.
-- Gracias. Mi maestro y yo desearíamos pasar aquí la noche. ¿Cuál es el precio a pagar?
-- Diez Loshen de cobre.
Al oír el precio, el anciano se giró y susurro algo al oído de su compañero. Este le respondió algo en el mismo tono, casi inaudible, a lo que el anciano se giró y dijo:
-- Mi maestro dice que el precio le parece correcto. ¿Podría conducirnos nuestra estancia, señor Arthur?
--Po-por supuesto. Por favor, déjenme mostrarles el camino.
Dicho esto, el corpulento posadero acompañó a los dos extraños a la planta superior.
El Ciervo volante, como la mayoría de edificios en las Islas Jade, estaba construido con madera, paredes de yeso y puertas de papel de arroz. Pese a que las lluvias eran abundantes en las islas de los Elfjin, las temperaturas eran cálidas durante gran parte del año. Esto, combinado por el gusto de los Elfjin por la madera y las estructuras simples,
había dado forma a aquella arquitectura tan peculiar y alejada de los imponentes castillos y torreones que los humanos construían en las tierras de la lejana Danair. Arthur condujo a los dos extraños a la habitación común de la planta superior.
-- Aquí está la habitación de los huéspedes. Sólo hay uno más esta noche, sus cosas están alojadas en ése rincón -dijo Arthur, señalando a una de las esquinas junto a la única
ventana- pueden instalarse donde quieran. Han tenido suerte, si hubieran venido durante el Leirea, aquí no habría cabido ni una aguja -"de hecho" pensó el posadero,"si hubieran venido en pleno festival de la cosecha, probablemente no hubieran encontrado alojamiento... y no me encontraría en esta situación tan embarazosa"-.
En ese momento, el joven Elfjin detuvo a su acompañante, y le susurró algo al oído. El anciano se dirigió a Arthur y le dijo:
-- Mi maestro desearía algo más de intimidad. ¿No dispondría por casualidad de una habitación individual? Pagaríamos gustosos un Loshan de Oro por ella -y dicho esto, el anciano produjo de una de sus largas mangas una moneda; grande, dorada y brillante como el propio Ailan
¡Un Loshan de oro! Era más de lo que Arthur ganaba en 6 Vrekios, y eso si la temporada era buena. Los sirvientes humanos (que constituían la totalidad de la clientela del Ciervo) apenas ganaban dinero, puesto que, tras cultivar las tierras de sus señores, tan sólo disponían de unas pocas horas de sol para intentar ganar unas monedas. Generalmente, los campesinos realizaban artesanía barata, que luego vendían a comerciantes Elfjin (la casta social más baja entre los Iluminados). Con lo poco que ganaban, podían permitirse pocos lujos, y los precios de la posada que Arthur regentaba reflejaban esa realidad. Al menos, la familia de Arthur había podido librarse del duro trabajo en el campo durante generaciones (desde que su tatara-abuelo, Duncan, salvara la vida de un noble Elfjin y ganara el derecho a decidir su futuro. Él había fundado el Ciervo con el dinero ganado en las guerras de clanes).
Por desgracia, la posada no albergaba ninguna habitación individual para huéspedes, pero, por esa suma, pondría a Mary y los niños a dormir en la sala común gustosamente...
Y así lo hizo. Mary se quejó cuando Arthur le dijo que tenían que dormir con los huéspedes, pero, al mostrarle el Loshan de oro, sus ojos se abrieron como platos; y no hubo más reproches.
Una vez despejada la habitación, Arthur condujo a los dos extranjeros a su interior.
-- Espero que les guste. En un momento les subiré té y unos pasteles de arroz.
-- Muchísimas gracias -dijo el anciano- ha sido usted muy amable; y se lo agradecemos. Agradeceríamos también que no comente a nadie nuestra estancia aquí, ni la suma de dinero por la que hemos pagado su habitación, y su discreción...¿comprende?¡Ah! E invite a los que están abajo a un par de rondas, por las molestias... ya me entiende.
-- Por supuesto.
Arthur cerró la puerta corredera. A través del papel traslúcido, podía observar las siluetas de los Elfjin, acomodándose."¡Discreción!¡Ja!¡Por muchas rondas a las que invite hoy, no se hablará de nada más en esta villa durante días!". Arthur bajó al salón comedor, donde los clientes del Ciervo aguardaban, temerosos. Al ver entrar al posadero, todos se callaron y le miraron, expectantes. Arthur no sabía qué decir. Había muchas preguntas cuya respuesta no conocía, y, pese a que los Elfjin no daban la impresión de ser peligrosos, ciertamente tampoco inspiraban confianza.
-- Creo que deberíamos consultar a Rëwa.
Todos asintieron. Rëwa era el más anciano de la villa, y conocía las costumbres de los Hijos del Sol mejor que nadie (no en vano, había sido siervo personal del señor Yesha durante toda su vida. De hecho, un señor Elfjin vivía tantos años que no era extraño que generaciones de la misma familia fueran sus sirvientes personales. Actualmente, Rëiye, hijo de Rëwa, era el sirviente de cámara del noble local). El problema era que, desde hacía unos meses, el anciano se encontraba muy enfermo, y sería una descortesía despertarle en plena noche. Así que, después de pensarlo mejor, Arthur decidió (con aprobación general) invitar a las rondas que había prometido, esperar a que sus clientes abandonaran el establecimiento por esa noche; y esperar al día siguiente para consultar con Rëwa sobre lo acontecido. Subió té y pasteles a sus huéspedes de honor, y, tras acomodarse con su familia en la sala común, durmió placidamente, ayudado sin duda por el alcohol...
Por extraño que pueda parecer, ni se le pasó por la cabeza que recordaría los eventos de aquella noche durante el resto de su vida, como una memoria grabada a fuego en su mente...
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
Relato interesante |
|
|
18-02-2004 16:29 |
|
Lo primero que hay que señalar es la deficiente puntuación. Abusas del punto y coma, colocándolo donde no debe ir.
Dicho esto, creo que el relato es interesante. No ocurre nada especial, pero logras transmitir al lector la sensación de sorpresa y curiosidad por la llegada de los personajes a la posada. Además, introduces bastante bien los rasgos más singulares de tu mundo: razas, organización social, términos lingüísticos.
Me quejaría, no obstante, de su corta duración, y de que, frente a lo que anuncias en la introducción, no ocurra nada extraordinario en el relato.
|
|
comentario |
|
|
02-02-2004 00:44 |
|
Un poco ignorante con los elfos, pero el relato no esta mal y se deja leer, muy entretenido.
|
|
Típico |
|
|
27-01-2004 17:22 |
|
Aunque el relato está bien y se nota que el autor crea un universo a mi parecer peca de tópico. Montones de historias y relatos hay sobre "elfos" que son superiores y "esclavos humanos". Usar palabras distintas para designar años y fechas es algo muy usado y que a mi parecer no aporta originalidad. Lo que más pensaba mientras leia era ¿porque no dice elfo? o ¿que pasa que decir años queda feo?
Por cierto ¿no te habrás leido la historia de Stormbringer no?...Nobles meliboneses, esclavos humanos, en una isla. Reinos de humanos libres al otro lado del mar...
|
|
RE: Típico |
|
|
27-01-2004 20:18 |
De hecho no, no he leído a Moorcock (es probablemente el "grande" de la fantasía que tengo más pendiente), pero no creo que la historia se le parezca tanto... como veréis más adelante, hay humanos que están a gusto viviendo bajo los Elfjin, y Elfjin que creen que los humanos tienen derecho a "algo más"...
Además, las partes más originales de la historia vienen más adelante. La ambientación qwue he creado es muy extensa (y comprende algo más que calendario propio). Para empezar, os adelantaré que aunque se les llame islas, el territorio de los Elfjin no está rodeado de mar...
El llamarles Elfjin cumple un doble propósito: No usar la palabra Elfo para describir a algo que no es un "típico elfo", pero a la vez no tener que estar describiendo en una historia corta a un elfo tal y como´físicamente lo conocemos... es decir, los Elfjin son como los elfos sólo en apariencia física, y quería que eso se notara en algo... el nombre es lo más fácil, auqnue en un futuro pdría cambiarlo, si quiero dar más extensión al texto y esmerarme más en las descripciones...
Respecto a usar nombres distintos, lo hago porque quiero describir conceptos distintos. Es así de fácil. los protagonistas de mi historia no viven en la tierra (media o entera  , así que ¿por qué tienen que medir el tiempo en medidas terrestres, o usar términos de otros mundos que nada tienen que ver con el que respiran y experimentan cada día? Es un doble trabajo, porque me veo forzado a describir cosas mundanas, pero a la vez creo que me reporta una recompensa al saber que realmente estoy "creando" algo. Obviamente, es una historia de fantasía heroica, y no puedo decir que no haya influencia de otros autores (eso, hoy en día, es casi imposible), pero intento reducirla al mínimo. como he dicho, a medida que la historia se desarrolle, veréis que aparecen elementos, personajes y situaciones que hacen esta historia única (aunque sin dejar de ser fantasía heroica: hay guerreros, magia, un entorno legendario-medieval, y, en fin, todas esas cosas que cracterizan al género que he decidido explorar. no creo que eso sea malo. Pùede que la Dragonlance no sea más que un "clon" de ESDLA, pero eso no significa que sea mala... auqnue no esté a la misma altura. Mi proósito es el mismo: no creo que esté escribiendo una "obra maestra", sólo quiero entretener, sin dejar de contar MI historia...
Un saludo.
|
|
RE: Típico |
|
|
28-01-2004 16:03 |
SirTerryBlackbeard dijo: De hecho no, no he leído a Moorcock
Pues, al margen de la historia que tu deseas contar (que me parece algo digno de elogio), deberías echarle un vistazo. No es necesario que te hagas con algún libro del autor, tan solo busca por Internet el trasfondo, montones de páginas hay sobre ese mundo (sobretodo del juego de rol). No quiero decir que sea un plagio, ni mucho menos, pero se parece demasiado y a algunos lectores que conozcan la obra les sonara demasiado.
Para que te hagas una idea, es como su en un relato mio se hablara de un malo muy malo que tiene un anillo muy poderoso y que quiere conquistar el mundo. Irremediablemente a que te iba a sonar...
La fantasia está muy trillada por desgracia y cuesta ser original, pero se puede conseguir.
|
|
Me ha gustado |
|
|
26-01-2004 16:52 |
|
No obstante, querría comentar algunas cosas. Los comentarios acerca de los nombres que han hecho otros pobladores me parecen correctos. Por otro lado me llama la atención la presencia de ciertas contradicciones. Dices que los nobles Elfjin son capaces de matar a los orejas redondas sólo por capricho, pero luego cuando el posadero se va a dormir dices que, aunque pudiera parecer lo contario, nunca olvidaría aquella noche. Bueno, si yo albergara en mi casa a alguien que me soluciona la vida durante varios años y que además puede tener poder sobre mi vida y mi muerte, no lo olvidaría SEGURO, aunque luego no pase nada más.
Imagino que esa última frase es solamente un recurso para mantener en vilo al lector, pero tendría más cuidado con estos detalles.
Por lo demás, consigues mantener la atención del lector, que es lo más importante.
Un saludo.
|
|
Bueno |
|
|
25-01-2004 07:14 |
|
Es un relato bueno, espero encontrarme más como este
|
|
bien |
|
|
25-01-2004 01:49 |
|
ami se me ace que esta bie pero me ago bolas por las describciones de las cosas(si la pones dibujos mejor)
|
|
Me ha gustado |
|
|
24-01-2004 17:48 |
|
En mi opinión es un buen texto, la creación de una medida del tiempo distinta, la narración (aunque ha sido algo corto ^_^)
Lo unico que te señalaría, es el poner paréntesis en el texto. Aunque a mi me guste usarlos al escribir mensajes, no me pega verlos en un texto narrativo (no me gusta nada de nada)
|
|
Alabanzas |
|
|
24-01-2004 08:01 |
Me ha encantado. En serio.
Quizás lo que más me haya gustado ha sido la cronología que has montado, alterando a tu gusto las medidas de tiempo. Un detalle original, y aunque en un momento dado parece que enturbia la lectura, después se agradece.
Como contrapunto, aparte de los pequeños apuntes de los demás, solo decirte que te has pasado un poco con lo de comparar la tormenta con un cataclismo, que no esta mal, pero, en mi opinión, deberías haber empleado un termino mas “leve”
 ;-);-);-);-);-);-);-)-);-);-);-);-);-
|
|
me gusta, me guuuuuuuuuusta |
|
|
24-01-2004 05:54 |
esta hiastoris me gusta, me recuer da un libro que estoy leyendo, vamos que esta mu' bien;-)
Cuando sacas la continuación?????
|
|
esta bien |
|
|
24-01-2004 04:10 |
no esta mal, pero puede llegar a rayar, no lo digo con mala intención
|
|
Elfjin |
|
|
24-01-2004 01:44 |
|
El relato es interesante y de fácil lectura. Sin embargo es demasiado corto y no llega a mostrar nada que te atraiga especialmente. Quizás una visión más amplia del reino que se describía o de lo que eran los Elfjin no sé. O también un anexo con la primera parte del relato para poder tener algo más consistente.
De todas formas es un buen planteamiento de la historia.
|
|
interesante |
|
|
24-01-2004 01:30 |
el relato no está nada mal, bien narrado a mi parecer.
Has intentado crear todo un mundo nuevo ( al menos eso me ha parecido) y eso siempre me gustará, te animo a que sigas con ello.
un par de recomendaciones, espero que te sirvan de algo:
el personaje principal, ese misterioso "Elfjin". Bueno, la descripión está bien, pero creo que te has pasado un poco, sobretodo en su mirada.
Vale, cierto es que quieres darle especial importancia, pero te pongo un ejemplo:
comienzas describiendo con --"sus grandes y alargados ojos" -- y terminas con --"los almendrados ojos" -- no solo describes dos veces sus ojos, sino que da la impresión de que te contradices.
"El posadero era una figura imponente" -- creo que pegaría mejor "tenía" o "poseía" que "era", así da la impresión de que es una estatua...
por útimo, si realmente el mundo es inventado, creo que pegaría mejor un nombre más orijinal para los "Elfjin" . Está claro que describes elfos, pero casi sería preferible que los llamases por el nombre al que estamos todos acostumbrados, o que los reinventases del todo.
¿orejas redondas?, no creo que esa manera de referirse a los hombres sea muy acertada, ya que los elfos entonces son los "orejas picudas" y aqui todo el mundo terminará por llamarse de una manera u otra por la forma de sus orejas, podría llegar a ser hasta ridículo
un saludo y perdón por las posibles faltas, tengo que entrar a trabajar y ya llego tarde !!!!
|
|
interesante |
|
|
24-01-2004 01:30 |
el relato no está nada mal, bien narrado a mi parecer.
Has intentado crear todo un mundo nuevo ( al menos eso me ha parecido) y eso siempre me gustará, te animo a que sigas con ello.
un par de recomendaciones, espero que te sirvan de algo:
el personaje principal, ese misterioso "Elfjin". Bueno, la descripión está bien, pero creo que te has pasado un poco, sobretodo en su mirada.
Vale, cierto es que quieres darle especial importancia, pero te pongo un ejemplo:
comienzas describiendo con --"sus grandes y alargados ojos" -- y terminas con --"los almendrados ojos" -- no solo describes dos veces sus ojos, sino que da la impresión de que te contradices.
"El posadero era una figura imponente" -- creo que pegaría mejor "tenía" o "poseía" que "era", así da la impresión de que es una estatua...
por útimo, si realmente el mundo es inventado, creo que pegaría mejor un nombre más orijinal para los "Elfjin" . Está claro que describes elfos, pero casi sería preferible que los llamases por el nombre al que estamos todos acostumbrados, o que los reinventases del todo.
¿orejas redondas?, no creo que esa manera de referirse a los hombres sea muy acertada, ya que los elfos entonces son los "orejas picudas" y aqui todo el mundo terminará por llamarse de una manera u otra por la forma de sus orejas, podría llegar a ser hasta ridículo
un saludo y perdón por las posibles faltas, tengo que entrar a trabajar y ya llego tarde !!!!
|
|
Sobre el Tiempo y los nombres raros... |
|
|
23-01-2004 17:11 |
Buenas...
sobre el tiempo en las Islas Jade.
Espero poder publicar un relato en el cual detallo los orígenes del calendario en este mundo (el llamado "calendario Dezio" en honor al emperador Dezeus, su creador), pero mientras tanto, para que os hagáis a una idea:
1 Ciclo = 1 Día
1 Ciclo tiene 30 Períodos
1 Periodo es más o menos 50 Min.
(1 día tiene 25 horas, simpre quise tener 1 hora más cada día
1 Estancia son 5 ciclos (días), el equivalente a una semana
10 Estancias (semanas) son un Vrekio. Lo podemos considerar un mes, aunque sea bastante largo (el equivalente a 2 meses en la tierra)
Y por último, una ilsíada es como un año, y consta de 6 Vrekios...
El año en Sekai (el mundo en el que se sitúan las Islas), por lo tanto, tiene 300 días de 25 horas, aprox...
En fin, espero que no os hayáis hecho un lío, el comentario es sólo para facilitar la comprensión del texto...
Un saludo.
|
|
RE: Sobre el Tiempo y los nombres raros... |
|
|
24-01-2004 01:41 |
|
La verdad es que me ha gustdo bastante, y me parece que esta muy bien
|
|
GRacias a Todos... |
|
|
26-01-2004 14:57 |
por vuestros comentarios. Aclararé unos cuantos aspectos...
El comparar la tormenta con un cataclismo continúa con la imagen que empieza el relato ("El cielo había decidido derrumbarse sobre ellos...")
Los elfjin llaman a los humanos "orejas redondas" porque, como iréis descubriendo, son la raza superior en las islas. Para haceros una idea, imaginad el japón feudal: Los elfos son los Samurai, comerciantes y demás. Los humanos son campesinos y Eta. Y no quiero llamarlos Elfos porque cuando uno dice elfo, todo el mundo piensa en tíos rubios con el pelo largo cantando mariconadas alrededor de una hoguera. Sin embargo los Elfjin pueden ser bastante crueles con los humanos, a quienes consideran "inferiores".
Respecto al hecho de que Arthur sea "imponente", hablamos de un hombre de 1'85 m en unas islas donde la media de estatura es 1'60...
Y por último, alguien comentaba que era necesaria una mayor descripción de los elfjin y de las islas... tiempo al tiempo, ésto es sólo el principio
Gracias de nuevo por haber leído y comentado el relato, es un placer compartir mis historias con vosotros...
|
|
Aparece!! |
|
|
23-01-2004 17:16 |
|
Pues eso...
|
|
RE: GRacias a Todos... |
|
|
27-01-2004 20:20 |
|
APARECE!!!
|
|
|
|
|
|